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'Pig': Nicolas Cage resucita de entre los muertos para buscar a su cerda
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'Pig': Nicolas Cage resucita de entre los muertos para buscar a su cerda

Nicolas Cage se ha reconvertido en su propio 'meme' y, sepultado por las deudas, participa en cualquier producción que le ofrezcan. A veces sale mal, a veces sale bien

Foto: Nicolas Cage se redime buscando a su cerda. (A Contracorriente)
Nicolas Cage se redime buscando a su cerda. (A Contracorriente)

De repente, un día se levantó y ya no era Nicolas Cage. O al menos no era el Nicolas Cage del Oscar por 'Leaving Las Vegas'. Había cogido algo de peso, tenía menos pelo y, sobre todo, muchas más deudas acuciantes que cuando empezó en eso del 'show business'. Nieto de, sobrino de, primo de, Nicolas Cage se miró en el espejo y no se reconoció. Si fuese un turrón, un restaurante o una marca de ropa, a su nombre le acompañaría aquello de 'desde 1981', cuando protagonizó su primera aparición en pantalla. 'The Best of Times', una peli cutre, sin más, directa a la televisión. Por ahí anduvo Crispin Glover, también. Todo el mundo come mierda nada más empezar. Es lo que hay, dicen. Tenía 20 años, mechas californianas y unos bíceps cincelados. Y compartía piso con Johnny Depp, que por aquel entonces andaba más interesado en tocar la guitarra que en poner morritos delante de la cámara.

Luego vinieron la fama, los Oscar, las alfombras rojas, los contratos multimillonarios, las portadas, las películas de acción, pero también el cine independiente, ese que llaman 'de calidad'. Pero ese día ya no era Nicolas Cage. ¿Cuándo había cambiado los Globos de Oro por los Blogos de Oro? Él mismo no sabe bien en qué momento ocurrió, en qué momento le bajaron del carro. Pero en una entrevista al diario 'Le Monde' en 2013, a raíz de 'Joe', de David Gordon Green, le comenta al entrevistador que "es la primera película desde hace mucho tiempo en la que me puedes ver haciendo algo que no sea el gilipollas". 'Joe' pasó sin más para el público, pero se quedó en el hipocampo de la crítica y la industria, y siguieron llegando proyectos de acción de dudosa financiación, películas de acción de directores noveles o de productores que querían darle un tiento a eso de la dirección o simplemente había que seguir con la máquina en marcha, dando igual quién o qué estuviese detrás de la película.

Tráiler de 'Pig'

Pero, si uno espera lo suficiente, la izquierda se vuelve derecha, la moda se vuelve obsoleta y la vieja gloria se redescubre transmutada en otra cosa, como Kate Bush y su 'Running Up That Hill', un pelotazo 20 años después de su lanzamiento gracias a 'Stranger Things'. Y Nicolas Cage se convirtió en 'meme'. Y lo abrazó y lo alimentó. Y de él salieron neoclásicos marginales como 'Mandy' o el desbarre absurdo de Sion Sono en 'Prisioneros en Ghostland'. Tres o cuatro estrenos al año. Ninguno de esos que salen en los programas de tendencias. Otra película en la que se interpreta a sí mismo y explota sus miserias, lo que le coloca al nivel de Jean Claude van Damme, pero también de Houellebecq. Y otra, esta, la que nos atañe, persiguiendo a una cerda forrajera, en un papel que le ha devuelto al circuito festivalero independiente y que le ha granjeado un premio a la redención en los Razzie Awards.

placeholder Nicolas Cage huele una trufa en 'Pig'. (A Contracorriente)
Nicolas Cage huele una trufa en 'Pig'. (A Contracorriente)

'Pig', 'cerda', necesitaba a Nicolas Cage como Nicolas Cage necesitaba a 'Pig', la historia de un hombre acabado y maltrecho, desahuciado de la sociedad, que regresa como visitante a su vida pasada, de la que guarda varios misterios. De la mano de un director novel, Michael Sarnoski —que se encargará de la tercera parte de 'Un lugar tranquilo'—, Cage conjuga en su personaje todos sus talentos: la estrella de acción que lleva dentro, el intérprete capaz de emocionar desde la parquedad de palabras y el derrotismo y el 'meme' autoconsciente que le da al público lo que este le pide.

La película no descarrila, sino que busca la contención y lo genuino dentro del exceso y la fórmula habitual de las películas de venganza. Cage es Robin, un eremita que vive en su cabaña en el bosque y que subsiste vendiendo las trufas que encuentra con su cerda forrajera. Ella es su única compañía, su familia, su medio de vida, su todo. Hasta que unos sicarios entran en su cabaña, le pegan una paliza y la secuestran. Desde ese momento, Robin comienza una búsqueda contrarreloj de la cerda y la película se adentra en un submundo sórdido y fantasioso dentro de la alta cocina, una decisión estrambótica y diferenciadora de cualquier otra película de acción que tiene que ver con el pasado de nuestro protagonista y que permite al director jugar con los sentidos y bordeando de manera muy consciente los límites de la sensiblería. Junto a un conocido al que le vende las trufas, Amir (Alex Wolff, de 'Hereditary'), Robin se infiltra en el hampa de la alta cocina de Portland: bajo los manteles y los fogones se esconde el crimen.

placeholder Nicolas Cage y Alex Wolff buscan a su cerda. (A Contracorriente)
Nicolas Cage y Alex Wolff buscan a su cerda. (A Contracorriente)

Nicolas Cage harapiento, gordo y barbudo, manchado de sangre, utilizando una copa de un vino reserva con mucho 'bouquet' para sonsacarle información a uno de los sospechosos. Una red de peleas clandestinas y subterráneas entre camareros de restaurantes de lujo. ¿Por qué no una cata de trufas que desvele quién es el responsable del secuestro de la cerda? 'Pig' sorprende por su originalidad dentro del género y por un Nicolas Cage emocionado y emocionante, que intenta reconstruir los pedazos de su vida a través del recuerdo y que poco a poco nos va enseñando cómo debajo de capas de mugre y sangre hay un corazón tierno herido. Debajo del 'meme', nos viene a recordar, hay una persona que, por la razón que sea —a lo largo de la película, vamos encajando ese puzle del pasado de Robin—, ha caído a la cuneta y no por eso merece que la ridiculicen y se mofen de ella. Aplicable dentro y fuera de la pantalla.

Y también hay que resaltar la virtud de Sarnoski de contener la película en planos cercanos, en fondos desenfocados, en espacios controlados, para embellecer su factura y su bajo presupuesto —unos cuatro millones, irrisorio para el cine estadounidense—. 'Pig' consigue al mismo tiempo entretener, epatar y emocionar, porque lo que transpira la pantalla no es solo lo que hay dentro, sino lo que hay detrás. Cage vuelve y quiere que le miremos a los ojos. A ver quién es el 'meme' ahora.

De repente, un día se levantó y ya no era Nicolas Cage. O al menos no era el Nicolas Cage del Oscar por 'Leaving Las Vegas'. Había cogido algo de peso, tenía menos pelo y, sobre todo, muchas más deudas acuciantes que cuando empezó en eso del 'show business'. Nieto de, sobrino de, primo de, Nicolas Cage se miró en el espejo y no se reconoció. Si fuese un turrón, un restaurante o una marca de ropa, a su nombre le acompañaría aquello de 'desde 1981', cuando protagonizó su primera aparición en pantalla. 'The Best of Times', una peli cutre, sin más, directa a la televisión. Por ahí anduvo Crispin Glover, también. Todo el mundo come mierda nada más empezar. Es lo que hay, dicen. Tenía 20 años, mechas californianas y unos bíceps cincelados. Y compartía piso con Johnny Depp, que por aquel entonces andaba más interesado en tocar la guitarra que en poner morritos delante de la cámara.

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