ESTRENOS DE CINE

'Zombieland 2': muchos más zombis mucho más cabreados

La secuela de una de las comedias zombi de referencia llega una década después y con el reparto protagonista intacto

Foto: Abigail Breslin, Emma Stone, Woody Harrelson y Jesse Eisemberg, en 'Zombieland: mata y remata'. (Sony)
Abigail Breslin, Emma Stone, Woody Harrelson y Jesse Eisemberg, en 'Zombieland: mata y remata'. (Sony)

Ningún intento de comedia zombi ha conseguido llegar a la maestría de 'Shaun Of the Dead' (2004). Ni 'Planet Terror'. Ni tan siquiera la muy aplaudida 'One Cut Of The Dead', recientemente estrenada. La primera película de la Trilogía Cornetto, de Edgar Wright, Simon Pegg y Nick Frost, supuso un revulsivo para un subgénero aparentemente agotado y se convirtió en referencia fundamental para quienes quisieron repetir el combo chistes y vísceras. Y uno de los alumnos aventajados fue Ruben Fleisher, que en 2009 se estrenó en la dirección de largometraje con 'Zombieland', la respuesta americana y de mayor presupuesto que dio a Woody Harrelson uno de los papeles más memorables de su carrera, con permiso de Larry Flint, Mickey Knox y Marty Hart.

Fleisher ha tardado 10 años en volver a Zombieland, y por mucho que siga siendo un divertimento gratificante y moderadamente incorrecto —moderado por controlado—, la secuela, sin desmerecer, tampoco aporta demasiado y estira y recicla recursos ya conocidos y predecibles. Dicho esto, 'Zombieland: mata y remata' es un feliz reencuentro con unos personajes siempre bienvenidos y una hora y media de recreo sin más ínfulas que las de comprobar la capacidad imaginativa de Tallahassee para insultar y exterminar muertos vivientes.

Woody Harrelson y Rosario Dawson, en 'Zombieland: mata y remata'. (Sony)
Woody Harrelson y Rosario Dawson, en 'Zombieland: mata y remata'. (Sony)

Uno de los grandes logros de 'Zombieland: mata y remata' ha sido el compromiso del reparto original al completo —que Bill Murray esté en su gloria—, que sigue transmitiendo mucha química desde dentro de la pantalla. El cuarteto disfuncional de Harrelson, Jesse Eisenberg, Emma Stone y Abigail Breslin sigue funcionando desde el contraste, pero la potencia cómica del dúo masculino arrasa con la réplica femenina y, por eso, resulta tan necesaria la incorporación de Zoey Dutch, tan divertida como insultantemente estereotípica en su papel de Madison, una rubia más tonta que una piedra que ha conseguido sobrevivir al 'acrópolis' —o era al apocalipsis— encerrada en la cámara frigorífica de un supermercado.

El cuarteto disfuncional de Harrelson, Jesse Eisenberg, Emma Stone y Abigail Breslin sigue funcionando desde el contraste

El planeta sigue devastado por la plaga zombi y el cuarteto protagonista se ha instalado en el chalé más codiciado del mundo: la Casa Blanca. La adrenalina ha dejado paso a la rutina y los cuatro han formado juntos lo más parecido a un hogar en un mundo que se desintegra. Porque 'Zombieland: mata y remata' es, en su lectura más pretendidamente existencial, una reflexión sobre el concepto de hogar y familia. "Hogar no es un lugar, sino la gente con la que quieres estar", dice —coma más, coma menos— explícitamente.

Jesse Eisenberg y Woody Harrelson vuelven a encontrarse en 'Zombieland: mata y remata'. (Sony)
Jesse Eisenberg y Woody Harrelson vuelven a encontrarse en 'Zombieland: mata y remata'. (Sony)

Pero en el cine el movimiento lo es todo, y Fleisher necesita romper la quietud y mandar a los cuatro de vuelta a la carretera. Para ello, utiliza el ala femenina del grupo, que en busca de la libertad se enfrenta a los peligros de una nueva especie de zombis; porque, si el público demanda lo mismo, tienes que dárselo más y mejor. Una mutación genética ha provocado que algunos zombis adquieran habilidades y capacidades superiores al zombi medio. Son muertos vivientes de alto rendimiento y Columbus, el personaje de Eisenberg, los ha bautizado como T-800, como guiño cinéfilo a la saga 'Terminator'. En resumen: más zombis y más cabreados.

Una mutación genética ha provocado que algunos zombis adquieran habilidades y capacidades superiores al zombi medio

'Zombieland: mata y remata' vuelve a ser una 'roadmovie' que sirve de excusa para un festival de maneras imaginativas de matar muertos vivientes —un aplauso largo por Luigi, Piero o como narices se llame el italiano más ingenioso de todos los tiempos—, repaso a la lista de mandamientos para la supervivencia y los dardos venenosos al estilo Haddock de la lengua de Tallahassee, que sigue siendo el 'redneck' más atractivo del universo de los vivos. Y lo que nos gusta todo eso. Una vez desaparecidos los 'twinkies', el destino será primero Graceland, la casa de Elvis Presley, y más tarde Babylon, un fortín de jipis 'millennials' donde no se permiten ni las armas ni los tríos.

Cartel de 'Zombieland 2'.
Cartel de 'Zombieland 2'.

Si la primera entrega consiguió el cameo indeleble e impagable de Bill Murray, la secuela recupera un gag de 'Shaun Of The Dead', aquel en el que Shaun y sus amigos se cruzan con sus propios sosias, y lo estira en una secuencia creada para el lucimiento del humor posmoderno de los guionistas y de la vis cómica e imitativa de Luke Wilson y Thomas Middleditch, Richard Hendricks en 'Silicon Valley'. Sin el factor sorpresa, 'Zombieland' pierde 'punch', pero mantiene el tono irreverente y desenfadado que convirtió este parque de atracciones del gag y la sangre a chorros en una comedia de culto que, si la amenaza final del guion se hace compromiso, tendrá una tercera parte.

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