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'Slender Man': la leyenda urbana se queda en un bluf que no pone ni medio pelo de punta

La adaptación al cine del fenómeno 'creepypasta' no cumple ni las bajas expectativas de los más recelosos

Foto: Julia Goldani Telles es Hallie en 'Slender Man'. (Sony)
Julia Goldani Telles es Hallie en 'Slender Man'. (Sony)

Una película de terror que no provoque el más mínimo remusguillo en el bajo vientre tiene un problema. Una película de terror en que el monstruo principal más que pavor cause perplejidad por su acabado y factura técnica e indiferencia por su falta de enjundia está sentenciada. De todas las posibilidades que ofrece la leyenda urbana del 'hombre delgado', la película de Sylvain White —director de algunos capítulos de 'Hawai 5.0' y 'The Americans', entre otras series— ha optado por la vía fácil del 'thriller' fantástico adolescente puro y duro y, además, sin aportar ninguna lectura que trascienda las invocaciones a monstruos malignos, los sustos y las carreras a través de bosques y carreteras mal iluminadas.

El personaje de Slender Man, una figura espectral espigada y sin rostro que secuestra niños y adolescentes, nació en 2009 como producto del fenómeno 'creepypasta' —mitos urbanos creados y compartidos en foros y webs de terror— y se hizo tan popular que en 2014 dos adolescentes estadounidenses de 12 años, Anissa Weier y Morgan Geyser, apuñalaron a una de sus mejores amigas para ofrecerla como sacrificio a este ente fantasmal. La víctima sobrevivió y las dos atacantes permanecen recluidas desde entonces en sendas instituciones psiquiátricas. Precisamente, la directora Irene Taylor Brodsky se inclinó por acercarse al personaje a través de este caso policial en el documental de HBO 'Cuidado con Slenderman', estrenado en 2017, una reflexión sobre la falta de supervisión de la actividad de los menores de edad en internet y del caldo de cultivo que suponen ciertas páginas para incentivar comportamientos antisociales y pseudodelirios compartidos.

Joey King y Julia Goldani Telles, en 'Slender Man'. (Sony)
Joey King y Julia Goldani Telles, en 'Slender Man'. (Sony)

Si 'Candyman' (1992), además de invocar a un fantasma asesino con un gancho por mano, también reflexiona sobre el racismo en Estados Unidos y 'Mothman: la última profecía' subraya las diferencias entre la permeabilidad de la cultura rural y la cultura urbana a las tradiciones e ilusiones sobrenaturales, 'Slender Man' se limita a reutilizar los clichés más manidos del 'slasher', pero sin sangre. A finales de los noventa, películas como 'The Ring (El círculo)' (1998) convirtieron una simple cinta VHS en el medio transmisor de la maldición de una leyenda urbana. Veinte años después —justificado además por el propio origen del mito de Slender Man—, los avances tecnológicos mandan, el VHS es una reliquia desfasada e incluso los espectros homicidas tienen fibra óptica.

Hipervínculo tras hipervínculo, las jóvenes acaban recalando en una página web que alberga el vídeo para invocar a Slender Man

Una noche de esas tontas, cuatro amigas quedan en el sótano de la casa de una de ellas para ver porno y beber chupitos de vodka. Hasta aquí, todo verosímil. Hipervínculo tras hipervínculo, las jóvenes acaban recalando en una página web que alberga el vídeo para invocar a Slender Man —que recuerda bastante a las imágenes de 'The Ring (La señal)', de Gore Verbinski—. Precisamente, en la tercera entrega de la saga, 'Rings', Samara también abandonaba el tubo catódico para hacer perrerías por internet. Y como cabía esperar, lo que en 'Slender Man' al principio parece un juego de niños se demuestra un asunto más serio cuando una de las chicas, Katie, desaparece. Las tres amigas restantes inician una búsqueda para encontrar la forma de traerla de vuelta, pero Slender Man exige que a cambio le entreguen algo que les sea muy preciado. La cuestión es, ¿hasta dónde están dispuestas a llegar para quitarse de encima la patata caliente?

Un fotograma de 'Slender Man'. (Sony)
Un fotograma de 'Slender Man'. (Sony)

Si ya desde el principio White no consigue crear una mínima atmósfera sugerente, a partir de este momento 'Slender Man' se deja llevar por una narrativa precipitada e ilógica, una concatenación de carreras, alucinaciones y apariciones de un monstruo que carece de carisma o capacidad de suscitar miedo, principalmente por la factura cuestionable de los efectos especiales. El guion tampoco aprovecha la posibilidad de tratar cuestiones como la amistad adolescente femenina, el desamparo de los menores dentro de las familias desestructuradas —apenas se esboza toscamente a través del personaje del padre de Katie— y las dinámicas entre los grupos de chicos y chicas en pleno despertar sexual, que la película se quita de encima con un par de miradas y una sesión de 'petting' frustrada.

Cartel de 'Slender Man'.
Cartel de 'Slender Man'.

El director intenta disfrazar la falta de profundidad, sentido y atmósfera de 'Slender Man' con recursos de montaje y trucos visuales que agudizan el desconcierto del espectador. Sin embargo, al menos destacan las interpretaciones de las dos actrices principales, Julia Goldani Telles y Joey King, que consiguen transmitir emoción a pesar de la falta de interés de la mayor parte de los elementos de la película. Porque el 'hombre delgado' no consigue poner ni medio pelo de punta.

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