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'Jinetes de la justicia': los tipos duros también lloran
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'Jinetes de la justicia': los tipos duros también lloran

El cuarto largometraje del danés Anders Thomas Jensen es una historia de violencia exacerbada e ira mal gestionada protagonizada por Mads Mikkelsen

Foto: Mads Mikkelsen protagoniza este 'thriller' danés. (La Aventura)
Mads Mikkelsen protagoniza este 'thriller' danés. (La Aventura)

El cuarto largometraje del danés Anders Thomas Jensen es una historia de violencia exacerbada e ira mal gestionada pero también una tierna historia de camaradería, y está llena tanto de traumas infantiles y del caos que provoca la vulnerabilidad más típicamente masculina —esa que necesita disfrazarse de fortaleza— como de espíritu navideño. Es una película sobre la obsesión, la venganza, el dolor y la culpa, pero también sobre la probabilidad estadística, los misterios de la dinámica causa-efecto, el libre albedrío y el determinismo y la falta de fe que aqueja la sociedad moderna, y combina un reflexivo examen sobre el proceso de sanación posterior al trauma con el tipo de estereotipada trama de género que no suele dar cabida a ese tipo de sutilezas dramáticas. Y que la mezcla de elementos en conflicto da más frutos narrativos que los esperables es tan cierto como que, al final, los instintos enfrentados de la película acaban, hasta cierto punto, cancelándose mutuamente.

Tráiler de 'Jinetes de la justicia'

En el centro de ‘Jinetes de la justicia’, el actor Mads Mikkelsen ofrece un tipo de personaje superficialmente conectado con los justicieros implacables que Liam Neeson y Denzel Washington se han especializado en encarnar en la madurez. Experto militar inteligente y a la vez profundamente inestable, Markus necesita culpar a —y acabar con la vida de— alguien por el extraño accidente de tren que mató a su esposa. Rebozado en el dolor, la rabia y la culpa derivada de su obsesión con su trabajo, Markus descuida a la persona que más lo necesita, su hija adolescente Mathilde y en cambio se centra en la búsqueda de un enemigo sobre el que volcar su ira; y lo encuentra cuando la pareja es visitada por Otto, un científico que sobrevivió a la colisión del tren y está convencido de que aquello no fue un accidente, y que rápidamente recluta a dos de sus colegas para que lo ayuden a identificar a los culpables. Más pronto que tarde, el trío se instala en el granero de Markus para ayudarle a emprender su sangriento camino de venganza, y también aparece en escena un esclavo sexual ucraniano llamado Bodashka al que el grupo rescata poniéndolo a trabajar como ‘au pair’, simplemente porque ese es el tipo de cosas que podrían suceder de forma bastante natural en el extrañísimo universo que la película propone.

placeholder Anne Birgitte Lind interpreta a la hija del protagonista. (La Aventura)
Anne Birgitte Lind interpreta a la hija del protagonista. (La Aventura)

A esa premisa Jensen le incorpora momentos de humor anal y chistes sobre discapacidades, pero también mucha humanidad derivada de los vínculos que estos hombres forjan entre sí al descubrir que, pese a las diferencias superficiales que los separan, todos ellos sufren heridas psicológicas similares que se resisten a cicatrizar, y que la búsqueda de justicia podría situarlos en el camino de la recuperación. Y los bandazos tonales que la película va dando entre la comedia física tosca y la afilada sátira y entre la melancolía y los estallidos de violencia alegremente cruel resultan sorprendentemente eficaces, al menos durante un rato. A medida que avanza, eso sí, ‘Jinetes de la Justicia’ va dejando claro lo difícil que resulta combinar de forma coherente una historia madura de un grupo de hombres en situación de crisis con una sucesión de escenas en las que una banda de moteros es aniquilada.

De forma no del todo efectiva, la película por un lado nos invita a esperar de Markus que supere sus problemas de insociabilidad y busque ayuda profesional mientras que, por otro, nos empuja a que lo celebremos mientras se mancha las manos de sangre. Y, a medida que Jensen va dejando de lado el desarrollo de personajes en pos de la fanfarria de género, resulta tentador desear que el director se hubiera centrado en un único camino narrativo o que, al menos, hubiera mostrado más definición a la hora de usar esa dualidad con fines satíricos.

placeholder Otro momento de 'Jinetes de la justicia'. (La Aventura)
Otro momento de 'Jinetes de la justicia'. (La Aventura)

En cualquier caso, decimos, en última instancia la película logra dar la sensación de sentirse razonablemente cómoda en esa tierra de nadie. Es un 'thriller', sí, pero uno que usa las convenciones del género contra sí mismo; funciona como homenaje al tipo de historias de violenta retribución que la saga ‘Venganza’ puso de moda y también, al mismo tiempo, como una subversión de los principios rectores que les dan fuelle. Y, pese a que durante buena parte de su metraje nos convence —o casi— del poder catártico de la violencia justificada, llegado el momento deja claro que los demonios internos de un hombre no se curan tanto siguiendo sus instintos más virilmente primarios como, por ejemplo, escuchando lo que su hija adolescente tiene que decirle.

El cuarto largometraje del danés Anders Thomas Jensen es una historia de violencia exacerbada e ira mal gestionada pero también una tierna historia de camaradería, y está llena tanto de traumas infantiles y del caos que provoca la vulnerabilidad más típicamente masculina —esa que necesita disfrazarse de fortaleza— como de espíritu navideño. Es una película sobre la obsesión, la venganza, el dolor y la culpa, pero también sobre la probabilidad estadística, los misterios de la dinámica causa-efecto, el libre albedrío y el determinismo y la falta de fe que aqueja la sociedad moderna, y combina un reflexivo examen sobre el proceso de sanación posterior al trauma con el tipo de estereotipada trama de género que no suele dar cabida a ese tipo de sutilezas dramáticas. Y que la mezcla de elementos en conflicto da más frutos narrativos que los esperables es tan cierto como que, al final, los instintos enfrentados de la película acaban, hasta cierto punto, cancelándose mutuamente.

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