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'7 razones para huir': contra la familia, el trabajo y el matrimonio

El dramaturgo Esteve Soler debuta en el largometraje con esta antología de relatos cómicos y crueles sobre el lado oscuro de las bases de nuestra sociedad

Foto: '7 razones para huir'.
'7 razones para huir'.

'Contra la democracia', 'Contra el progreso' y 'Contra la libertad' son los tajantes títulos de la trilogía teatral con la que Esteve Soler lleva paseándose por los escenarios de toda Europa desde hace varios años. En 2014, el dramaturgo catalán decidió trasladar al cine parte de su obra. Junto a los directores Gerard Quinto y David Torras, rodó 'Interior. Familia', un corto que se ha convertido en el germen de estas '7 razones para huir'. El largometraje que ahora llega a las pantallas, también realizado a seis manos, reformula esa pieza para convertirla en la primera de la siete historias que ofrecen una panorámica por el lado oscuro de los cimientos institucionales y morales de la sociedad contemporánea.

Los relatos de '7 razones para huir' parten de conceptos básicos como son la familia, la solidaridad, el orden, la propiedad, el trabajo, el progreso y el compromiso, para llevar hasta el extremo sus contradicciones desde una perspectiva de comicidad negrísima y cierto flirteo con el fantástico. Los siete capítulos comparten el hecho de desarrollarse en una localización única e interior que funciona como caja de resonancia de la implosión en la que desemboca cada historia. Y convierten los diálogos en el principal motor de su desarrollo dramático. El filme, por lo tanto, no esconde sus orígenes teatrales, y en buena parte revierte a su favor estos condicionantes propios de la dramaturgia.

'7 razones para huir', estrenada internacionalmente en el South by Southwest, el festival de cine en Austin que ha desplazado a Sundance como meta de referencia en Estados Unidos del cine independiente, entronca a su manera con toda una tradición de narrativa breve que ha convertido este formato en el territorio propicio para la práctica del cuento oscuro y chocante. La película nos recuerda por momentos el gusto por los finales sorpresa de corte negrísimo de 'Relatos de lo inesperado', de Roadl Dalh, y sus varias adaptaciones televisivas, pero también la contundencia y la querencia por el absurdo de las ficciones cortas de Quim Monzó.

Universo distópico

Y, aunque cada episodio desarrolle una trama independiente, la película de Soler, Quinto y Torras tiene también algo de antología con un marco común. A medida que avanzan los relatos, nos damos cuenta de que no son del todo autónomos. A pesar de que no exista un vínculo argumental o dramático entre ellos, las diferentes historias se ambientan en un mismo universo de tintes distópicos cuyos contornos se van aclarando de relato en relato a partir de detalles o comentarios puntuales. No existe el típico plano general en exteriores que nos sitúe en un contexto concreto las diferentes localizaciones, todas interiores, escenarios únicos y realistas como son varios pisos, un rellano en una escalera de vecinos, un garaje, una iglesia...

'7 razones para huir'.
'7 razones para huir'.

Y, sin embargo, '7 razones para huir' tiene lugar en un mismo mundo que cobra unicidad en el último plano, rematando esa sensación de claustrofobia existencial que planea por todo el metraje. En este sentido, la ambientación de algunos interiores, sobrecargada de elementos de utilería que subrayan los rasgos de personalidad y socioculturales de los personajes, resulta más excesiva que orgánica. Y en algún episodio, como el dedicado al trabajo, también resulta demasiado explícita la denuncia efectuada, en este caso contra la explotación laboral, a través de los diálogos de los personajes que encarnan Pepe Viyuela y Lola Dueñas.

'7 razones para huir' ha convocado a un plantel de grandes intérpretes que hacen lucir sus textos

En cambio, la idea de otorgar literalidad a la metáfora de la economía sumergida situando bajo el piso de los protagonistas el taller semiclandestino donde se hacinan multitud de trabajadores asiáticos, otorga un tono grotesco y casi terrorífico muy adecuado a la historia. Esas incursiones en el género, como el momento televisivo entre 'Videodrome', de David Cronenberg, y el videoclip de 'Come to Daddy', de Chris Cunningham, del episodio sobre la solidaridad, o el aprovechamiento del fuera de campo como espacio de lo ignoto en el del orden, se encuentran entre lo mejor del filme.

Cartel de '7 razones para huir'.
Cartel de '7 razones para huir'.

Como película que se apoya en buena manera en los diálogos, '7 razones para huir' ha convocado a un plantel de grandes intérpretes que hacen lucir sus respectivos textos, como una Emma Suárez perfecta en su registro de ama de casa que sabe adaptarse a los cambios coyunturales en el orden las cosas o el siempre admirable Pol López en el difícil rol del niño grande del que se han hartado sus padres, a los que acompañan otros grandes como Vicky Peña, Francesc Orella, Ramon Fonseré, Manolo Solo, Aina Clotet, Nuria Gago o Sergi López... En su conjunto, '7 razones para huir' rezuma cierto espíritu de serie B (incluso en su duración, que no alcanza la hora y media) a la hora de situarse sin demasiados alardes de producción en un territorio cercano al género que le permite ofrecer un retrato contundente, al mismo tiempo cruel, divertido, juguetón y salvaje, de esas convenciones sociales que damos por asentadas.

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