ESTRENOS DE CINE

'Toy Story 4': una saga que debía haber terminado ya... ¡y menos mal que no fue así!

La última (¿y definitiva?) entrega de la saga emblemática de Pixar dice adiós a Woody con una nueva colección de juguetes

Foto: Un fotograma de 'Toy Story 4'. (Disney)
Un fotograma de 'Toy Story 4'. (Disney)

En el cine y la televisión contemporáneos, nunca hay que dar por cerrada una historia. La tercera entrega de 'Toy Story' se presentó como la conclusión climática e inevitable a esta saga en torno al apego de un grupo de juguetes al niño que daba sentido a sus existencias. Pero los responsables de Pixar han decidido rematar la jugada con un epílogo que plantea hasta qué punto la convivencia en un nuevo hogar y junto a una nueva niña, Bonnie, era un final feliz. 'Toy Story 4' supone el debut en el largometraje de su director, Josh Cooley, forjado en esta misma casa, y cuenta con el guion de uno de los veteranos de Pixar, Andrew Stanton, en colaboración con Stephany Folsom. La película parte de la crisis que sufre el vaquero Woody, que ha perdido hace tiempo su situación privilegiada de juguete favorito, y cómo esta estalla cuando Bonnie se trae un nuevo amigo a casa.

En su último capítulo, 'Toy Story' pone en evidencia más que nunca la relación de la saga con miedos y paranoias ligadas a la infancia, la crianza y el apego. En la primera parte del filme, la figura de Woody encarna una forma de entender los cuidados que, tras la obsesión de estar siempre pendiente del bienestar de otra persona, esconde el pavor a sentirse inútil cuando esta ya no lo requiera. El desplazado Woody insiste en seguir protegiendo a Bonnie, aunque sea de manera vicaria. En concreto, a través del nuevo juguete que la niña arma en la guardería, Forky, una de las mejores creaciones del universo Pixar.

Woody y Forky, en 'Toy Story 4'. (Disney)
Woody y Forky, en 'Toy Story 4'. (Disney)

Perpetrado con un 'cuchador' ('spork') de plástico, un par de alambres y unos restos de madera, Forky se distancia de la concepción de juguete industrial como producto de acabado perfecto en cuya mimética reproducción sobresalen los genios de Pixar. Forky es un artefacto manufacturado a partir de deshechos, un Frankenstein de la sociedad de consumo al que insufla vida la creatividad sin prejuicios de una niña. En su simplicidad un tanto contrahecha, Forky se mueve también a partir de unos gestos rígidos y abruptos en las antípodas de la sofisticada fluidez del cine digital contemporáneo. Como todo ser diferente, el 'cuchador' lúdico desprende además una sabiduría inconsciente. Él reconoce su naturaleza desechable, sabe que su destino tarde o temprano es la basura y no solo no se resiste a ello sino que siente el impulso irrefrenable de cumplir con esta fatalidad. Woody intenta cambiar su vocación involucrándole en la misma situación dependiente en que se ha sumergido él para escapar del fantasma de la obsolescencia: quiere que se crea imprescindible para Bonnie.

Resulta un tanto inquietante cómo los responsables de 'Toy Story 4' desarrollan este conflicto existencial entre objetos antropomorfos

Resulta un tanto inquietante cómo los responsables de 'Toy Story 4' desarrollan este conflicto existencial entre objetos antropomorfos. Desde una perspectiva realista, Forky resulta un personaje de lo más coherente, pero se le presenta como un ser irracional arrebatado por una pulsión suicida de la que le 'salva' Woody obligándole a servir a Bonnie. De esta manera, Woody enmascara su propia crisis, la del juguete que no quiere admitir su dependencia de otras personas que acaban en un momento dado prescindiendo de él.

Bonnie y Forky, en 'Toy Story 4'. (Disney)
Bonnie y Forky, en 'Toy Story 4'. (Disney)

El vaquero acaba asumiendo su realidad de la mano de otro personaje, Bo Peep, la pastora de porcelana a la que vemos siendo 'descartada' de su hogar en el prólogo del filme. Bo lleva a cabo la mutación más interesante de la saga de 'Toy Story'. De figurita estilo Lladró que con su apariencia de feminidad clásica despierta el amor de un personaje de mimbres tradicionales como Woody, se convierte en una mujer emancipada e independiente que se ha desprendido de su vaporoso vestido rosa y conduce un cachivache con forma de mofeta con una audacia digna de la Imperator Furiosa de 'Mad Max'.

Bo Peep representa la idea del 'freelanceo' en un mundo en que las relaciones laborales han dejado de ser fijas, seguras y de larga duración

Bo Peep encarna a la mujer que ha sabido desarrollar una vida independiente tras quedarse sin su trabajo fijo. En las diferentes variantes de conceptos como dependencia, estabilidad y permanencia que se plantean en 'Toy Story', la subtrama en torno a Bo Peep articularía la idea del 'freelanceo' en un mundo en que las relaciones laborales han dejado de ser fijas, seguras y de larga duración. La pastora ejerce en cierta manera de juguete que se ha establecido por su cuenta junto a otros 'renegados' y asume este panorama de trabajo inestable en ese pueblo de juguetes perdidos en el que acaba aparcando la familia protagonista del filme.

Woody y Bo Peep, en 'Toy Story 4'. (Disney)
Woody y Bo Peep, en 'Toy Story 4'. (Disney)

La cara oscura de esa misma situación la encarna Gabby Gabby, una muñeca estilo Famosa que espera en la tienda de antigüedades la oportunidad para 'retocar' su cuerpo y seducir por fin a la niña que debería jugar con ella. En esta nueva acepción del complejo de obsolescencia, Gabby Gabby y sobre todo sus esbirros, una serie clónica de muñecos de ventrílocuo sin voz, también representan ese potencial siniestro que de toda la vida encierran algunos juguetes. En todas las escenas que tienen lugar en la tienda de antigüedades los creadores de Pixar despliegan su particular genio para la narrativa animada y para la creación de microcosmos llenos de detalles al transformar el espacio en un escenario cercano al cine de terror donde los juguetes protagonistas llevarán a cabo su principal operación de rescate.

Cartel de 'Toy Story 4'.
Cartel de 'Toy Story 4'.

En cierta manera, 'Toy Story 4' pone de manifiesto que los responsables de la saga también estaban cansados de sus juguetes. Mientras Woody mantiene el protagonismo en un arco narrativo circunscrito a la crisis del héroe, Buzz Lightyear apenas tiene papel hasta el tramo final y el grupo de habituales queda más bien en un segundo plano. Por otro lado, además de Forky y de la recuperación y actualización a los nuevos tiempos de Bo Peep, la película introduce nuevos secundarios que animan la acción, sobre todo el dúo cómico formado por los inseparables peluches gruñones Ducky y Bunny, y el temerario piloto canadiense Duke Caboom. Este cambio general de aires es el que acaba convenciendo a Woody de que debe asumir que su ciclo de relaciones monógamas con menores ya ha vencido.

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