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Pablo murió y Virginia vive: dos finales y una misma lucha por la vida y contra el cáncer

La actriz malagueña y el joven marbellí tuvieron finales diferentes. Ella lo puede contar; y él, fallecido, sigue presente entre los espectadores del Festival de Málaga

Foto: Virginia Muñoz, en el arranque del documental 'Ellas'.
Virginia Muñoz, en el arranque del documental 'Ellas'.

“El resultado es buenísimo. ¡Tengo una emoción!”.

“Me operan el 7 de abril. El 7 de abril me suena a nombre de perfume, que me echaría todos los días”.

“Si sale negativo, solo radioterapia”.

Virginia mira a cámara. Llora de alegría. Está en su casa. Detrás de ella, su estantería de libros. Ahora tiene pelo, abundante. Moreno y largo. Es actriz. Malagueña, cosecha del 77. Tiene cáncer de mama y se va a curar.

'Ellas: la historia de la princesa y la guerrera' es su documental. El de ella y el de ellas. El de mujeres que vencen la enfermedad. Virginia Muñoz dirige esta cinta junto a Pablo de Vila. Se ha estrenado en el Festival de Málaga y supone toda una desbordante alegría de esta mujer que comunica con sus ojos.

La doctora le animó a contar el proceso de curación con una cámara. Sin dejar su actitud positiva, empezó a grabarse. A ella misma y a su pareja (Álvaro), también actor. Y a sus padres y a su tía materna (Inmaculada Jabato) histórica periodista de Canal Sur Radio. Un almuerzo de verano con ensalada de tomate y espetos de sardinas. Aquella felicidad que ahora comparte.

Virginia tiene que estar arriba. Hay días en las que esas lágrimas son de desesperación. Pierde todo el pelo y se deja grabar. Es su testimonio. Ya queda una sesión menos. “Hay que mirar el cáncer y la vida de frente. ¡Vivamos!”.

En la playa el sonido del mar sirve como terapia para la actriz. Hay días que no tiene ganas de dejar su testimonio y ya está. No pasa nada. Deja la cámara a un lado. Ni se le ocurre apretar el botón del Play.

Mi propuesta es sonreír cuando te dé la gana. Y si estás cansada, mandas todo al carajo. Descubres la cantidad de mujeres que hay dentro de ti

“Hay que aceptar esta nueva situación, observar qué te propone la vida y acabar descubriendo muchas cosas. No he querido filmar un documental sobre el cáncer, sino sobre la vida. Mi propuesta es sonreír cuando te dé la gana, cuando te mosqueas, te mosqueas. Y si estás cansada, mandas todo al carajo. Entonces descubres la cantidad de mujeres que hay dentro de ti”.

Las palabras de la intérprete suenan al otro lado del teléfono justo después del estreno, tras tres años de evolución de la enfermedad. Ahora también ha terminado un libro. Busca editorial. Atentos, editores. No estaba tranquila hasta que no diera el punto final. “Es como una guía de viajes con poco texto. Son 50 páginas en ordenador y me ha servido mucho”. El documental también está ‘a la caza’ de un distribuidor. La presentarán a festivales. “Estoy esperanzada de que todo vaya volviendo a la luz”. En Madrid tiene un “triunfazo” de comedia en el teatro Muñoz Seca y con su grupo de teatro ‘Caramala’ le pone un rostro hermoso a un corazón que late.

Pablo Ráez, en diciembre de 2016, tres meses antes de fallecer (EFE).
Pablo Ráez, en diciembre de 2016, tres meses antes de fallecer (EFE).

En realidad, Pablo Ráez no murió de lucemia hace dos años. Su cuerpo, sí. Su mensaje, está cada vez más vivo.

Su tío se llama Vladimir y habla orgulloso de su sobrino. Vladimir ha registrado 815 vídeos en el ordenador y el móvil de Pablo. La lucha de este joven marbellí por el trasplante de médula ósea fue viral y ha multiplicado las donaciones. El documental ‘Siempre fuertes’ (94 minutos de duración) no habla solo de él, sino de Eduado, un policía nacional que se dedica en su tiempo libre a ayudar a los enfermos de cáncer. Habla también de Berta, superviviente de esta enfermedad que duele al escribirla o decirla. Y habla de Albert Espinosa, guionista y escritor, “el maestro de los supervivientes”, el contrapunto a Pablo.

Huir de la pena

“Hemos querido huir de la pena. Él nunca quería transmitir esa sensación, sino todo lo contrario. Hemos hecho una película que es un amor a la vida”. Pablo es una inspiración, alguien que lo ves en la enfermedad, aislado en una habitación de hospital, “y que te obliga a sentirte bien, a disfrutar el momento”.

Sin duda se trata del documental que Pablo hubiera querido que se rodara. Estos días se ha exhibido en el Festival de Málaga (cuenta con producción de TVE). Y el viernes en los Cines Teatro Goya de Marbella, su ciudad natal. “Era una persona muy luchadora, el típico campeón que no le tiene miedo a nada”. Porque Pablo quería que Vladimir retratara su lucha.

Tío, grábame cómo venzo al cáncer.

“Cuando recayó por segunda vez, intensificó su actitud y quería que le grabara más todavía. Pablo tenía la costumbre de enviarse mensajes a sí mismo”. El legado audiovisual desde el formato Hi 8 hasta la última entrevista grabada en 4K. Hay imágenes de recursos y un mensaje para el futuro.

Ejemplo de supervivencia. Y no solo para los que sufren o han sufrido una enfermedad. “Es un modelo de lucha para conseguir tus objetivos y tus metas; y no rendirte en la vida”. Ganas de vivir, de alegría. Una historia útil.

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