ESTRENOS DE CINE

'Vida oculta': el mártir católico que se negó a colaborar con el nazismo

La nueva película de Terrence Malick recuerda la figura de Franz Jägerstätter en un drama de belleza apabullante pero con menor carga de profundidad de la que aparenta

Foto: Terrence Malick vuelve con 'Vida oculta'. (Fox)
Terrence Malick vuelve con 'Vida oculta'. (Fox)

Terrence Malick levanta su nueva película a partir del dilema que marcó la filosofía humanista de la segunda mitad del siglo XX. Si disponemos de libre albedrío, ¿acaso no es nuestra responsabilidad moral como individuos resistirnos a formar parte de un sistema opresor? Nos encontramos en la Austria anexionada por el Tercer Reich y esta es la reflexión que el protagonista de 'Vida oculta' plantea a su obispo. El personaje se inspira en una figura histórica, Franz Jägerstätter, un granjero católico practicante que, en pleno nazismo, se negó a profesar el juramento al Führer que debían llevar a cabo todos los alistados obligatoriamente en la Wehrmacht. Antes, Franz ya había sido el único en su pueblo en votar en contra del Anschluss. Y acabó convirtiéndose en un pionero de la objeción de conciencia, en su caso por motivos religiosos, al negarse a participar en la máquina de matar nazi. Su postura le valió la muerte. Jägerstätter fue ejecutado en Brandenburgo en 1943, y su familia sufrió casi de por vida el ostracismo por parte de sus conciudadanos.

Franz Jägerstätter encarna lo opuesto a esa banalidad del mal a la que se refirió Hannah Arendt para explicar el funcionamiento del nazismo como sistema. Frente a la implicación pasiva en el Tercer Reich de millares de ciudadanos que ni compartían necesariamente el ideario nacionalsocialista ni eran 'a priori' malas personas, este granjero austríaco cuasi anónimo presentó una oposición activa al odio nazi enraizada en sus principios católicos. No resulta extraño que Terrence Malick, esta leyenda del cine contemporáneo que desde 'El árbol de la vida' ha abandonado su cuasi retiro para reemprender una carrera mucho más prolífica de la que desarrolló en sus primeros años, se haya interesado por una figura como Jägerstätter. El director de 'Malas tierras' se formó como filósofo y es conocido su interés por la obra del tutor de Arendt, Martin Heidegger, cuyo posicionamiento durante el nazismo también se situaría en las antípodas del de Jägerstätter. La filmografía del estadounidense además presenta desde los inicios un interés especial en explorar cierta idea de trascendencia.

Al inspirarse en un caso real, 'Vida oculta' resulta la película más 'narrativa' de esta última etapa de la carrera de Malick, la que despliega un arco dramático más al uso, sin que eso conlleve una renuncia a su estilo. Con la colaboración del director de fotografía Jörg Widmer, el cineasta ahonda en uno de sus estilemas más reconocibles. Situada en buena parte en un pueblo alpino perdido entre las montañas y el cielo, 'Vida oculta' recurre al gran angular y al formato panorámico para encuadrar en todo momento a sus personajes en un entorno natural apabullante. Malick consigue así otorgar una cualidad trascendente a sus actos cotidianos. Porque lejos de envolver la resistencia heroica de los protagonistas en un aura épica, la película prefiere centrarse en escenas 'a priori' más ordinarias a la hora de plasmar la importancia de la actitud de Jägerstätter, a quien da vida August Diehl, y de su esposa Fani (Valerie Pachner), un personaje por momentos mucho más interesante en su estoica entereza.

'Vida oculta' combina momentos grandiosos con cierta tendencia a redundar en imágenes y encuadres un tanto desgastados

Y si existe una tradición de películas que encuentran en la contemplación estática su forma de apelar a lo trascendente, Malick en cambio opta por el movimiento continuo, por integrar todas estas situaciones en un flujo poético de resultados irregulares. Como viene siendo habitual en sus últimos filmes, 'Vida oculta' combina momentos grandiosos con cierta tendencia a redundar en imágenes y encuadres un tanto desgastados, como el de las manos que acarician los brotes de hierba o trigo de un campo.

Malick elude aspectos de la vida de Jägerstätter que hubieran otorgado una mayor complejidad al personaje, como el hecho de que tuvo una primera hija con otra mujer con la que no estaba casado y que su práctica religiosa surgió sobre todo a partir del matrimonio con su esposa Franziska Schwaninger (hay un momento en que la madre del protagonista parece reprochárselo a su nuera).

'Vida oculta'.
'Vida oculta'.

La narración se apoya en una serie de intercambios dialogísticos que Franz mantiene tanto a través de cartas con su mujer como con diversos interlocutores. Y aquí se pone todavía más de manifiesto hasta qué punto se acaba ofreciendo un retrato muy limitado de un personaje tan apasionante. Lejos de profundizar en el potencial dialéctico de muchas de esas conversaciones, sobre todo de aquellas que atañen a las consecuencias de su postura (¿vale la pena dejar huérfanas a tus hijas solo por no cumplir con el paripé de un juramento?, ¿no resulta estéril cualquier sacrificio de este tipo?...), el director convierte a Jägerstätter en una figura monolítica que se enroca en la decisión que ha tomado hasta sus últimas consecuencias sin darle más vueltas al asunto. Malick, por tanto, acaba decantándose por perfilar el retrato simple y fácil de un mártir más que por ahondar en la dimensión humana de quien decide mantenerse fiel a sus principios cuando lo tiene todo en su contra.

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