ESTRENOS DE CINE

'Buñuel en el laberinto de las tortugas': regreso al corazón de Las Hurdes

Esta cinta de animación en torno a Luis Buñuel y el rodaje de 'Tierra sin pan' se erige también como un emotivo homenaje a la figura de Ramón Acín

Foto: 'Buñuel en el laberinto de las tortugas'.
'Buñuel en el laberinto de las tortugas'.

“Había en Extremadura, entre Cáceres y Salamanca, una región montañosa desolada, en la que no había más que piedras, brezo y cabras: Las Hurdes. Tierras altas antaño pobladas por bandidos y judíos que huían de la Inquisición”. Así inicia Luis Buñuel el breve capítulo que dedica en 'Mi último suspiro', sus memorias dictadas a Jean-Claude Carrière, al rodaje de 'Tierra sin pan' (1933), el histórico y polémico documental sobre una de las zonas más depauperadas de la España de la época. Apenas añade mucha más información al respecto. Recuerda cómo descubrió la comarca por un libro del hispanista francés Maurice Legendre y que pudo llevar a cabo la producción gracias al dinero aportado por su amigo Ramón Acín, a quien le había tocado la lotería.

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A Buñuel y Acín se sumaron dos profesionales franceses, el poeta Pierre Unik, que ejercía de ayudante del director, y el cámara Éli Lotar. Con este reducido equipo, Buñuel se instaló en un monasterio desamortizado de Las Batuecas, campamento base desde el que se desplazaban cada día durante varias horas hasta Las Hurdes para rodar. Una vez el filme acabado, apenas tuvo circulación. El Gobierno de la República lo censuró por la mala imagen que daba de España. Ni tan siquiera el doctor Marañón, al que Buñuel acudió por ser conocedor de la zona, defendió el trabajo.

A este rodaje regresa 'Buñuel en el laberinto de las tortugas', de Salvador Simó, un filme de animación que parte del cómic homónimo de Fermín Solís para adentrarse en esta etapa de la vida personal y profesional del director de 'Viridiana'. El filme arranca en París, en el momento álgido de las vanguardias, cuando el español estrena su segunda película surrealista, 'La edad de oro', entre protestas y atentados. Buñuel contempla cómo pasa de ser uno de los 'enfants terribles' más adorados de la cultura francesa a un artista a quien nadie quiere financiar su siguiente obra. Su amigo, el anarquista oscense Ramón Asín, se presta a echarle una mano bajo la promesa quimérica de que si le toca la lotería le financiará el proyecto. Cuando, quién lo iba a decir, su boleto sale agraciado, Acín cumple con su palabra. Y así se pone en marcha el rodaje de 'Las Hurdes: tierra sin pan'.

Buñuel ve cómo pasa de ser uno de los 'enfants terribles' más adorados de la cultura francesa a un artista a quien nadie quiere financiar

La película de Simó adopta por momentos elementos propios de un 'making of'. 'Buñuel en el laberinto de las tortugas' resigue las tribulaciones y los pormenores de una filmación que resultaba una aventura en sí misma. Esta vertiente próxima al registro documental se integra en una narrativa más cercana a la comedia dramática centrada en dos viejos amigos que colaboran en un mismo proyecto. Asín y Buñuel se presentan como dos personalidades complementarias también en su manera de concebir la película. Como buen productor, Asín adopta una actitud más responsable y previsora, mientras que el de Calanda abraza cierto gusto por la improvisación típica de los creadores. Pero su principal dialéctica tiene que ver con la actitud responsable respecto a la realidad que están registrando.

'Buñuel en el laberinto de las tortugas'.
'Buñuel en el laberinto de las tortugas'.

Como buen anarquista, Asín entiende 'Tierra sin pan' como una herramienta para acercarse, dar a conocer y transformar la vida de esas personas dejadas de la mano de Dios y del Gobierno español. Buñuel, en cambio, no tiene reparos por momentos en ajustar esa realidad a su conveniencia. 'Buñuel en el laberinto de las tortugas' recoge en este sentido las intervenciones de sobra conocidas que llevó a cabo el director para propiciar cierta realidad de Las Hurdes, desde el famoso episodio en que disparan fuera de campo a una cabra montesa para que se despeñe hasta la manipulación cruel del burro que muere atacado por las abejas.

Hace años que 'Tierra sin pan' resulta un título de referencia a la hora de debatir la construcción narrativa y dramática en el cine documental, y también se ha cuestionado hasta qué punto la película se recreaba en los aspectos más sensacionalistas de la vida de los jurdanos. Al fin y al cabo, 'Tierra sin pan' se convirtió en el documento por excelencia de la España profunda subdesarrollada. Simó vincula de forma constante y muy didáctica aquello que explican sobre el rodaje con las imágenes correspondientes del filme original.

'Buñuel en el laberinto de las tortugas'.
'Buñuel en el laberinto de las tortugas'.

'Buñuel en el laberinto de las tortugas' también se adentra en la personalidad creativa y personal del que todavía ahora podemos considerar el director español con mayor influencia en la historia del cine. Simó y su equipo hacen gala de una práctica de la animación que recuerda más a la estética de cierta tradición de la novela gráfica que a las actuales producciones en animación digital. En buena parte del filme, el dibujo se traza con clara vocación realista, sobre todo a la hora de representar en toda su dignidad a los habitantes de Las Hurdes. Pero aquí resulta de especial interés cómo la animación también se aprovecha para complementar con fugas oníricas el retrato íntimo de Buñuel. La película plasma a un cineasta atormentado por ciertos recuerdos de infancia (el padre como figura de autoridad temida y admirada al mismo tiempo, la madre confundiéndose de una manera muy surrealista en la imagen de virgen y mujer deseada al mismo tiempo...) y por las angustias propias de un creador artístico, e ilustra con escenas de raigambre surrealista estas obsesiones del protagonista.

'Buñuel en el laberinto de las tortugas' pretende llegar (y tiene méritos para hacerlo) a un público amplio más allá de la cinefilia habitual y/o los conocedores del director aragonés. Esta vocación popular justifica algunas de las estrategias más cuestionables del filme, como un planteamiento por momentos excesivamente convencional de la historia o la presencia demasiado invasiva de una banda sonora que apela constantemente a la emotividad del espectador.

'Buñuel en el laberinto de las tortugas'.
'Buñuel en el laberinto de las tortugas'.

Dos recursos en las antípodas de lo que representa el Buñuel cineasta, alguien que concebía el arte como una forma de subversión social y que destaca, entre otras muchas cosas, por el uso parco, muy selectivo y en ningún caso enfático que realizó de la música en sus filmes. Por otro lado, la película juega muy bien la reivindicación de Ramón Acín como ese compañero fiel y a la vez contrapunto necesario de Luis Buñuel. Su figura carga de emoción un relato que en última instancia también se erige como un homenaje póstumo a este pedagogo anarquista que posibilitó la existencia de uno de los títulos imprescindibles de la historia del cine antes de ser vilmente asesinado por los fascistas junto a su mujer, Conchita Monrás, el año 1936.

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