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'La voz de Hind', sobre la niña de seis años asesinada en Gaza, te va a destrozar
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las llamadas de teléfono son reales

'La voz de Hind', sobre la niña de seis años asesinada en Gaza, te va a destrozar

Este viernes se estrena en cines esta película que consiguió el León de Plata en Venecia y que ha sido tildada como "película del año". Tras su visionado no se sale indemne. Su directora no quiere que se vea en Israel

Foto: Fotograma de 'La voz de Hind', una de las favoritas para el Óscar internacional. (EFE/Elástica)
Fotograma de 'La voz de Hind', una de las favoritas para el Óscar internacional. (EFE/Elástica)

Ha sido tildada de película del año, de película necesaria, de la voz de todos los niños gazatíes asesinados desde la invasión israelí en territorio palestino. Y a todo eso se va a sumar el estremecimiento que va a causar en los espectadores tras su estreno este viernes en los cines españoles. La voz de Hind, de la tunecina Kaouther Ben Hania, te destroza. Es imposible que no se te agarrote el cuerpo, el corazón después de escuchar durante una hora y media los gritos de auxilio de una niña de seis años antes de ser asesinada por tropas israelíes. Más aún sabiendo que esa niña existió, que esos alaridos son reales. Y que todo esto pasó delante de nuestras narices.

La voz de Hind es un cine realista en extremo. Cuenta paso a paso lo que ocurrió durante tres horas y media -reducidas para la película a hora y media- en el centro de emergencias de la Media Luna Roja, en Ramala, Cisjordania, el 29 de enero de 2024 cuando uno de los trabajadores recibe la llamada de una persona pidiendo ayuda. Se trata de un hombre que llama desde Alemania pidiendo que se pongan en contacto con su familia, que está en un coche -un Kia Picanto negro- bajo el asedio israelí en Gaza. Aquel día, el ejército de Israel había ordenado que se evacuara el barrio de Tel-Al-Hawa en Ciudad de Gaza. La familia Hamada, Bashar, de 44 años, y Anam, su esposa de 43, habían decidido huir junto a sus seis hijos y su sobrina, la pequeña Hanood. A 400 kilómetros al norte les salieron los tanques.

placeholder La productora Odessa Rae (d), el productor Nadim Cheikhrouha, la directora Kaouther Ben Hania y Motaz Malhees (i) posan en Venecia. (Reuters/Yara Nardi)
La productora Odessa Rae (d), el productor Nadim Cheikhrouha, la directora Kaouther Ben Hania y Motaz Malhees (i) posan en Venecia. (Reuters/Yara Nardi)

A los pocos minutos de la película, Omar (el trabajador de la Media Luna Roja) llama a esta familia. A partir de ahí, la cinta alerta: todas las voces de teléfono son reales, son las que proporcionó el centro de emergencias a la directora, que apenas había escuchado unos audios (los que se publicaron en todo el mundo cuando se supo la tragedia) y que decidió que aquello tenía que ser algo más que una mera noticia de consumo rápido.

Quien contesta la primera vez es Layan, la hija mayor, de 15 años. Es una llamada de apenas 40 segundos en la que se le oye gritar “¡Nos disparan!” junto a ráfagas de disparos. Después, la nada. El primer puñetazo en el estómago: ahí eres consciente de que esas personas reales acaban de morir. No muchos espectadores están/estamos acostumbrados a ver morir a nadie, mucho menos asesinado.

Es una llamada de apenas 40 segundos en la que se le oye gritar "¡Nos disparan!" junto a ráfagas de disparos. Después, la nada

Pero queda la niña de seis años, Hanood -Hind Rajab Hamada-, con quien vuelve a contactar Omar. A partir de ahí todo es pura tensión. Por un lado, la vocecita de la niña pidiendo que la rescaten (sin saber que su familia acaba de morir: ella dice que están dormidos), gritando que tiene miedo, que se está haciendo de noche, que está sola, que quiere volver a su casa. Los diálogos son sobrecogedores. Por otro, todo el papeleo que comienza a hacer la Media Luna Roja para conseguir que una ambulancia llegue hasta el lugar donde se encuentra la pequeña. Tardaron más de tres horas en lograrlo. Tampoco sirvió de mucho. Cuando estaba a punto de llegar donde se encontraba Hind, fue atacada y sus dos integrantes, Yusuf Zeino y Ahmed al Madhun, también murieron. La niña lo haría también por esos disparos al coche, que llegó a recibir 355 impactos. Encontrarían su cuerpo, y el del resto de la familia, el 10 de febrero de 2024, cuando su historia dio la vuelta al mundo.

León de Plata en Venecia

Esta película se estrenó en la Mostra de Venecia de este año y desde los primeros visionados fue una de las grandes favoritas de la crítica. Al final se llevó el León de Plata a la dirección, esta vez para Kaouther Ben Hania. El de Oro a la mejor película se lo dieron a Father Mother Sister Brother, de Jim Jarmusch, sobre un reencuentro familiar (y que cuenta con Cate Blanchett, Tom Waits y Adam Driver, entre sus actores). El jurado prefirió no escuchar (del todo) el rugido palestino que hubo durante toda la edición del festival.

Túnez la eligió como su representante para los Oscar Internacional y nadie apuesta por que se quede fuera de las candidaturas finales

Sin embargo, ahora viene toda la temporada de premios y no está nada mal posicionada. Túnez la eligió como su representante para los Oscar Internacional y nadie apuesta por que se quede fuera de las candidaturas finales. Es más, que incluso se lo lleve. Está producida por Brad Pitt, Joaquin Phoenix y Rooney Mara. Será, sin duda, una de las grandes rivales de la española Sirat. Aunque también estamos hablando de Hollywood y EEUU donde hay otros lobbys bastante potentes (y eso sí podría beneficiar a la española).

placeholder La directora Kaouther Ben Hania con una foto de la niña Hind Rajab en el festival de Venecia de este año. (EFE/EPA/Ettore Ferrari)
La directora Kaouther Ben Hania con una foto de la niña Hind Rajab en el festival de Venecia de este año. (EFE/EPA/Ettore Ferrari)

La propia directora tiene una opinión bastante dura sobre Israel. Por ejemplo, no quiere que sus películas se estrenen allí. Así se lo aseguró en septiembre al periódico italiano Corriere della Sera: “Cuando lo pienso, me pregunto: ¿en qué mundo queremos vivir?" (...) Soy directora, no investigo. La investigación de los hechos la llevaron a cabo periódicos como el Washington Post. También hay una guerra contra la verdad. Como activista, no quiero que mis películas se distribuyan en Israel".

Kaouther Ben Hania, directora: "También hay una guerra contra la verdad. Como activista, no quiero que mis películas se distribuyan en Israel"

Para los actores de la película, que son todos palestinos (algunos viven en el extranjero), la película también dejó huella. "Escuchar la grabación durante el rodaje fue como revivir mi infancia", afirmó Motaz Malhees, de 33 años, criado en Yenín, Cisjordania., y que interpreta a Omar, el trabajador de la Media Luna con quien habla Hind al principio. "Cuando tenía 10 años, también pedí consuelo; sentí que me moría mil veces. A los 16, empecé a actuar en el Teatro Freedom de Yenín. Hoy sé que soy un privilegiado: llevo tres años viviendo y trabajando en el Reino Unido para apoyar mejor a mi familia, dada la situación, pero en el rodaje de esta película sufrí ataques de pánico. Tuve que parar porque no podía trabajar, pero al mismo tiempo creía firmemente en ello y quería llevarlo a cabo", señaló en Venecia al Corriere.

Cine contra la anestesia

La voz de Hind podría haber sido un documental, pero Kaouther Ben Hania prefirió dramatizar algunas escenas. "No veo la línea divisoria entre los géneros", ha dicho. No le resta ni un ápice al terror de lo que allí ocurrió (y sigue ocurriendo). Las llamadas telefónicas se cuelan hasta el tuétano. Algo parecido a lo que sucede en el documental We will dance again (2024), de Yariv Mozer, sobre el Festival Supernova en el que cientos de israelíes fueron masacrados y secuestrados el 7 de octubre de 2023 por Hamás. Los gritos de pánico son inolvidables. Son dos muestras de hasta dónde puede llegar el cine en nuestros días para removernos, para sacarnos de nuestra apatía occidental. Los dos, con sus muchísimas diferencias (y responsabilidades políticas, que las tienen), son imprescindibles. Estamos hablando de vidas humanas.

Ha sido tildada de película del año, de película necesaria, de la voz de todos los niños gazatíes asesinados desde la invasión israelí en territorio palestino. Y a todo eso se va a sumar el estremecimiento que va a causar en los espectadores tras su estreno este viernes en los cines españoles. La voz de Hind, de la tunecina Kaouther Ben Hania, te destroza. Es imposible que no se te agarrote el cuerpo, el corazón después de escuchar durante una hora y media los gritos de auxilio de una niña de seis años antes de ser asesinada por tropas israelíes. Más aún sabiendo que esa niña existió, que esos alaridos son reales. Y que todo esto pasó delante de nuestras narices.

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