ESTRENOS DE CINE

'Este niño necesita aire fresco': la risa como terapia, el bostezo como resultado

Este 'biopic' narra la infancia de Hape Kerkeling, uno de los cómicos y presentadores más populares de Alemania

Foto: Julius Weckauf es Hans Peter en 'Este niño necesita aire fresco'. (Wanda)
Julius Weckauf es Hans Peter en 'Este niño necesita aire fresco'. (Wanda)

Existe un tipo de cine más bien de historiasuniversal, en el que el contexto geográfico y las idiosincrasias locales no suponen barrera alguna para transmitir emociones, porque lo esencial parte de algo más profundo e intangible que una lengua o un nombre popular en los créditos. Y, por ende, existe otro cuya efectividad se reduce en el tiempo y en el espacio, sometido a modas volátiles o famas efímeras y que acaba disolviéndose en la neblina de lo prescindible y olvidable. El principal problema de 'Este niño necesita aire' radica en su pertenencia al segundo grupo y que, si el espectador no conoce quién es Hape Kerkelinguno de los cómicos más famosos de Alemania y cuya biografía inspira este drama familiar—, el interés decae en barrena y resulta difícil explicarse por qué alguien se ha tomado la molestia de contar la historia de un chico más bien insulso —por mucho que los diálogos se empeñen machaconamente en recordarnos que es especial— e, incluso, irritante.

Probablemente porque el propio Kerkeling fue el encargado de escribir las memorias en las que se basa el 'biopic' y porque la adaptación se haya subordinado a su visto bueno, el protagonista parece más un personaje dickensiano que un preadolescente con aire en los pulmones. Hans Peter, interpretado por Julius Weckauf, se presenta como la víctima eternamente bondadosa, sin mácula, que tiene que hacer frente a todo tipo de contratiempos: a las mofas de sus compañeros de clase, a los complejos físicos, a la enfermedad y a la muerte de sus seres queridos. La vida mancha, que dicen. Si lo interesante de un 'biopic' es descubrir el retrato poliédrico y contradictorio detrás de la imagen pública, en 'Este niño necesita aire fresco' no se superan las dos dimensiones.

Julius Werkauf, en un momento de la película. (Wanda)
Julius Werkauf, en un momento de la película. (Wanda)

Además, aunque la guionista Ruth Toma se empeñe en poner en boca de los familiares de Hans Peter sus supuestas virtudes extraordinarias —"vas a ser alguien muy especial; vas a ser famoso", vaticina su abuela—, las gracias del niño carecen de ídem y las risas que provoca a su alrededor con sus payasadas parecen dolorosamente forzadas. Para que un chiste tenga gracia fuera de la pantalla también debe tenerla dentro, y aquí se limitan a un par de pelucas, disfraces e imitaciones no demasiado conseguidas. ¿Podría funcionar la película cambiando a Kerkeling por José Mota? Dudoso.

La voz en 'off' del comienzo ya avisa de que nos encontramos frente a los recuerdos del protagonista

La voz en 'off' del comienzo ya avisa de que nos encontramos frente a los recuerdos del protagonista, que viene a hacer un repaso de su infancia para concluir que el presente es producto del pasado y que todas las personas que nos rodean, todas las experiencias vividas —felices o amargas—, al final constituyen lo que somos. Pero la directora, Caroline Link ganadora del Oscar a mejor película extranjera en 2002 por 'En un lugar de África'—, no consigue el grado de intimidad ni de intención necesario para que el relato iniciático de Kerkeling conmueva más allá del "se puede conseguir todo si uno no se rinde". Homeopatía emocional.

Otro momento de 'Este niño necesita aire fresco'. (Wanda)
Otro momento de 'Este niño necesita aire fresco'. (Wanda)

El principal hilo conductor del filme, aparte de la vida de Kerkeling, es la idea de la risa como remedio curativo o, como mínimo, paliativo. Pero la sensación general es que la narración acaba perdiéndose en situaciones intrascendentes, reiteraciones y puertas sin cerrar. Donde mejor funciona, sin embargo, es en la descripción de los vínculos familiares y la importancia que para la formación del carácter de Hans Peter tuvieron sus padres, pero sobre todo sus abuelos. Las escenas de reuniones familiares, casi siempre desde una perspectiva lúdica y amable, son en las que Link consigue encontrar la naturalidad desaparecida en las secuencias centradas exclusivamente en Weckauf.

Cartel de 'Este niño necesita aire fresco'.
Cartel de 'Este niño necesita aire fresco'.

En un pueblo pequeño y cerrado de Alemania Oriental a principios de los setenta, una personalidad como la de Kerkeling, patosa, exhibicionista y sexualmente ambigua, debió de ser difícil de encajar. 'Este niño necesita aire fresco' describe la cerrazón de la mentalidad de los vecinos del chico, siempre con la crítica al borde de la lengua, y cómo su familia fue la principal alentadora de que explorase su verdadera personalidad libremente, lo que al final lo convertiría en una estrella de la televisión alemana. El 'biopic' no consigue quitarse de encima cierto apolillamiento anacrónico narrativo y estético y acaba entregándose a su naturaleza de película 'feel-good', pero, sobre todo, es la falta de rumbo de la historia —provocada por la inexistencia de objetivos del protagonista— lo que convierte la cinta de Link en una película deslavazada y carente de la gracia que predica.

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