ESTRENOS DE CINE

'Géminis': Will Smith vuelve a ser el príncipe de Bel-Air sin pena ni gloria

Ang Lee firma esta fallida cinta de acción que convierte en su máximo reclamo el enfrentamiento entre Will Smith y su clon rejuvenecido digitalmente

Foto: Clive Owen y Will Smith, en 'Géminis', la última película de Ang Lee.
Clive Owen y Will Smith, en 'Géminis', la última película de Ang Lee.

Mucho se ha hablado en estos últimos meses de la demora en la fase de posproducción de 'El irlandés', la película de Martin Scorsese que reúne a colegas habituales como Robert De Niro, Al Pacino y Joe Pesci, a causa del proceso de rejuvenecimiento digital a que se ha sometido a los intérpretes en los 'flashbacks'. Menos ruido ha levantado la otra película que este año apuesta fuerte por esta tecnología, 'Géminis', de Ang Lee. Y sin embargo, el proyecto de este drama de acción protagonizado por Will Smith lleva moviéndose por los despachos de Hollywood desde hace años. Quizá demasiados.

La idea original, desarrollada por el guionista Darren Lemke, empezó a circular por las productoras a finales de los años noventa, y desde entonces más de una decena de actores y varios directores han estado vinculados al filme. Finalmente, en 2018 empezó el rodaje de 'Géminis', aupado por profesionales de primera fila. Entre los productores, Jerry Bruckheimer, el rey de los 'blockbusters' de los noventa. Tras la cámara, el director Ang Lee, cineasta de prestigio gracias a títulos como 'Brokeback Mountain' y 'Tigre y dragón', que ya contaba con experiencia en la filmación de películas con protagonistas generados en parte por ordenador, como 'Hulk' y 'La vida de Pi'. Y ante la cámara, el carismático Will Smith, que aquí dispone de la oportunidad de encarnar a dos personajes diferentes, Henry, un implacable asesino a sueldo con ganas de jubilarse, y su joven clon.

'Géminis', por tanto, se ha concebido como puro “cine de atracciones”, como una obra cuyo principal atractivo no se encuentra en el argumento, el reparto o el director, sino en el dispositivo tecnológico que la justifica y que ella luce. Aquí este proceso de 'de-aging' que se ha convertido en la nueva sensación en Hollywood en lo que a efectos se refiere. El programa en cuestión ha permitido que Will Smith encarne a la vez a un personaje de su edad y a otro con un aspecto mucho más joven, de manera que 'Géminis' garantiza un primer momento perturbador, cuando el protagonista se encuentra por primera vez con su doble veinteañero, una figura al mismo tiempo espectral y de carne y hueso que parece recién escapada de 'El príncipe de Bel-Air'. Henry, el protagonista, ejerce de asesino a sueldo y esgrime un supuesto código moral que le garantiza que solo liquida a “los malos”. Un error en este sentido en su último encargo y el hecho de que empiecen a acecharle le hace sospechar que alguien quiere desembarazarse de él. Lo que no espera es que el sicario que envían para jubilarlo se le parezca como una gota de agua, hasta el punto de que su colega Danny (Mary Elizabeth Winstead), llega a creer que se trata de su hijo. Pero no, el joven matarife es un clon que el malvado de la película creó a partir de Henry, su mejor asesino...

'Géminis' se desarrolla a partir de argumentos trillados y personajes bidimensionales que no van más allá del tópico

Como drama de acción, 'Géminis' se desarrolla a partir de argumentos trillados (el asesino de élite que es traicionado por su antiguo empleador, persecuciones que se desparraman por escenarios exóticos, el protagonista enfrentado a una némesis que es a la vez su doble...) y personajes bidimensionales que no van más allá del tópico. Henry cuenta con dos compinches y un antagonista, un villano a quien encarna un Clive Owen que nunca ha estado peor, hasta el punto de que una se pregunta si su interpretación tendrá algo de autoparodia consciente.

Este es el resultado de que un guion pase por tantas manos: al final, genera un producto sin ningún tipo de personalidad, innovación o riesgo, que se arrastra por los lugares comunes del género. Ang Lee, un director que como mínimo siempre resulta interesante, firma con 'Géminis' una de sus obras más desangeladas. La puesta en escena apenas brilla en un par de secuencias, en la persecución con las motos (y ese toreo sobre ruedas) y en el primer enfrentamiento entre Henry y su sosias, en que ambos se ven a través de los reflejos de un espejo. Una idea oportuna que se queda aquí, porque el filme tampoco se muestra capaz de profundizar en el abismo existencial que apunta la trama. A Will Smith no parece afectarle demasiado ni provocarle ningún tipo de crisis de identidad el hecho de topar con un clon más joven que él...

'Géminis'.
'Géminis'.

'Géminis' lo apuesta todo al espectáculo visual, pero ni tan siquiera en este aspecto consigue deslumbrar con la fuerza que promete. Ang Lee rodó el filme en 3D, en una resolución de 4K y en alta frecuencia de imagen, en concreto a 120 frames por segundo, pero no todas las salas de cine están acondicionadas para proyectar a este nivel inaudito de calidad. La experiencia, por otra parte, no está a la altura de las expectativas. 'Géminis' es una película poco atractiva y más bien gris en su vertiente estética, e incluso se encuentra por debajo de la media en lo que a acción espectacular se refiere. Cualquier filme de superhéroes o de coches tuneados ofrece un mayor grado de impacto audiovisual que este drama en que Will Smith se encara a la encarnación de sus juventudes pasadas.

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