'A descubierto': el hombre, contra la máquina en la guerra
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'A descubierto': el hombre, contra la máquina en la guerra

El director sueco Mikael Håfström es el responsable de esta cinta de ciencia ficción bélica que estrena Netflix

placeholder Foto: Anthony Mackie protagoniza 'A descubierto'. (Netflix)
Anthony Mackie protagoniza 'A descubierto'. (Netflix)

Estamos todos acojonados. Puedes ser un panadero, un periodista o un cirujano. Da igual. Mañana, una máquina puede sustituirte. Puede hacer tu trabajo. Más barato y más preciso. Un robot de cocina amasa el pan mejor que tú. Un predictor lingüístico encuentra palabras más concretas que tú. Un robot puede operar mejor que tú. El ser humano es obsoleto. Un soldado que lanza un misil desde una pantalla no puede empatizar con un militar de tierra, el que realmente se juega los huevos en el campo de batalla. Los combates hoy se dilucidan entre la carne y el cable. Entre lo que se ve a través de la pantalla y lo que duele en la materia. El teniente Harp (Damson Idris) come golosinas mientras decide si revienta o no a unos soldados con un misil desde su base en pleno desierto, en Estados Unidos, frente a compañeros que arrancan calle a calle. Para Harp, la guerra es un videojuego. Jamás se ha restregado por el lodo. Jamás ha olido el fuego.

Tráiler de 'A descubierto'

'A descubierto' ('Outside The Wire') comienza con un tiroteo al estilo Michael Bay. Un montaje picado. Las balas cruzan de un lado a otro de la pantalla. Y entramos en la ciencia ficción cuando vemos un grupo de robots disparando en ráfagas contra una milicia de Europa del este. Con un monólogo extremadamente explicativo, la película despliega el mapa bélico que, aunque se presupone en un futuro cercano, acaba reproduciendo los prejuicios geopolíticos de hoy: Estados Unidos se presenta como un ejército de paz en medio de una zona de conflicto donde Rusia intenta dominar la parte oriental de Ucrania. Además, el ejército estadounidense utiliza una especie de 'droides' como su máxima evolución tecnológica, pero a su vez son los principales rivales (a nivel laboral) de los soldados de a pie.

Tras una decisión equivocada, el teniente Harp se encuentra destinado a ese campo de batalla que solo ha visto a través de la pantalla. Harp se pone a las órdenes de Leo (Anthony Mackie), un tipo que redacta en máquina de escribir, que escucha música de los 'roaring twenties' y cuya naturaleza es difícil de desvelar en un mundo en el que los humanos deconfían de las máquinas; porque Leo, como revela inmediatamente a Harp, es un androide de última generación. El principal problema de la película es la sobreexplicación, en boca de los personajes, de todo aquello que vamos a ver. En lugar de revelar la condición de máquina del coprotagonista con un golpe de efecto, el film recurre a una explicación anodina en un diálogo.

Para pasar a la acción, a los tiros, explosiones y persecuciones, el director parece querer quitarse de encima la trama con una serie de cartelas que nos llevan a 2036, a una zona de conflicto en la frontera entre Rusia y Ucrania y que presenta a un supuesto archienemigo, Viktor Koval (Pilou Asbaek), que está fuera de control del Kremlin. Los primeros minutos de 'A descubierto' dejan sin aliento. Un tiroteo al estilo 'En tierra hostil', en el que los soldados intentan abrirse camino entre las balas. Es imposible discernir el frente de la retaguardia. Pero el director, Mikael Håfström, se centra en aquellos soldados que deciden la guerra a golpe de botón, a miles de kilómetros. El director toma los clichés del cine bélico de los últimos 20 años, un montaje picado desubicado en el que es difícil situarse, para (aparentemente) reflexionar sobre cómo hemos asumido sin despeinarnos, como si se tratasen de ficciones, las muertes en conflicto bélico.

placeholder Damson Idris es Harp y ​Anthony Mackie ​es ​Leo. (Netflix)
Damson Idris es Harp y ​Anthony Mackie ​es ​Leo. (Netflix)

Pero en pleno siglo XXI, volvemos a la guerra fría. Estados Unidos es el ejército pacificador en un territorio desmilitarizado en una guerra en la que Rusia vuelve (otra vez) a intentar anexionarse Ucrania. Y existe una figura maquiavélica, llamada Viktor Koval, cuyo objetivo es hacerse con todos los yacimientos nucleares que esconde el país eurasiático. Da la sensación de que volvemos al cine de los ochenta, en el que todo lo que sonase a ruso suponía un estereotipo de terrorista. A través de la evolución de la manera de hacer la guerra, los guionistas Rowan Athale y Rob Yescombe se acercan a la misma disquisición de Philip K. Dick sobre los pilares de la humanidad. Frente a un mundo cada vez más tecnológico, ¿cómo se defiende el ser humano del desarrollo tecnológico? 'A descubierto' tampoco quiere ir mucho más allá, y antepone la acción sin tregua a una trama escueta e imprecisa sobre armas nucleares y guerrilleros de Europa del Este. Podría considerarse como una 'buddy movie' de dos personajes antitéticos condenados a entenderse para salvar el mundo.

Pero el principal problema de 'A descubierto' es la falta de intención, la falta de compromiso. Todos los personajes aparecen presentados de una manera pueril y unidimensional (el joven que ve el mundo a través de las pantallas y el hombre adulto que escucha música de los años veinte y que redacta en máquina de escribir) sin llegar a una reflexión fuera de tópicos. 'A descubierto' no deja de ser un producto de entretenimiento muy bien ejecutado, pero que no aporta nada más que entretenimiento a la reflexión cinematográfica o social.

Foto: Aldis Hodge, Leslie Odom Jr., Eli Goree y Kingsley Ben-Adir, en 'One Night In Miami'. (Amazon Prime)
Foto: Robin Williams. (Filmin)

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