'García y García': una comedia española que no consigue despegar
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'García y García': una comedia española que no consigue despegar

Pepe Viyuela y José Mota comparten protagonismo en este film con sobredosis de lugares comunes recalentados

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'García y García'.

¿Por qué no existe una variante española de 'Aterriza como puedas'? Aparte de la muy reivindicable 'Spanish Movie', quizá lo más cercano que se haya rodado jamás a la saga de películas paródicas del cine de catástrofes que popularizaron el trío Jim Abrahams, David Zucker y Jerry Zucker en los 80 sea el arranque de 'García y García', y su 'gag' de incidente aéreo en un aeropuerto que nos sirve para situarnos en el escenario del film. Esta comedia de Ana Murugarren toma como excusa el mal funcionamiento de una aerolínea 'low cost', Hispavia, cuyos aviones ni tan siquiera consiguen levantar el vuelo. Pero el potencial retrato cómico de los tejemanejes más desastrosos de la aeronáutica española en forma de 'spoof movie' se acaba aquí. 'García y García' se mueve por otros registros humorísticos.

Con dos de los actores cómicos más populares en España, Pepe Viyuela y José Mota, repartiéndose el protagonismo, el film pretende jugar con uno de los recursos clásicos del género, la confusión de identidades, a partir de dos protagonistas que comparten el mismo nombre, Javier García. Dos españolitos medios, por tanto, pero situados en los dos extremos de la escala social. Por un lado, un mecánico de aviones en crisis depresiva desde que falleció su mujer, a quien da vida Viyuela. Por el otro, un experto en rutas para aerolíneas, con un gran poder adquisitivo y en pleno proceso de divorcio de su tercera esposa, interpretado por Mota. Ambos son contactados por departamentos diferentes de Hispavia, y confundidos a su llegada a Madrid. El experto en arreglar aviones aterriza en un hotel de lujo como supuesto asesor que enderezará el rumbo de la compañía en la próxima reunión del consejo de accionistas. Y el consultor acaba ataviado con un mono en un hangar y durmiendo en una pensión.

Tráiler de 'García y García'.

Desde este punto de partida, Murugarren desencadena una ceremonia de la confusión que aspira a ir acumulando enteros humorísticos a base de sumar al argumento principal tramas y personajes secundarios. 'García y García' no pretende ser original ni rompedora, ningún problema. Pero se desarrolla prácticamente en su totalidad a base de recalentar 'gags', situaciones, conflictos y personajes de otras comedias. El García rico acaba envuelto en una poco convincente trama de comedia romántica cuando se enamora de Cloe (Eva Ugarte), su supuesta jefa. Y al García pobre le toca durante una parte considerable del metraje ejercer de Paco Martínez Soria en 'La ciudad no es para mí', pero en un hotel de cinco estrellas, con todo el prejuicio rancio y el aire caduco que conlleva tal planteamiento.

Porque la película no desempolva ni apenas actualiza los lugares comunes a los que acude, ni tampoco consigue replicarlos con la suficiente gracia. Por ejemplo, en una escena en su habitación de hotel, Viyuela protagoniza el típico homenaje a las películas en que Jerry Lewis o Charles Chaplin se enfrentaban a un artilugio cotidiano convertido de repente en un engendro mecánico hostil. Pero sin que se le saque provecho al humor gestual del intérprete ni se transmita esa capacidad para dilatar un 'gag' hasta el absurdo más incómodo e hilarante de esos genios del humor.

Los momentos más divertidos tienen lugar en la fiesta de cumpleaños que toma como modelo, por supuesto, a 'El guateque'

Algo similar pasa con los personajes secundarios. Algunos actores sirven su momento de humor de manera eficaz porque funcionan incluso en piloto automático. Otros, como Naiara Arnedo en el papel de exesposa desatada en extremo, lo dan todo en un papel no especialmente simpático 'a priori'. Ricardo Castella se encarga de un rol recurrente en la comedia sofisticada de enredos, el empleado que ejerce de cómplice indispensable en las artimañas de los protagonistas. Pero el film le otorga una singularidad: es un fan fatal de Cher. Y, sin embargo, no se explota a fondo ese potencial y no llegamos a ver al personaje homenajeando en un número 'drag' como Dios manda a la cantante estadounidense. Por otro lado, hay tramas recicladas, como la que protagoniza el colega de Cloe que la considera su novia por el simple hecho de que se enrollaron una noche (en una situación que parece extraída de la desternillante 'Un funeral de muerte'), que a estas alturas corren el riesgo de parecer una burda banalización del acecho.

Los momentos más divertidos de 'García y García' tienen lugar en la fiesta de cumpleaños que toma como modelo, por supuesto, a 'El guateque', con responsable de cocina que encadena una copa de alcohol tras otra incluido. Pero una vez más aquí se nota la falta de habilidad de la directora para darle a esta compleja secuencia esa cadencia de progresiva escalada hacia el precipicio final en que debería culminar todo.

Supongo que no se le puede reprochar a una película ambientada en el mundo de las aerolíneas que concluya en un aeropuerto con unos personajes intentando recuperar 'in extremis' y a contrarreloj a otros antes de que viajen lejos de allí, lugar común por excelencia de las comedias románticas. Al fin y al cabo, todo el argumento en torno a una línea 'low cost' se acaba convirtiendo también en una gran metáfora de 'García y García', un film con aspiraciones de funcionar como comedia de primera con unos recursos desgastados y con ciertos problemillas de funcionamiento.

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