'The Silent Child' el corto que devolvió la lengua de signos a los Oscar

La Academia de Cine estadounidense reconoció el pasado domingo la creación de Rachel Shenton, un homenaje a su padre que retrata las dificultades de una niña con sordera profunda

Foto: Secuencia del corto 'The Silent Child'.
Secuencia del corto 'The Silent Child'.

En 1987 Marlee Matlin subió al escenario del Dorothy Chandler Pavilion a recoger su Óscar a la Mejor Actriz por su papel en 'Hijos de un Dios Menor'. La actriz, que debutó en la interpretación con ese papel, se impuso a mujeres como Jane Fonda, Sissy Spacek, Kathleen Turner y Sigourney Weaver y se convirtió en la intérprete más joven en ser galardonada en esa categoría. Después de una larga ovación, Matlin se señaló a sí misma con su mano derecha y comenzó a dirigirse a los presentes a través de la lengua de signos. Un intérprete, que el realizador dejó fuera de cámara (no como en los Globos de Oro), fue el encargado de poner voz a sus palabras, en las que agradecía a la Academia el reconocimiento, y a sus compañeros y a su familia el apoyo proporcionado durante el rodaje.

Tres décadas después de que, la película que narraba la historia de amor entre un profesor de una escuela para sordos y una joven, fuese para muchos una lección sobre las dificultades que atraviesan las personas con graves deficiencias auditivas, la actriz británica Rachel Shenton devolvió la lengua de signos a la ceremonia más vista del planeta. La culpa la tuvo la historia que escribió en memoria de su padre, 'The Silent Child', que el pasado domingo fue reconocida con el Oscar al Mejor Cortometraje. "Le prometí a nuestra protagonista de seis años que haría este discurso en lengua de signos. Pero mis manos están temblando, y le pido perdón por eso".

"Nuestra película" continuó mientras simultaneaba sus palabras con sus manos, "es sobre una niña sorda que nace en un mundo de silencio. No está exagerado ni intensificado para la película. Esto está sucediendo en todo el mundo. Millones de niños viven en silencio y se enfrentan a barreras comunicativas y particularmente, tienen problemas a la hora de acceder a la educación. Así que la sordera es una discapacidad silenciosa, no puedes verla y no amenaza tu vida. Y por todo esto quiero darle el mayor de los agradecimientos a la Academia, por permitirnos llevar esta problemática frente a una audiencia masiva."

Si 'The Silent Child', que actualmente se proyecta en más de 600 cines de Estados Unidos, sirve para llevar a los espectadores la realidad de los "millones de niños" a los que Shenton se refirió en su discurso, sus palabras y sus gestos sobre el escenario del Dolby Theatre llegaron a una audiencia mundial, que muy probablemente no fue capaz de permanecer ajena a sus reivindicaciones, por mucho que se tratase de un premio menor. Un escaparate inigualable para una causa "silenciosa" a la que Shenton, que tiene 30 años y hasta ahora solo era conocida en su país por ser una actriz de telenovelas, llegó por razones personales.

Romper el silencio

'The Silent Child' cuenta la historia de Libby, una niña de seis años que vive en el más absoluto de los silencios. Sorda de nacimiento, la pequeña protagonista de la historia permanece ajena al mundo que le rodea porque no puede comunicarse con nadie. Hasta que conoce a Joanne una trabajadora social, interpretada por la propia Shenton, que le abre la puerta a un mundo lleno de posibilidades para expresarse, el de la lengua de signos. Un aprendizaje que la escuela convencional a la que asiste no le proporciona, cerrándole las puertas de la comunicación con sus compañeros, su familia y el resto del mundo.

Maisie Sly, que tiene la misma edad y la misma deficiencia auditiva que el personaje que interpreta, es la joven protagonista de esta historia. Y como Marlee Matlin, su debut en el universo audiovisual ha llegado con un Oscar bajo el brazo. Nacida en la localidad inglesa de Plymouth en 2011, poco después de cumplir dos años sus padres decidieron mudarse a Swindon en busca de una mejor educación especializada para niños sordos.

A pesar de que no tuvo la oportunidad de subir al escenario junto a Shenton y el director de la cinta, su prometido Chris Overton, la pequeña Maisie ha disfrutado de su particular carrera hacia los Oscar conociendo al cómico estadounidense Sean Berdy, también sordo, o recorriendo el Paseo de la Fama de Hollywood. Y por supuesto, tiene previsto continuar con su carrera en el mundo de la interpretación para mostrar, "tanto a niños como a adultos que es bueno destacar entre la multitud".

"Para que no se sintiesen aisladas"

Muy diferente es el futuro de Shenton y Overton, que ya han confirmado que están preparando la versión extendida del cortometraje, para llevarla a los cines en 2019. La actriz y guionista, que también ha sido galardonada en algunos festivales por su interpretación, ha pasado de trabajar en telenovelas británicas a conquistar la meca del cine con una historia inspirada en las experiencias que vivió durante sus años de voluntaria como intérprete de personas sordas. Relatos personales que Overton le animó a plasmar en un guión en 2013, mientras compaginaba sus trabajos televisivos con su labor de embajadora de la Sociedad Nacional de Niños Sordos en Reino Unido.

El interés de Shenton por la lengua de signos surgió en 2003, dos años después del fallecimiento de su padre. Tras ser diagnosticado de cáncer de garganta, el hombre recibió un tratamiento con quimioterapia tan radical que afectó a su audición, y pasó sus últimos años de vida profundamente sordo. Algo que impresionó tanto a Shenton que, con 16 años, decidió inscribirse en la escuela de lenguaje de signos británica. "Mi padre siempre estuvo en mis pensamientos" explicó en una entrevista al Daily Mail "y yo quería poder ayudar a las personas sordas a comunicarse bien para que no se sintiesen aisladas, como estoy segura de que se sintió mi padre a veces."

Con 10.000 libras de presupuesto, que salieron de aportaciones personales de amigos y familiares, y su deseo de contar al mundo las particularidades de una afección tan excluyente como ignorada, Rachel Shenton ha conseguido devolver a la lengua de signos al escenario más distinguido del cine mundial. Pero no se va a quedar ahí, y en su agenda tiene programadas dos proyecciones del corto en el Parlamento Británico, con las que espera animar a los "impulsores de la educación" a promover verdaderos cambios que ayuden a los niños sordos en su día a día. Una causa que, con un Oscar en la estantería, tiene muchas más posibilidades de encontrar el éxito.

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