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'Cambio de reinas': así canjearon España y Francia a sus princesas para no destruirse

Marc Dugain recupera este episodio de la historia de las monarquías europeas, cuando Luis XV de Francia y el principe Luis de España vieron pactar sus respectivos matrimonios de conveniencia

Foto: Ana Rodríguez, Lambert Wilson, Kacey Mottet Klein y Anamaria Vartolomei, en 'Cambio de reinas'. (Surtsey)
Ana Rodríguez, Lambert Wilson, Kacey Mottet Klein y Anamaria Vartolomei, en 'Cambio de reinas'. (Surtsey)

A Mariana Victoria de Borbón, hija de Felipe V, la levantaron de la cama un día de 1721, cuando apenas había cumplido cuatro años, y la metieron en un carruaje en dirección a Versalles para contraer matrimonio con Luis XV, rey de Francia, de 11 años. A Luisa Isabel de Orleans, hija del regente del país galo, Felipe de Orleans, la despertaron otro día de aquel 1721, y con apenas 12 años, la mandaron sin margen de réplica en dirección a Madrid para casarse con Luis, también menor de edad, hijo de Felipe V, hermano de Mariana Victoria y futuro rey de España. El intercambio se hizo en la Isla de los Faisanes: al cruzar la frontera debieron dejar atrás a su familia, su pasado, sus objetos personales y su nacionalidad. Pasaron a ser 'propiedad' del reino vecino.

'Cambio de reinas' es el cuarto largometraje del realizador francés Marc Dugain, basado en la novela histórica 'Cambio de princesas', de Chantal Thomas, que retrata a Mariana Victoria y Luisa Isabel como mártires de la geopolítica del absolutismo. Dos mujeres que sirvieron como peones para la supervivencia de sus respectivas dinastías y que, a pesar de pertenecer al estamento más privilegiado, no tuvieron voz a la hora de elegir su futuro. Aunque, para reforzar esta idea, Dugain se encierra dentro de los respectivos palacios e ignora la existencia de un pueblo extramuros oprimido y empobrecido, apenas esbozado en un breve encuentro fortuito entre el séquito de Luisa Isabel y una joven campesina.

Las dos futuras reinas, en el momento del intercambio. (Surtsey)
Las dos futuras reinas, en el momento del intercambio. (Surtsey)

Después de la guerra de la Cuádruple Alianza —en la que España se enfrentó a Francia, el Sacro Imperio Romano Germánico, el Reino Unido de Gran Bretaña y las Provincias Unidas de los Países Bajos—, Felipe de Orleans y Felipe V de Borbón decidieron poner fin a la sangría económica y humana del conflicto bélico y asegurar la paz futura con dos matrimonios cruzados entre ambas monarquías. La visión que los franceses tenían de España queda descrita a través de los ojos de Luisa Isabel (una poderosa Anamaria Vartolomei), que desdeña la corte española por beata, primitiva y poco sofisticada. Luis de Borbón (Kacey Mottet Klein), su prometido, aparece como un joven pusilánime, sin voluntad propia y dominado por un Felipe V (Lambert Wilson) caprichoso y excesivo.

Luis XV parece sentir más apego por algunos de los nobles núbiles que lo acompañan a diario

Si Luisa Isabel es una 'punk' de la época, rebelde y subversiva —acabarán conociéndola como 'la reina loca'—, Mariana Victoria (Juliane Lepoureau) es una niña dócil y deseosa de agradar que se da de bruces con las críticas cortesanas —"es enana", "dicen que no va a crecer"— y el desinterés de su futuro esposo (Igor van Dessel), que parece sentir más apego por algunos de los nobles núbiles que lo acompañan a diario. La contradicción de detentar la autoridad (aunque sea de manera simbólica) y estar a la vez sometidos en la faceta más humana, e incluso fisiológica. Porque el poder puede ser absoluto... hasta que se cruza con la viruela.

Un fotograma de 'Cambio de reinas'. (Surtsey)
Un fotograma de 'Cambio de reinas'. (Surtsey)

El filme de época de Dugain, suntuoso en el diseño de producción pero demasiado académico en la forma, peca además de excesiva solemnidad. Apenas hay resquicio para la ironía, apenas toma distancia y se limita a subrayar la soledad de las pobres niñas ricas —y la de sus futuros maridos—. La escena en la que a Luis, adolescente con las hormonas desatadas, le interrumpen un intento de paja con el retrato al óleo de su futura esposa es una de las pocas distensiones que se permite el director. Y el cuerpo pide más mala baba.

'Cambio de reinas' incide de manera recurrente en la relación de su cuarteto protagonista con su propia sexualidad

Precisamente, 'Cambio de reinas' también incide de manera recurrente en la relación de su cuarteto protagonista con su propia sexualidad: frente a la obligación de asegurar la continuidad dinástica a través de la concepción de un heredero, Dugain contrapone a una niña inocente cuyo máximo interés es jugar con las muñecas, mientras la corte francesa se lamenta de su incapacidad para concebir a corto plazo —recordemos, tiene cuatro años— con tres adolescentes que se enfrentan a un despertar sexual que choca con sus deberes institucionales.

Cartel de 'Cambio de reinas'.
Cartel de 'Cambio de reinas'.

Si en 'La favorita' Yorgos Lanthimos apunta con su cámara afilada y burlona al absurdo y la volubilidad de las dinámicas de dominación y sumisión en las estructuras de poder y, en concreto, dentro de la corte de Ana de Gran Bretaña —contemporánea a la de Felipe V—, 'Cambio de reinas' se centra en el sacrificio de cuatro jóvenes —en especial de las dos niñas, sometidas a una institución tan patriarcal como la monarquía— en aras de la estabilidad política y de la perpetuación de una dinastía que, en uno de los casos, fue pasada a cuchilla tan solo 70 años después. ¡Pobres niños ricos! O no tan pobres: al menos, la cabeza la conservaron.

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