'Tomb Raider': un pastiche para el lucimiento de Alicia Vikander
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'Tomb Raider': un pastiche para el lucimiento de Alicia Vikander

Alicia Vikander sustituye a Angelina Jolie en la piel de la heroína de acción más icónica de la industria del videojuego

Foto: Alicia Vikander es Lara Croft en 'Tomb Raider'. (Warner)
Alicia Vikander es Lara Croft en 'Tomb Raider'. (Warner)

Hollywood no podía desaprovechar un personaje como Lara Croft, un imán para el cine palomitero que en sus anteriores versiones protagonizadas por Angelina Jolie consiguió recaudar 400 millones de euros en todo el mundo. Ahora, encarnada por Alicia Vikander, la heroína de los juegos —ya clásicos— de finales de los años noventa inicia una nueva saga con la fórmula mágica que tan bien explotan los grandes estudios para hacer taquilla: un personaje ya conocido, una aventura de acción con disparos y patadas voladoras y una estructura sencilla que apela a la comodidad del 'déjà vu'. Y aunque es imposible obviar los ecos de otros muchos títulos de acción, de los videojuegos y de las cintas de Jolie, el director noruego Roar Uthaug ('Bølgen', 2015) ha querido despojar su 'Tomb Raider' del vicio del que pecan la mayoría de este tipo de películas: la hipersexualización de la protagonista femenina. Eso sí es novedoso.

Tráiler de 'Tomb Raider'

Olvídense de Angelina Jolie agazapada, pertrechada tan solo con una escueta toalla alrededor del cuerpo y una pistola en la mano. Uthaug dirige una historia 'coming-of-age' —el género que trata los inicios y la maduración del personaje— y presenta a Lara Croft como una chica normal, la vecina de al lado que marcha cada mañana en bici a trabajar y a la que le gustan el deporte y salir de vez en cuando con sus amigos. Y para transmitir esa imagen natural y desenfadada, pocas actrices encajan mejor que Vikander, que aporta a esta reinterpretación una fragilidad y un peso dramático —algo, al menos— que ni el personaje original ni sus primeras adaptaciones cinematográficas tenían.

Foto: Una de las últimas versiones de Lara Croft. Opinión

Además, Uthaug añade la —mínima— crítica social que le permite una película de estas características: Lara Croft ya no es una aristócrata británica con posibles infinitos y con un arsenal de armas de última tecnología a su entera disposición. Huérfana de madre y con un padre desaparecido en un naufragio, la nueva Lara trabaja como repartidora en bicicleta de comida a domicilio al estilo Deliveroo. Llega a final de mes en números rojos, vive en Hackney, uno de los barrios con mayor índice de criminalidad de Londres, es una apasionada de los deportes de contacto y viste ropa cómoda y holgada, sin demasiada floritura. Aunque lo de chica 'pobre', en realidad, tiene trampa: su padre (Dominic West), era en realidad lord, aventurero y dueño de una poderosa multinacional. El problema es que, después de casi siete años sin dar señales de vida, la misma firma gracias a la que Lara heredaría la inmensa fortuna de los Croft serviría para sellar definitivamente la muerte de su padre, la única familia que podría quedarle. Y eso no.

placeholder Alicia Vikander, en un fotograma de 'Tomb Raider'. (Warner)
Alicia Vikander, en un fotograma de 'Tomb Raider'. (Warner)

Así que, cuando se encuentra con la posibilidad —remota— de que su padre siga vivo en alguna isla perdida cerca de Hong Kong, Lara coge el petate y se embarca en un viaje en su busca, con la ayuda de algunos viejos documentos y mapas que encuentra en el antiguo despacho de su progenitor. Lo que sigue: mafias internacionales a la conquista del mundo, ráfagas de metralleta y un villano más escalofriante por burdo que por malvado. Sin embargo, y a pesar de los recelos que despertó en un principio, Vikander da perfectamente la talla como estrella de acción con un trabajo físico impecable y adaptado a su —pequeña— envergadura.

Foto: Alicia Vikander es Lara Croft en 'Tomb Raider'. (Warner)

Pero el principal problema con el que se encuentra 'Tomb Raider' es un guion tan predecible en su desarrollo como inverosímil en las resoluciones —'deus ex machina'— de muchos de los obstáculos. El pastiche, escrito por dos principiantes, Geneva Robertson-Dworet —aunque este es su primer trabajo, ya han anunciado su participación en 'Sherlock Holmes 3' y 'Capitán Marvel'— y Alastair Siddons, sigue una trama lineal, sin demasiados recovecos, repleto de subrayados y frases y momentos hechos. A pesar de intentar dotar a la trama de una solemnidad pseudohistórica y existencial de la que en realidad carece y que solo sirve para subrayar la vacuidad argumental. La última media hora en concreto es, simplemente, disparatada.

placeholder Otra escena de la nueva 'Tomb Raider'. (Warner)
Otra escena de la nueva 'Tomb Raider'. (Warner)

Con la idea de construir una heroína fuerte pero a la vez realista, a Uthaug se le escapa la proporción —más bien la desproporción— de los retos. Saber hacer un sencillo puzle no implica poder descifrar un jeroglífico milenario en teoría complejísimo.Tampoco está el noruego muy acertado en la puesta en escena: por mucho que quiera homenajear a los videojuegos, los efectos especiales resultan burdos y baratos, la realización es torpe e irregular y no se explotan demasiado los escenarios naturales, uno de los grandes aciertos de la anterior saga.

placeholder Cartel 'Tomb Raider'.
Cartel 'Tomb Raider'.

'Tomb Raider' es un artefacto para el exclusivo lucimiento de Alicia Vikander. No hay nada que pueda distraer la mirada de su centro de atención. No hay más historia que la suya. No hay personajes secundarios interesantes o mínimamente complejos. No hay intenciones ocultas ni dobles sentidos: todo queda en la superficie. Más allá de la acción 'perpetuum mobile', la nada. De la adaptación de un videojuego sería estúpido demandar cine de arte y ensayo, pero al menos habría que aspirar a algo más nutritivo que un puñado de calorías vacías.

Foto: Una imagen de 'El insulto'. (Sherlock)
Foto: Una escena de '1945'. (Festival Films)

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