ESTRENOS DE CINE

'Vosotros sois mi película': el gran troleo de Wismichu

La película de Carlo Padial va más allá del mero 'making of' para observar las insólitas reacciones de industria y fans ante el fenómeno de las estrellas de YouTube

Foto: Una imagen de 'Vosotros sois mi película', el experimento de Wismichu y Carlo Padial. (Flooxer)
Una imagen de 'Vosotros sois mi película', el experimento de Wismichu y Carlo Padial. (Flooxer)

Recapitulemos. Festival de Cine de Sitges, octubre de 2018. Ismael Prego, 'Wismichu', tiene previsto estrenar allí lo que se ha venido anunciando como su primera película, 'Bocadillo'. El filme no se programa en ninguna de las secciones a competición ni cuenta con pase de prensa. Para el grueso de los asistentes al festival, es un título más de los muchos que pueblan las salas de Sitges aquellos días. Wismichu ni tan siquiera es el único 'youtuber' con un proyecto audiovisual allí, ya que El Rubius también presenta en el certamen 'Virtual Hero', su serie para Movistar+. 'A priori', lo de 'Bocadillo' se anticipa como un evento para consumo sobre todo de los fans.

Pero arranca la proyección, y se arma el escándalo. 'Bocadillo' no responde a las convenciones de aquello que se entiende de forma tradicional como película. Se trata de una combinatoria de variaciones en torno a un mismo gag, que insiste en las dificultades para que te sirvan en cualquier bar un bocadillo vegetal sin carne ni pescado. ¿Es 'Bocadillo' una tomadura de pelo? ¿Un troleo a los seguidores del 'youtuber' y al Festival de Sitges? ¿Un gesto subversivo, apoyado en estrategias propias del falso documental, que pretende cuestionar la institución cine tal y como la conocemos? ¿Un objeto fílmico no identificado neodadá? ¿Una acción mal calculada para promocionar a Wismichu? En cuestión de horas, no se habla de otra cosa en el mundillo de los aficionados al cine. Arden las redes. El 'youtuber' y su equipo han generado todo el ruido que no habrían conseguido con una proyección al uso.

Después, las explicaciones. 'Bocadillo' en sí no es el mensaje (a pesar de que la pieza resulte mucho más reivindicable de lo que el propio Wismichu y el grueso de los espectadores consideran). Más bien ha sido el gancho y el detonante de una provocación para nutrir un proyecto mayor que justificaría todo este montaje. El cineasta Carlo Padial se encuentra rodando un documental en torno a Prego y ambos han buscado en esta especie de 'happening' cinematográfico una forma de llamar la atención respecto a los niveles locos de fama que alcanzan los 'youtubers' y al abismo generacional que se abre entre ellos y la industria del cine. Este filme en cuestión se estrena este viernes bajo el título 'Vosotros sois mi película', el tuit que lanzó Wismichu justo después de la polémica proyección.

En buena parte, la nueva película de Carlo Padial funciona como un 'making of' no solo del rodaje de 'Bocadillo', también de todo el montaje para vender el proyecto como una película “de verdad” a la gente del cine. En este aspecto, resulta más interesante la conexión con esas formas de humor menos habituales de donde nace 'Bocadillo' que el desvelar hasta qué punto algunas personas dentro del mundo del cine y de la prensa 'compraron' el proyecto. No deja de resultar un tanto ingenuo eso de reprocharle a la industria que inventó el 'star system' que pretenda captar a una estrella audiovisual capaz de arrastrar a las salas un potencial de decenas de miles de seguidores.

Entusiasmo ciego

'Vosotros sois mi película' saca menos punta de lo que 'a priori' se anticipaba a todos estos temas (el papel del Festival de Sitges, la relación con la prensa y las distribuidoras, el entusiasmo ciego de los fans...). Resulta ilustrativo en este aspecto que apenas se muestre la entrevista que David Broncano mantuvo con Wismichu en 'La Resistencia' justo después del sarao, donde el presentador desactivaba buena parte de este discurso de supuesta denuncia. El propio 'youtuber' reconoce en el filme que su intervención en ese 'late night show' no fue en absoluto afortunada.

El discurso crítico que presuntamente encerraba 'Vosotros sois mi película' nunca ha tenido demasiado recorrido. En cambio, el filme sí funciona como comedia documental en torno a la relación amor-odio entre el mundillo del cine y los 'youtubers', con esos rifirrafes, esas tensiones y esos “te deseo pero te trato fatal” propios de una 'screwball comedy'. Aunque el protagonista no asuma muchas de las contradicciones que él mismo arrastra (lo de aprovecharse de la confianza de los fans, ay), la película también acierta a registrar el vértigo que supone vivir pendiente del apoyo intangible de millones de seguidores y no saber qué te depara el futuro en una profesión donde todos sus integrantes son insultantemente jóvenes y no disponen de una generación anterior que les sirva de referencia.

La película también acierta a registrar el vértigo que supone vivir pendiente del apoyo intangible de millones de seguidores

Aunque no deje de ser un proyecto al servicio de una estrella como Wismichu, la película sube enteros cuando Carlo Padial se la lleva a su terreno. Uno de los principales representantes de aquello que el crítico Jordi Costa bautizó como poshumor, el director de 'Vosotros sois mi película' ha cultivado desde sus inicios en los márgenes del audiovisual 'mainstream' (en sus programas para la Xarxa de Televisions Locals o para YouTube, como 'Go, Ibiza Go!') hasta sus intervenciones en el 'Late Motiv' de Buenafuente una comicidad que en muchos casos se apoya en elementos propios del 'mockumentary' (esos personajes que actúan como sujetos de un estudio sociológico) para constatar los muchos sinsentidos que esconde nuestra sociedad global y digital. 'Vosotros sois mi película' incluye en este aspecto desde un atinado apunte sobre el postureo del cine actual con las secuencias filmadas por drones hasta ese plasmar desde cierta estupefacción el alcance de la fama del protagonista.

'Vosotros sois mi película'.
'Vosotros sois mi película'.

Pero las inclusiones más padialescas las representan dos personajes que se introducen en el filme claramente como ajenos al entorno de Wismichu. Por un lado, el crítico de cine Xavi Sánchez Pons, que encarna mejor que nadie el espíritu del Festival de Sitges. Por el otro, el cómplice creativo desde hace años de Padial, Carlos de Diego, que da vida a una especie de periodista audiovisual espontáneo y a la vez fan con hijos que ejerce su admiración con más inercia social que criterio personal. A De Diego le debemos algunos de los momentos más divertidos del filme, así como ese comentario impagable que reivindica a los 'youtubers' como la nueva forma de radio, “los dejas ahí hablando y te hacen compañía”.

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