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'El rascacielos': apague su cerebro antes de ver esta película

Tomarse 'El rascacielos' a broma sería mucho más sencillo si la película misma no se tomara tan en serio ni se mostrara tan reacia a ser el foco de sus propios chistes

Foto: 'El rascacielos'.
'El rascacielos'.

Ninguna otra estrella del Hollywood actual es capaz de añadir 'blockbusters' mediocres a su filmografía con tanta asiduidad y tanta alegría como Dwayne Johnson, películas de acción que ofrecen tramas regurgitadas y convenientemente adaptadas tanto a sus —considerables— facultades físicas como a sus —a menudo limitadas— habilidades interpretativas, y en las que esencialmente el artista antes conocido como La Roca siempre da vida al mismo personaje. Así pues, solo tres meses después de llegar a la cartelera a bordo de 'Proyecto Rampage' —en la que intentaba detener a un gorila y otras bestias gigantes—, ahora el actor regresa con 'El rascacielos', cuya peripecia narrativa sugiere qué pasaría si mezcláramos 'El coloso en llamas' y 'La jungla de cristal' no sin antes despojarlas, eso sí, de todo cuando otorga a esos clásicos su distinción.

La Roca, en efecto, no es la única estructura gigantesca e impecablemente esculpida que aparece en la nueva película. Considerado el edificio más alto del mundo y popularmente conocido como La Perla, el personaje del título es un mastodonte arquitectónico lujoso y tecnológicamente pionero que suma más de 100 pisos en los que incluso se aloja un inmenso jardín interior y que se coronan con una esfera aparentemente construida con el propósito expreso de alojar un clímax dramático. Para supervisar la seguridad del nuevo rascacielos se ha contratado al antiguo agente del FBI Will Sawyer (Johnson), que debe dar la aprobación a su apertura.

Justo el día en que se dispone a hacerlo, en menos de lo que uno tarda en decir “yippie ki yay, hijo de puta”, una banda de hombres armados irrumpe en el lugar y provoca un incendio en su interior. Casualmente, la esposa y los dos encantadores hijos de Sawyer son las únicas personas que se encuentran allí en ese momento. Y el héroe deberá usar todas las armas que tenga a su disposición —cinta adhesiva y poco más— para acceder al edificio mientras arde y ascender sus absurdamente monstruosas alturas con el fin de salvar a su familia, todo eso mientras la policía le pisa los talones para detenerlo como sospechoso de asesinato. Es una larga historia.

'El rascacielos' ha sido etiquetada como "un 'blockbuster' original", puesto que no es ni una secuela ni un 'reboot' o un 'remake', ni está basada en una teleserie o un tebeo o un videojuego o un juguete o un 'meme'. Sea como sea, usar la palabra 'original' para definir la película suena a chiste, porque a lo largo de su metraje fusila sin descanso títulos como 'El fugitivo', 'Máximo riesgo', 'La dama de Shanghái' y 'Misión: Imposible – Protocolo Fantasma', además, por supuesto, de los dos arriba citados.

'El rascacielos'.
'El rascacielos'.

No está de más recordar que lo que otorgaba a 'El coloso en llamas' su capacidad para generar tensión era en buena medida la abundancia de personajes; había demasiada gente a la que salvar, y por tanto resultaba imposible saber quién iba a salir del edificio con vida. Puesto que Sawyer, en cambio, solo tiene que salvar a su familia —y puesto que, 'spoiler', sabemos que nada realmente malo acabará pasándoles—, al final la única intriga que sentimos al ver la película proviene de no saber cómo morirá cada terrorista. El fuego, por su parte, proporciona una amenaza anecdótica, y parece existir solo para mantener a los personajes en movimiento en el interior del edificio, en busca de un 'pendrive'. Esto último también es una larga historia.

Ni física ni lógica

Para compensar la falta de suspense y distraernos de la confusión argumental y los diálogos terribles están, claro, Johnson y sus acrobacias. En la primera de las sucesivas secuencias de acción, su personaje se las apaña para escalar una grúa de 90 pisos en unos 10 minutos y, tras usar su gancho para abrir un agujero en la fachada de La Perla, coge carrerilla y da un salto de 15 metros desde la grúa hasta ese boquete. A partir de entonces, está varias veces a punto de morir mientras vuela por los aires agarrado a una cuerda o usa el poder de sus enormes pectorales para evitar que un puente se venga abajo.

Para compensar la falta de suspense, la confusión argumental y los diálogos terribles, están Johnson y sus acrobacias

No haría falta aclarar que muy poco de lo que hace el héroe de 'El rascacielos' tiene sentido de acuerdo a las leyes de la física y la lógica, y también eso juega en su contra. La gran baza de John Mclane, el protagonista de 'La jungla de cristal', es que en todo momento daba la sensación de ser un tipo falible; que, pese a las improbables hazañas que llevaba a cabo, podía morir en cualquier momento. La fórmula popularizada por esa película exige a un hombre corriente en su centro, y La Roca no lo es, por mucho que el director Rawson Marshall Thurber se esfuerce en lastrar a su personaje con una pierna prostética que, para colmo, acaba resultándole insólitamente útil durante peleas y persecuciones. Quizá la imbatibilidad del personaje no sería tan evidente si enfrente tuviera a un villano de la talla de Hans Gruber, pero no es el caso.

'El rascacielos', sin duda, mantendrá incesantemente entretenido a todo aquel espectador que sea capaz de apagar el cerebro y se tome la película a broma, pero tomársela a broma sería mucho más sencillo si la película misma no se tomara tan en serio ni se mostrara tan reacia a ser el foco de sus propios chistes, o si como mínimo incluyera chistes. El problema no es que sea una de las películas más idiotas que han visto la luz en mucho tiempo, sino que finge no ser consciente de serlo.

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