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'Cadáver': no estaba muerta, estaba endemoniada

La enésima vuelta de tuerca al subgénero de los exorcismos empieza donde el resto acaban: con el supuesto cadáver de la poseída como centro de un filme de serie B con un par de buenas ideas

Foto: 'Cadáver'.
'Cadáver'.

La divergencia entre el título original y su traducción al español permite ahondar en las particularidades del estreno de terror de la semana. 'Cadáver' era el contundente nombre en su fase preliminar de la película que en inglés se ha acabado llamando 'The Possession of Hannah Grace', pero los distribuidores españoles han optado por mantener la primera opción. Lo de 'La posesión de Hannah Grace' permite vender el filme de forma clara entre su público objetivo, los amantes del cine sobrenatural y en concreto de las películas de exorcismos con sustos demoníacos garantizados. Sin embargo, 'Cadáver' es un título más preciso, ya que la historia solo se ajusta a los códigos del cine de posesiones en su prólogo, donde vemos a la típica adolescente en camisón retorciéndose sobre una cama mientras tres hombres, dos sacerdotes y su padre, intentan liberarla de su demonio interior.

Esta previa típica y convencional acaba con un par de asesinatos y la supuesta muerte también violenta de la malograda muchacha, Hannah Grace, como forma de acabar con la ocupación maléfica de su cuerpo. Pero...

'Cadáver' arranca unos meses después de este prólogo en la ciudad de Boston, donde Megan Reed (Shay Mitchell), una expolicía en plena fase de superación de una etapa complicada de su vida, acepta un trabajo en el turno nocturno de la morgue del hospital general. Se enfrenta a un oficio rutinario que no le asusta, a pesar de lo escalofriante del contexto: trabajar sola y de noche en un sótano sin otra compañía que la de los muertos. La protagonista afirma convencida que tras el último suspiro ya no hay nada a lo que temer. Por supuesto, sus convicciones no tardarán en tambalearse cuando cree oír respirar al cadáver recién ingresado de una muchacha, una tal Hannah Grace (Kirby Johnson), cuyo cuerpo apuñalado, descuajeringado, golpeado y quemado se resiste sin embargo a someterse a las pruebas de rigor por las que tienen que pasar todos los difuntos que ingresan en la morgue: fotografías generales, escáneres de las huellas digitales, encierro en la cámara frigorífica...

Imagen de 'Cadáver'.
Imagen de 'Cadáver'.

El hospital donde tiene lugar casi toda la película es un edificio de imponente brutalismo. El director Diederik Van Rooijen aprovecha las esencias de un estilo arquitectónico poco frecuentado en el cine para dotar de cierta personalidad al filme. Megan se mueve entre los solemnes y monótonos bloques de hormigón que construyen un ambiente frío, mortecino y opresor, sobre todo en esa morgue subterránea donde lleva a cabo sus tareas. Van Rooijen no explota en todo su potencial expresionista esta localización insólita, pero su opción emparenta 'Cadáver' con todo un legado de cine de terror de serie B que, a falta de otros recursos, ha sacado partido al aspecto terrorífico de las localizaciones comunes en las que transcurría.

Entre lo efectivo y lo previsible, el terror en 'Cadáver' se configura a través de sustos clásicos generados a partir de la presencia de lo sobrenatural en este espacio semiaislado por el que se mueve la protagonista: sombras que aparecen por los pasillos, ruidos que denotan presencias inesperadas, figuras que arquean sus miembros más allá de lo humanamente posible... En este sentido, el filme recuerda la opción por el fantástico que en España llevaron a cabo cineastas como Jaume Balagueró a finales de los noventa. Como película de terror, 'Cadáver' presenta dos momentos destacables, el asesinato en la morgue del primer guardia de seguridad y, sobre todo, el aprovechamiento de la cámara frigorífica como un espacio para el miedo claustrofóbico y macabro, como lo han sido tradicionalmente ataúdes, fosas comunes y nichos de cementerio.

Como película de terror, 'Cadáver' destaca al aprovechar la cámara frigorífica como un espacio para el miedo claustrofóbico y macabro

Otro de los rasgos diferenciales de 'Cadáver' es el paralelismo forzado y cuestionable que lleva a cabo entre la posesión infernal y el trauma personal. La protagonista, principal candidata además a hospedar al diablo que ya no se encuentra cómodo en el destartalado cuerpo de Hannah, se encuentra en proceso de dejar atrás sus propios demonios interiores. Exalcohólica en fase de recuperación, Megan sigue luchando para no caer de nuevo en la adicción a la que sucumbió después de que un colega suyo falleciera en un incidente del que se siente responsable. La depresión se contempla, pues, como un estado propicio para albergar impulsos autodestructivos. Y Megan lleva a cabo por tanto un doble proceso de superación en su batalla contra el demonio okupa: se enfrenta a una fuerza demoníaca y al hacerlo salva sus propias inseguridades. O al menos eso parece...

Cartel de 'Cadáver'.
Cartel de 'Cadáver'.

Mientras que la mayoría de películas que nos llegan de la mano de los grandes estudios tienden a la hipertrofia narrativa, uno de los méritos de 'Cadáver' es que también se mantiene fiel al espíritu de la serie B en una duración que no alcanza los 90 minutos y una trama sin derivas innecesarias. En su parte final, el filme relaja demasiado unas ambiciones ya de por sí modestas y se limita a cumplir con aquello que se le supone a una película de terror de este tipo: satisfacer sin más a los fans.

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