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'Rita': el debut en la dirección de Paz Vega que tapará muchas bocas
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'Rita': el debut en la dirección de Paz Vega que tapará muchas bocas

Paz Vega se pone a la altura de los ojos de una niña en 'Rita', su debut directoral, que la ha llevado al Festival de Locarno, a Seminci y, este viernes, a las salas de cine

Foto: Rita es una niña de siete años que empieza a descubrir la vida adulta. (Filmax)
Rita es una niña de siete años que empieza a descubrir la vida adulta. (Filmax)

En una escena de Rita, la ópera prima de Paz Vega, el personaje de Mari, interpretado por ella misma, le advierte a su hija Rita: "Vas a estudiar mucho y vas a tener un trabajo importante, ganarás mucho dinero y serás una mujer libre. Escúchamen bien: nunca dependas de nadie". La propia Paz Vega ha seguido el consejo de su personaje y se ha emancipado: si quieres contar buenas historias, cuenta tus propias historias. Paz Vega ya no es la actriz Paz Vega. O no sólo. Ahora es la actriz, guionista y directora Paz Vega. Quizás muchos esperasen (esperásemos) esta primera película de la directora Paz Vega con el teclado afilado, pero el debut directorial de la sevillana es tan incontestable que tapará muchas bocas. Todas. Primero fue la sorpresa de su paso por el Festival de Locarno, en una demostración de que nos encontramos frente a una película autoral y, además, accesible. Después de su paso por Seminci fuera de concurso, la película llega este fin de semana a las salas de cine.

Vega ha demostrado que tiene mirada, que tiene gusto y que tiene el pulso para sacar adelante no sólo una película, sino una buena película. Y sus años de experiencia al otro lado le han servido para revelarse como una gran directora de actores, con sus protagonistas, Sofía Allepuz y Alejandro Escamilla, dos niños de siete y cinco años, respectivamente, que se mueven por la pantalla y que recitan sus diálogos como si fuese la vida misma, sin un atisbo de impostura, como si no hubiera cámaras. Porque no se veía una magia infantil así desde Laia Artigas en Verano 1993.

En Rita, Paz Vega nos coloca tras los ojos de la niña que da título al film. Y lo hace casi de manera literal, situando la cámara a la altura de los ojos de una niña que observa a través de las puestas, de los pasillos, como el mundo adulto se abre a su alrededor. Y desde esa mirada clara e infantil Rita descubre las sombras del matrimonio de sus padres y, en particular, el dolor de su madre, Mari, encerrada en una casa y en una relación de maltrato de la que no puede escapar. Estamos en la España de las mirindas, la Sevilla de los años 80, la época en la que Paz Vega tenía la edad de Rita, a penas unos años después de que las mujeres pudiesen abrir una cuenta bancaria sin la firma de un hombre por primera vez.

placeholder Sofía Allepuz y Alejandro Escamilla son Rita y Lolo, los protagonistas de la ópera prima de Paz Vega. (Filmax)
Sofía Allepuz y Alejandro Escamilla son Rita y Lolo, los protagonistas de la ópera prima de Paz Vega. (Filmax)

Y estamos en un barrio humilde, en plena Eurocopa, con el calor pastoso apretando, una densidad en el ambiente que la directora consigue capturar y permear al otro lado de la pantalla. También consigue transmitir esa España en sepia y bata de guatiné gracias a la elección del formato cuadrado y a una fotografía que, a pesar de ser digital, tiene algo de celuloidesca. En esta Sevilla que parece un pueblo Rita sólo desea ir a la playa, pero el trabajo de taxista del padre no da para tanto lujo. Así que los días pasan para Rita y su hermano Lolo en la casa en penumbras, entre juegos infantiles. Vega consigue ese naturalismo de la cotidianidad, esa normalidad en la que parece que nada pasa, pero donde los pequeños gestos, los pequeños detalles, están cargados de significado. Acompañamos a Rita a la compra con su madre, a la piscina con su padre, y la directora coloca la cámara en encuadres que acentúan la calma tensa que vive la familia, a la espera de los estallidos de violencia, que siempre llegan.

Roberto Álamo cumple el papel difícil y desagradable del marido maltratador, José Manuel, un taxista sanguíneo y explosivo que sólo hace que despreciar y abusar de su mujer desde que pone un pie en la casa. Quizás el personaje menos complejo en su concepción, pero que actúa como una amenaza permanente, casi en las tinieblas, que espesa el ambiente en la casa y pone a toda la familia en alerta. José Manuel, en dos o tres líneas de diálogo, explica cómo la violencia se hereda de padres a hijos y por qué es tan difícil romper la línea de sucesión.

placeholder Roberto Álamo interpreta al padre de los niños. (Filmax)
Roberto Álamo interpreta al padre de los niños. (Filmax)

Vega toma la decisión de que ese mundo adulto simplemente se entrevea y juega con la percepción de su protagonista, que ha normalizado la violencia y que la ha integrado en su rutina y su costumbre. Apenas vemos el rostro de Roberto Álamo hasta bien entrada la película. El actor se mueve en los fondos desenfocados, en las habitaciones contiguas, pero su presencia se evidencia en el cambio de actitud de los niños y su madre: mientras Rita ha aprendido a ignorarlo, Lolo empequeñece y se fragiliza más. A Mari, la directora la retrata fragmentada, muchas veces decapitada, una mujer incompleta, frustrada y rota. Una mujer maltratada.

Pudiendo ser un drama muy sombrío, la frescura de los actores infantiles aporta mucha luz y viveza a Rita. Tiene algo de juego y de ligereza ajena al núcleo central, una mirada esperanzadora hacia el futuro de las relaciones entre los hombres y las mujeres y de las mujeres con el patriarcado. Porque Rita también descubre el primer enamoramiento, ese encaprichamiento platónico y asexual, el amor romántico en estado puro: Nito (Daniel Navarro) es un chaval algo mayor que Rita, con quien su madre no quiere que se junte. Y es en el gesto de un pequeño regalo que le hace Rita donde se plantea la pregunta para los hombres de las generaciones venideras: pudiendo escoger el amor, ¿por qué escoger la violencia?

placeholder Paz Vega interpreta a la madre de Rita y Lolo. (Filmax)
Paz Vega interpreta a la madre de Rita y Lolo. (Filmax)

La película consigue contenerse, a pesar de la música algo enfática, hasta un final que la directora apuesta por musicar con el tema Todo pasará, interpretado por el inglés Matt Monro en una de las decisiones cuestionables, cuando el simbolismo y la metáfora se hacen más evidentes. Pero más allá, Rita es un film al que se le han puesto corazón y cabeza, de una gran estilización, con una fotografía sugerente de Eva Díaz, que también se encargó de la fotografía de Los Europeos. Pero Rita es, sobre todo, la mirada limpia y curiosa de su actriz protagonista, que consigue devolver en la fe de que, tarde o temprano, todo estará bien. Ojalá.

En una escena de Rita, la ópera prima de Paz Vega, el personaje de Mari, interpretado por ella misma, le advierte a su hija Rita: "Vas a estudiar mucho y vas a tener un trabajo importante, ganarás mucho dinero y serás una mujer libre. Escúchamen bien: nunca dependas de nadie". La propia Paz Vega ha seguido el consejo de su personaje y se ha emancipado: si quieres contar buenas historias, cuenta tus propias historias. Paz Vega ya no es la actriz Paz Vega. O no sólo. Ahora es la actriz, guionista y directora Paz Vega. Quizás muchos esperasen (esperásemos) esta primera película de la directora Paz Vega con el teclado afilado, pero el debut directorial de la sevillana es tan incontestable que tapará muchas bocas. Todas. Primero fue la sorpresa de su paso por el Festival de Locarno, en una demostración de que nos encontramos frente a una película autoral y, además, accesible. Después de su paso por Seminci fuera de concurso, la película llega este fin de semana a las salas de cine.

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