ESTRENOS DE CINE

'Los días que vendrán': el predictor da positivo y después... ¿qué?

Con este filme en torno a una pareja vista a través de su primer embarazo, Carlos Marqués-Marcet se confirma como el gran retratista de las relaciones de amor del nuevo siglo

Foto: María Rodríguez Soto y David Verdaguer, en 'Los días que vendrán'. (Avalon)
María Rodríguez Soto y David Verdaguer, en 'Los días que vendrán'. (Avalon)

"Qué fuerte. Te quedas preñada y de repente eres la heroína nacional", comenta perpleja Vir (María Rodríguez Soto) después de comprobar la reacción eufórica de su madre al teléfono cuando le anuncia que va a ser abuela. Vir y su novio Lluís (David Verdaguer) esperan una criatura sin haberlo planeado. 'Los días que vendrán', el tercer largometraje de Carlos Marqués-Marcet, arranca cuando los protagonistas deben encajar, en su rutina de pareja que no lleva demasiado tiempo conviviendo, que ella se ha quedado embarazada. ¿Es una buena noticia? ¿Qué quieren hacer ante este escenario inesperado? ¿Contemplan ambos el mismo tipo de futuro? ¿Cómo afectará su decisión a sus respectivas carreras profesionales? El director resigue todo el proceso del embarazo de Vir y cómo influye en la relación y en la vida de los dos miembros de la pareja. Con una particularidad respecto a las escasas películas o series que parten de un planteamiento parecido. El director en este caso aprovechó que los dos intérpretes, también pareja en la vida real, estaban pasando por esta misma situación para sacar adelante su película.

Todavía resulta insólito que un embarazo cobre toda la centralidad en un filme y no se quede, como resulta habitual en estos casos, en una mera etapa o subtrama secundaria dentro de un arco narrativo mayor. Esta perspectiva, la de pasar a primer plano la vivencia de este proceso, resulta poco habitual aún en la ficción cinematográfica. Pero en los últimos años sí que ha encontrado cierto acomodo en las series, donde, en parte gracias a la progresiva incorporación de mujeres creadoras, cuestiones como la maternidad y la crianza ya se abordan sin tapujos ni idealismos. En 'Catastrophe', de Sharon Horgan y Rob Delaney, o en 'Mira lo que has hecho', de Berto Romero, por ejemplo, se enfoca la vida en pareja a través de estas experiencias de paternidad y maternidad primerizas. Lo que pone en evidencia que, en lo que a la cronología cinematográfica de las relaciones se refiere, entre las historias en torno a noviazgos y enamoramientos y las comedias y dramas centrados ya en parejas y familias estables ha existido un vacío que la ficción no parecía saber cómo llenar.

David Verdaguer y María Rodríguez Soto, en 'Los días que vendrán'. (Avalon)
David Verdaguer y María Rodríguez Soto, en 'Los días que vendrán'. (Avalon)

Como en sus dos anteriores películas, '10.000 km' y 'Tierra firme', Carlos Marqués-Marcet aborda las experiencias contemporáneas del amor desde una perspectiva a la vez íntima, naturalista y desdramatizada. En su ópera prima se centró en los avatares de una relación marcada por la distancia cuando uno de los miembros de la pareja debe marcharse por motivos laborales durante una temporada a Estados Unidos. En 'Tierra firme', por el contrario, exploraba las posibilidades de un nuevo modelo de familia en el escaso espacio del barco donde residían. En 'Los días que vendrán', radiografía cómo se vive un embarazo no programado en el seno de una pareja de treinta y pocos en un presente más lleno de incertidumbres que de estabilidades. Sin convertirlo en el gran tema dramático del filme, en 'Los días que vendrán' vemos cómo el embarazo afecta las respectivas carreras profesionales de la pareja protagonista, ella todavía discriminada por el hecho de tener un bebé, él obsesionado con encontrar un empleo más tradicional y seguro que el vocacional que había ejercido hasta entonces.

En 'Los días que vendrán' vemos cómo el embarazo afecta las carreras profesionales de la pareja

El protagonismo del embarazo en 'Los días que vendrán' no solo es temático. El hecho de que María Rodríguez Soto, la gran revelación de la película, estuviera preñada de verdad otorga un componente cuasi político al proyecto. El cuerpo de una actriz embarazada, un tabú en la industria del cine, aquí toma la pantalla en todas sus dimensiones, de la más emocional a la física (los cambios en la figura, el vientre como caparazón que permite intuir los movimientos del feto), pasando también por la sexual. Por otro lado, David Verdaguer, el actor recurrente en estos tres filmes de Marqués-Marcet, está encarnando como nadie las nuevas formas de masculinidad en las relaciones del siglo XXI, aquí como el hombre que aprende a acompañar a la mujer en todo el proceso. Porque 'Los días que vendrán' es también un hermoso filme sobre la particular intimidad de la pareja durante el embarazo.

Cartel de 'Los días que vendrán'.
Cartel de 'Los días que vendrán'.

El hecho de que embarazo y parto no se consideraran experiencias dignas de centrar una película comercial queda patente también a partir de la incorporación en la trama de los filmes 'amateurs' que grabaron los padres reales de la actriz a raíz de su nacimiento. Así se manifiesta esa jerarquía fílmica según la cual estas experiencias en mayor grado femeninas se han considerado propias y exclusivas del ámbito doméstico. Carlos Marqués-Marcet otorga la importancia necesaria a estos registros personales al filmar a María Rodríguez embarazada viendo a su propia madre parirla a ella, con toda la redimensión emotiva del vínculo materno-filial que ello supone. Que las dos secuencias protagonizadas por este metraje doméstico estén acompañadas en la banda sonora por las respectivas versiones de ese inmenso himno que es 'A la vida', la primera interpretada por Maria Arnal, la segunda por su compositor original, el gran Ovidi Montllor, resume muy bien la experiencia emocional que supone 'Los días que vendrán'.

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