Luis Callejo: "Las redes sociales son un teatro demasiado grande"
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¿Y TÚ DE QUIÉN ERES?

Luis Callejo: "Las redes sociales son un teatro demasiado grande"

Está a punto de estrenar 'Bajocero', un thriller policiaco que la pandemia ha impedido que llegue a los cines pero que se verá en 190 países gracias a Netflix

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El actor Luis Callejo. (Jorge Álvaro Manzano)

Luis Callejo (Segovia, 1970) iba para abogado pero se le cruzó la interpretación. Un cambio de profesión que le sigue compensando, aunque reconoce bajones. En cine ha participado en 'Princesas', 'Tarde para la ira', 'Mientras dure la guerra', 'Kiki, el amor se hace' e 'Intemperie', entre otras películas, y ha estado tres veces nominado para un premio Goya. En televisión estuvo, entre otras series, en 'Los hombres de Paco', 'El Barco', 'Alatriste', 'La peste' y 'Vis a vis'.

Habla varios idiomas y le falta autoestima, pero es un tipo cercano con arranques de sarcasmo. Está ahora a punto de estrenar 'Bajocero', un thriller policíaco con Javier Gutiérrez que la pandemia ha impedido que llegue a los cines pero que se verá en 190 países gracias a Netflix.

placeholder El actor Luis Callejo. (Jorge Álvaro Manzano)
El actor Luis Callejo. (Jorge Álvaro Manzano)

PREGUNTA. He visto el tráiler de su última película, 'Bajocero', pero también un anuncio en el que promociona Segovia. En tiempos de identidades, nacionalismos y particularidades, ¿le influye haber nacido ahí?

RESPUESTA. No te quepa ninguna duda. Ahora que hemos estado pendientes de Filomena, me acordaba de que cuando yo era pequeño había nevadas así en Segovia, dos o tres inviernos seguidos en los que no iba al colegio durante varios días y la nieve me llegaba a la cintura. Un recuerdo que tenía aparcado y se me ha despertado. Nieve, invierno y ser pequeño implicaba en mi época ir con pantalones cortos a la escuela.

P. Eso debería estar tipificado como maltrato…

R. (Sonríe) Bueno, ¡como tantas otras cosas! Esto trae otras consecuencias que la gente no entiende, como que por ejemplo, nunca tengo frío en las piernas. De cintura para arriba soy muy friolero, pero de cintura para abajo no puedo ir abrigado, me da algo.

La palabra Segovia no rima con muchas cosas, salvo Cracovia o Nasdrovia, que son todas como de estepa rusa o polaca. Y hay un gran autor teatral, Chéjov, que me ha marcado mucho porque tiene que ver con un estilo interpretativo que es la sutilidad, no mostrar mucho los sentimientos. Así que hago el chiste de que soy 'chejoviano'. Mi estilo de interpretación viene de esa esencia, de la sobriedad segoviana, de la piedra fría y de esos inviernos en pantalón corto, de la meseta discreta.

P. En Madrid usted encaja como un guante, aquí pasa uno desapercibido…

R. Llevo más tiempo viviendo aquí que en otro sitio, me tiene muy enamorado. Madrid acoge muy bien al pueblerino. Además, todos mis mejores amigos de Segovia viven aquí. Pero, cuando voy allí, me baja la tensión y duermo unas siestas increíbles en casa de mi madre.

"He tenido que malear y vencer cosas de mi carácter para ejercer esta profesión"


P. Estudió usted Derecho aunque no haya ejercido y pronunció en una entrevista una frase que celebro por sincera: "Quería tener un trabajo de oficina, de hacer papeles y de no tener que relacionarme con nadie". ¿Se arrepiente del cambio tras esa reivindicación de la rutina y la misantropía?

R. Siempre he pensado que el teatro me salvó la vida, pero lo que hizo fue cambiármela. A veces tengo incluso mis dudas de si fue para bien, porque he pasado momentos muy duros. He tenido que malear y vencer cosas de mi carácter para ejercer esta profesión. El otro día hablaba con unos amigos y dijo uno: "A lo mejor esto, en vez de salvarle la vida, se la ha arruinado. Vete tú a saber si ahora no sería un abogado estupendo". Pienso que hay algo de la rutina que es muy relajante, y más te vale buscarte algo así en la vida teniendo en cuenta lo inestable que es lo nuestro. Pero si tengo que elegir, me quedo con lo que está pasando.

P. He intentado imaginarle compartiendo despacho con Albert Rivera y no me lo creo. Creo que hizo bien en cambiar de profesión.

R. (Sonríe) ¿Sí, verdad? He de decirte que me metí en Derecho porque estaba muertito de miedo, porque en esa época era lo que tenía salidas. La interpretación me dio valor.

P. ¿Cómo fueron esos años universitarios? ¿Le sirvieron?

R. Tengo un buen recuerdo, además me permitió ir a París con una beca Erasmus de teatro. Me ha asentado la cabeza para determinadas cosas, analizo la realidad a veces como un abogado. Abogado defensor de todo el mundo, además. Si no conozco el caso en profundidad, me cuesta poner a caldo a alguien sin tener todos los datos.

placeholder El actor Luis Callejo. (J. A. Manzano)
El actor Luis Callejo. (J. A. Manzano)

P. ¿En qué momento despega su carrera como actor?

R. Mira, creo que salvo algún momento de parón, mi carrera ha sido siempre una línea así (mueve el brazo trazando una línea recta), muy mesetaria, muy segoviana. Siempre un poco hacia arriba, pero sin subir dos peldaños a la vez, siempre de uno en uno. Cuando empecé a estudiar en la RESAD (Real Escuela Superior de Arte Dramático), prevalecía la idea de que lo puro era hacer teatro, que tele y cine implicaba ser un vendido. He ido poco a poco, en pequeños papeles, en pequeñas compañías. Eso sólo funciona si lo haces con mucho amor. Aunque he tenido bajones, claro.

P. Subir los peldaños de uno en uno le habrá servido para que el ego no se le despendole.

R. En mi caso, hay gente que me ve por la calle y dice "Este me suena, le conozco de algo", pero suelo tener mucho cuidado, nunca digo que soy actor. Y hay otra gente para la que verme supone, entiéndeme, una especie de aparición; me conocen perfectamente y hasta me admiran. Pero mira, me alegra que me saques este tema del ego porque hay veces en que me gustaría ser mucho más conocido, aunque yo creo mi objetivo en la vida es no estar nunca contento. Me lo diagnosticó el psicólogo: "Tú vas de la depresión a animarte y volver a la depresión". Si fuera hiperfamoso creo que estaría agobiadísimo. Lo que mejor me va es estar así, sabiendo que nunca pegaré un pelotazo.

Pero he de confesarte que cuando me nominaron al primer Goya, que ya tenía yo unos cuantos años, unos 35, cuando iba a cosas de trabajo me paseaba un poco como diciendo: "¡Eh!, que me han nominado y no me estáis diciendo nada". Así que comprendo que si eso te pasa con 20 se te vaya un poco la cabeza. Es lo normal.

P. Usted sabe de las etiquetas que implica no sólo el hecho de que sea actor, sino actor español. ¿Acaso hay algo peor que eso?

R. ¡Es que encima no vocalizamos!

"Tengo la sensación de estar siempre bajo sospecha"


P. Usted que ha interpretado al padre de Mario Casas en 'El Barco', sabe que por muchos premios que reciba, siempre se le achacará eso y que salía sin camiseta...

R. Me hace gracia que lo diga gente que ve películas dobladas y tiene el morro de criticar que tú no vocalizas. ¿Sabes acaso cómo hablan los actores americanos, franceses, etcétera? Creo que cada profesión tiene su sambenito; los taxistas, los actores. Ahora estoy más tranquilo, pero recuerdo enfadarme con gente de la familia, en alguna reunión navideña hablar de las subvenciones y estas cosas. Ahora estoy más relajado y me da igual lo que piense cada uno. Hay mil argumentos para rebatir las cosas, pero es agotador. Y la verdad es que tampoco mola tanto lo de ser actor, tengo un amigo juez de Segovia que tiene historias mucho más interesantes que las mías.

P. En las redes sociales es usted muy poco dado a meterse en jardines, volvemos a Segovia...

R. Prefiero socializar con el panadero de la esquina o en el autobús que tuitear. Las redes son un teatro demasiado grande, he tenido pesadillas y crisis de ansiedad con eso, fíjate. Con lo de colaborar con causas, por ejemplo. Mi representante me dice que si quiero, me meta en una sola. Pero tengo la sensación de estar siempre bajo sospecha. Defiendo un día una cosa y al día siguiente hablo de mi disco… Si de verdad estuviera convencido de que ayudo tanto, me metería en más causas, pero creo que no. No me encuentro cómodo. Apoyo mis causas de manera individual y como un ciudadano más, que es lo que soy. Soy vago, tímido, cobarde y no tengo grandes opiniones de casi nada.

P. Por Dios, quiérase un poco…

R. Si es que lo decía Gabinete Caligari: "La fuerza de la costumbre es mi guía y mi lumbre". Si buscas en mí algo especial, te vas a desilusionar.

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Luis Callejo. (J.A. Manzano)

P. Hábleme de su vinculación con el Teatro del Barrio.

R. A Alberto (San Juan, uno de los fundadores del proyecto) lo conocía desde hace tiempo y me llamó para hacer 'Urtain', y también colaboré en otros proyectos. En los que no he estado es porque no he podido. El teatro es tremendamente exigente en tiempo y esfuerzo y no he tenido tiempo porque tenía mis papeles en televisión y cine. Es una iniciativa brutal, y Alberto es un tipo muy grande. Él sí que puede hablar porque lo tiene todo. Es encantador, es guapo, inteligente, muy buen actor, director… y encima tiene criterio. Ese sitio se ha afianzado tanto en el barrio (Lavapiés), hace muchísimas cosas, es un lugar de encuentro maravilloso.

P. ¿Cree que también ahora prevalece esa idea de que el teatro es el patanegrismo de su oficio?

R. Bueno, hay un caso paradigmático que es Javier Bardem, que nunca ha hecho teatro abierto al público. Y ahí lo tienes, Candela Peña hasta hace nada tampoco… Y, a ver, que, llegado el caso, el teatro puede llegar a ser un poco aburrido hacerlo, ¿eh? Repetir un día tras otro el mismo texto… Creo que en el oficio hay tantos caminos como actores.

P. En su CV hay dos detalles que me interesan: su facilidad con los idiomas y que rodó un anuncio para la televisión americana.

R. Lo de los idiomas lo tengo muy poco explotado, me han servido para entretenerme y como guía turístico, pero no he trabajado mucho en otros idiomas. ¡Soy un talento por descubrir a ese nivel, ojo! Empecé a estudiar inglés desde muy pequeño, luego me fui a vivir a los 15 años a Georgia, Estados Unidos, con mi hermano mayor, empecé francés en la escuela de idiomas y acabé en París. Y además de vivir es que tengo facilidad, también me apaño bastante en italian

"Creo que en el oficio hay tantos caminos como actores"


P. El cambio de Segovia por Georgia suena interesante…

R. Imagínate, yo solo había visto un negro en mi vida, un señor que era profesor de inglés en Segovia. Y de repente aquello estaba lleno, era el año 85. Tampoco había cogido una escalera mecánica hasta que estuve en Estados Unidos. Me estoy escuchando y me siento avergonzado.

P. ¿Y lo del anuncio?

R. Vinieron a rodar un anuncio de un bollo en el desierto de las Bárdenas Reales. Un anuncio americano pero rodado en España. Dicho lo cual, yo no decía ni una palabra. Iba en un coche y me atacaba un buitre que pensaba que el coche era el bollo. (Risas). Volviendo a lo de los idiomas, sueño mucho con hacer una película en francés, con esas escenas en las que se habla mucho.

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Luis Callejo. (Jorge Álvaro Manzano)


P. No se me ponga tan exquisito que me cuentan que es usted fan de 'Friends' y de 'Cobra Kai'.

R. (Risas) Me sé de memoria algunas escenas de 'Friends', sí, las he visto muchas veces, aunque también tengo diálogos de cine español, de 'Atraco a las tres' y cosas así. Me divierte mucho 'Friends', me priva. Estoy terminado la tercera temporada de 'Cobra Kai' y estoy deseando que acabe porque no puedo más de lo mala que es. No hay por dónde cogerla. Está hecha mal a propósito.

P. Está a punto de estrenar ‘Bajocero’, y por obra y gracia de Netflix se verá en 190 países. ¿Cómo digiere todo esto un tímido? ¿Está usted preparado para que lo reconozcan en un aeropuerto del sudeste asiático?

R. Como no viajo, casi espero que eso no suceda (risas). Todo esto me lo tomo con una absoluta inconsciencia. Y ahora que me lo has recordado, me he quedado pegado al asiento y me dan ganas de decir: "¡Paren máquinas, que esto no se estrene!" Sólo pienso en que todas estas cosas de derechos de imagen se reconozcan para que recibamos lo que merecemos si de verdad se explota nuestra imagen tan a lo bestia. Es el primer sentimiento que tengo, no lo puedo evitar. Me parece de justicia.

P. ¿Cómo es lo de rodar con pandemia?

R. Toda esta situación me produce una sensación de angustia y a ratos prefiero no pensarlo. Es bastante triste, somos pura fragilidad. Estoy ahora pendiente de un rodaje y nos piden que estemos en modo burbuja en un hotel, cosa que descabala toda la logística familiar. Aunque tiene una parte buena, en los dos rodajes que he tenido en pandemia he percibido una muy buena onda, aunque se hayan eliminado las caricias y los abrazos.

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