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'Dede': manual ruso para secuestrar mujeres

Mariam Khatchvani retrata un paraje georgiano donde a finales del siglo XX todavía existía entre los hombres la 'costumbre' de secuestrar a las mujeres para casarse con ellas

Foto: Natia Vibliani, en un fotograma de 'Dede'. (Paco Poch)
Natia Vibliani, en un fotograma de 'Dede'. (Paco Poch)

A principios de los años noventa y desde la proclamación de su independencia de la URSS en 1991, Georgia encadenó varios conflictos bélicos, empezando por un golpe de Estado, seguido de una guerra civil y otros movimientos secesionistas en Abjasia y Osetia del Sur. En este turbulento contexto histórico se sitúa 'Dede', primer largometraje de ficción de Mariam Khatchvani, una cineasta con cierta experiencia previa en el campo del documental.

El filme arranca con un escenario reconocible por tantas otras películas. Un grupo de hombres regresa del frente a su lugar de origen. Entre ellos, David y Gegi, que se han conocido durante la guerra y han establecido una de esas amistades inquebrantables que solo se forjan en estas circunstancias. David no puede esperar a presentarle a Gegi a su prometida, Dina. Su mejor amigo, por su parte, le explica que él está enamorada de una chica del mismo paraje de la que nunca supo el nombre. David se compromete a ayudar a Gegi a encontrarla. Cuando llegan al pueblo, se produce un conflicto fácil de adivinar para los avezados en melodramas. Dina es, por supuesto, la mujer de la que también está enamorado Gegi. Y a partir de aquí, 'Dede' se adentra en cómo en esta sociedad aislada perviven prácticas violentas como el secuestro de mujeres por parte de sus supuestos cortejadores.

Natia Vibliani, en una escena de 'Dede'. (Paco Poch)
Natia Vibliani, en una escena de 'Dede'. (Paco Poch)

En esta insólita mezcolanza entre melodrama clásico y cine antropológico radica la singularidad de un filme como 'Dede'. Desde el inicio, Mariam Khatchvani deja notar su formación en el mundo del documental. La película se sitúa en Svanetia, una de las regiones con más idiosincrasia de Georgia, una zona montañosa en medio del Cáucaso conformada por pintorescos pueblos de casitas de piedra flanqueadas por vistosos torreones. El aislamiento geográfico y la diferencia cultural propiciaron que en esta región se conservaran costumbres ancestrales hasta hace bien poco. Ritos que ya habían llamado la atención del mundo del cine.

En la remota región georgiana de Svanetia han perdurado tradiciones ascentrales hasta finales del siglo XX

En 1930, Mikhail Kalatazov, conocido por obras maestras posteriores como 'Cuando pasan las cigüeñas' y 'Soy Cuba', rodó en la misma localización 'Salt for Svanetia', uno de esos filmes etnográficos que, a la manera de 'Tierra sin pan', de Luis Buñuel, se recreaban en las rutinas de una comunidad aislada y, en este caso, de paso glorificaban la modernización en forma de carreteras que la Unión Soviética proporcionaba a la zona. Como era habitual entonces y pasaba igualmente con la película de Buñuel, 'Salt for Svanetia' partía de un rodaje mucho más ficcionado de lo que se daba a entender, pero el filme desprende ese poderío visual propio tanto de la obra de Kalatazov como del cine soviético de la época.

Otra escena de 'Dede'. (Paco Poch)
Otra escena de 'Dede'. (Paco Poch)

Khatchvani, junto a su director de fotografía Konstantin Esadze, también otorga una impronta artística a su ficción de aires realistas que resigue en buena parte los usos y costumbres de otra época de la gente de Svanetia. Los encuadres y la iluminación denotan una clara voluntad de presentar el entorno y sus habitantes desde una bella expresividad cinematográfica. El plano general del pueblo en medio de las montañas que puntúa el metraje no solo sirve de hermosa postal recurso, también nos recuerda constantemente el peso del contexto geográfico e histórico sobre la historia que se nos narra.

El paisaje representa también el peso histórico y social del contexto geográfico

'Dede' resulta en buena parte una ampliación del primer corto dramático de Khatchvani, 'Dinola' (2013), que ya se centraba en el conflicto de una joven viuda obligada a casarse con otro hombre y a abandonar a su hija con los abuelos paternos. Aquí, Dina se rebela contra un matrimonio impuesto confesándole a su prometido que está enamorada de su mejor amigo. El trío amoroso se soluciona de forma sangrienta, pero al menos el amor parece triunfar de momento. Sin embargo, el filme retrata una sociedad donde las deudas de sangre no se olvidan fácilmente. La determinación de Dina tampoco le servirá de mucho cuando vuelva a convertirse en un mujer sin compromiso y la obliguen a casarse para evitar más baños de sangre.

Otra secuencia de 'Dede'. (Paco Poch)
Otra secuencia de 'Dede'. (Paco Poch)

Khatchvani mantiene cierto distanciamiento en el retrato de esta comunidad patriarcal donde las mujeres no tienen poder de decisión, los hombres marcan su voluntad de quedarse con una muchacha disparando al aire delante de su casa, y las viudas son obligadas a dejar los hijos con los padres de su esposo cuando las fuerzan a contraer de nuevo matrimonio. Una de las escenas más escalofriantes a este respecto es la del secuestro de la maestra por parte de su pretendiente, un acto agresivo dentro de una rutina que emanaba normalidad y civilización que, sin embargo, a ningún adulto sorprende. Ellas no tienen otro remedio que acatar si no quieren "provocar otro baño de sangre". Incluso el joven cura local le recuerda al segundo pretendiente no deseado de Dina que estas costumbres ya no tienen lugar en la sociedad contemporánea.

Cartel de 'Dede'.
Cartel de 'Dede'.

Khatchvani no pretende convertir a Dina en una heroína feminista. Sin la voluntad ni la consciencia de encarnar una ideología concreta, la muchacha muestra la valentía y fortaleza de intentar ser un poco más libre en un entorno opresivo para ella y sus congéneres. Cuando en la segunda mitad del filme la directora, aprovechando una vez más recursos propios del melodrama, presenta al marido no deseado por Dina desde una óptica más amable para la protagonista y para los espectadores, no quiere tanto justificar lo injustificable como entender las razones de unos y la necesidad de adaptación final de otras.

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