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'Hellboy': un caos tan sanguinolento como incomprensible

Lástima que el 'reboot' que ahora ha dirigido el británico Neil Marshall ignore por completo los rasgos que hacían interesante al protagonista en las dos entregas iniciales

Foto: 'Hellboy'.
'Hellboy'.

Hellboy, un gigante rojo de más de dos metros de altura con cuernos y una piedra enorme por mano derecha, es sin duda una figura fascinante en la que basar una película. Al menos esa es la sensación que dejaron del personaje las dos películas que le dedicó Guillermo Del Toro —estrenadas una en 2004 y la otra en 2008—, y en las que la versión que el actor Ron Perlman ofrecía era el vehículo perfecto para que el director mexicano reiterara el amor incondicional que siente por las películas de monstruos y por los marginados heroicos. Aquel tipo era una bestia llena de sarcasmo pero gentil, que luchaba contra sus propios impulsos demoníacos mientras intentaba salvar al planeta de toda horda sobrenatural que lo amenazara.

Lástima que el 'reboot' que ahora ha dirigido el británico Neil Marshall —un especialista en cine de terror conocido sobre todo por películas como 'Dog Soldiers' y 'The Descent', y por dos de los episodios más épicos de 'Juego de tronos'— ignore por completo esos rasgos. Aunque hace un resumen del origen del personaje —en el que intervienen la Segunda Guerra Mundial, los ritos nazis, Rasputin y Leni Riefenstahl—, la película desatiende sin miramientos el núcleo humano de la historia original de Mike Mignola.

En esta ocasión, la misión de Hellboy es detener un apocalipsis diseñado por una bruja ancestral que fue derrotada por el rey Arturo, y cuyos restos fueron despiezados y repartidos por toda Inglaterra siglos atrás. Ahora, esas partes corporales son desenterradas por una especie de hombre cerdo con el que Hellboy fue malvado una vez. Se mire como se mire, despertar a una bruja y destruir el mundo entero simplemente porque un gigante rojo se ha extralimitado contigo es una reacción exagerada.

Al menos a juzgar por los 'one-liners' que el héroe escupe de vez en cuando, el frágil sostén emocional de la película es que Hellboy no se siente parte de la humanidad porque es un monstruo, pero tampoco se siente un demonio porque lo que busca es hacer el bien. Además de eso, ha pasado toda su vida matando y cazando demonios, lo que le hace sentir que está yendo en contra de su propia especie. En otras palabras, nada que no explorara ya Del Toro con mucho más detalle. De hecho, el asunto tenía mucho más sentido en las dos películas previas, en las que el personaje vivía en la clandestinidad; en el 'reboot', camina libremente por todo el mundo, y la gente parece aceptarlo por lo que es.

'Hellboy'.
'Hellboy'.

Sea como sea, el guion de Andrew Cosby no parece especialmente interesado ni en eso ni en nada que no sean las secuencias de acción y la gran variedad que un cuerpo humano tiene de expulsar sangre a presión. Hacía tiempo que una película no mostraba tantas formas distintas de empalamiento, y tantos momentos de violencia gratuita en general —en los que los cuerpos son aplastados o hechos pedazos—, sin molestarse en trazar una línea narrativa mínimamente sólida para conectarlos. Si en las películas de Del Toro la muerte de un monstruo era invariablemente tratada con cierta reverencia —el director sentía tal admiración por esas criaturas sobrenaturales que incluso matar a las malignas le dolía—, el nuevo Hellboy parece encontrar deleite en el gore. En todo caso, hay más motivos para explicar la falta de atractivo que el personaje aqueja en esta ocasión.

La sensación de que tanto Hellboy como sus enemigos son básicamente invulnerables socava cualquier posibilidad de drama

El mayor activo heroico del personaje es que es alguien difícil de herir y que además se cura rápidamente, y la película se aprovecha constantemente de esa cualidad lanzándolo a través de paredes y pisos, derribándolo, atravesándolo con objetos afilados y en general sometiéndolo a un tipo de castigos que ningún héroe humano podría resistir. Y, por mucho que algunas escenas de acción puedan generar cierta energía quinética, la sensación de que tanto Hellboy como sus enemigos son básicamente invulnerables socava cualquier posibilidad de drama.

Cartel 'Hellboy'
Cartel 'Hellboy'

Por lo demás, 'Hellboy' sufre una alarmante falta de humor. A menudo, los personajes exclaman chistes desde fuera de campo o mientras están de espaldas a la cámara, lo que deja claro hasta qué punto debió la película de ser remendada en la sala de edición. Varias escenas incluyen largas e incomprensibles narraciones en 'off', y la historia de fondo del villano de la película es explicada en dos ocasiones totalmente separadas, probablemente porque en algún momento del montaje alguien pensó, con motivo, que el público tendría problemas para seguir la historia. En ese sentido, asimismo, hay que destacar el extraño e inapropiado uso que Marshall hace de los 'flashbacks', especialmente en una escena en la que un vidente le cuenta a Hellboy su propia historia, como si no hubiera estado ahí para vivirla. Lo peor es que, pese a toda esa explicación, la película sigue sin ser clara; especialmente, a la hora de justificar su propia existencia.

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