Premios Goya: Esteso: Hacíamos más taquilla que Star Wars y nos estudian en las escuelas de cine
vida y milagros de un cómico

Esteso: "Hacíamos más taquilla que 'Star Wars' y nos estudian en las escuelas de cine"

Marcó a una generación con películas como 'Los Bingueros' o 'Yo hice a Roque III'. Ahora vuelve a los escenarios en Barcelona y eso es una buena excusa para sentarse con el mito

Foto: Fernando Esteso, ante el teatro Apolo en Barcelona donde actúa estas semanas. (Á. V)
Fernando Esteso, ante el teatro Apolo en Barcelona donde actúa estas semanas. (Á. V)

Al otro lado del cristal, Barcelona se juega su futuro. Otra vez. Es 21-D y la gente hace cola para votar en los colegios electorales. A este, en un hotel en el Paralelo, Fernando Esteso (Zaragoza, 1945) nos recibe ante un 'whiskicito' con hielo para hablar de su vida y milagros. La excusa es que el día siguiente vuelve a los escenarios, junto a Lita Claver, la Maña, un mito del Paralelo, que se baja de las tablas. Esteso, actor clave en el destape, revientataquillas en los 70 y en los 80 habla de Alberto Sordi y de Mastroiani, pero también de cómo esa etapa del cine español ha sido borrada de la historia oficial y solo ahora empieza a recuperarse Es un cómico de los de antes, de hacer cualquier cosa por el público. Lleva una pulsera con la banderita de España y no para de reírse.

Esteso no es que viva una segunda juventud pero sí tiene cada vez más colaboraciones. Como si la generación que despreciaba el cine de Pajares y Esteso ya hubiese sido superada. Explica que justo antes de bajar a la entrevista estaba probándose un traje espacial y uno de neopreno para un piloto de televisión. Trae el guión de la obra que estrena al día siguiente escrita a boli en unos folios porque la anterior versión la rompió y no tenía copia. Sobre su inminente estreno se muestra realista: "Como siempre que se estrena una obra, los ensayos van mal. Pero siempre sale. Lo más difícil es que salga bien la segunda representación. La primera va todo el mundo con la tensión y sale. La segunda vas relajado y hachazo".

PREGUNTA.Tiene 72 años y siempre que puede se sube a un escenario. ¿No se cansa?
RESPUESTA. Llevo desde los 13 años como profesional, cuando empecé aquí, en Barcelona. Pero con 3 o 4 años ya actuaba en la compañía de mis padres. Hacía todos los géneros: recitar, cantar, bailar. Era un cómico. Con cinco años ya era un monstruito. Cantaba entonando y llevando el compás, hacía parodias de diez minutos. Cuando no estaba en el escenario estaba jugando o en el colegio. Nunca lo he visto como un trabajo sino como una afición, un divertimento, una pasión. Cuando conoces las risas y el aplauso del público no digo que sea una droga pero es el pan y la sal de alguien que se dedique a esto.

P. ¿Cómo ha cambiado Barcelona desde entonces?
R. Ha cambiado mucho. Me han quitado el bar Amigo, en el mercado de San Antonio, que tenía las mejores conservas de España, me han quitado un sitio que tomábamos cava en porrón y tortilla de patatas a las cuatro y media de la mañana cuando salíamos de trabajar del Emporium, que era una sala de fiestas. Ha cambiado el Paralelo: el Talía es un solar, el Molino está cerrado, el teatro Apolo se mantiene porque el que compró esta finca, Matías Colsada, dejó en su testamento que eso tendría que ser siempre un marco escénico. Si no ya lo hubieran tirado. El bullicio, había un bullicio en este Paralelo que ya no se ve tanto. Las tres o cuatro Copas de Europa que tiene el Barça... Piense que cuando vine aquí a Barcelona era un crío y me recorría las emisoras de radio o iba a comprar garbanzos cocidos a las Ramblas...

P. A las cuatro y media de la mañana. Muchas juergas se ha corrido.
R. Hombre, es que el 'show' terminaba a las tres y media. Entonces íbamos a la lonja del pescado, donde había un bar que ponía unos bocatas fenomenales. Había una camaradería total. A los camareros del Emporium, que tendrían 50 o 60 años, los lie para formar un equipo de tenis y nos íbamos a Castelldefels a jugar, aunque alguno no le daba nada. Yo liaba a todo el mundo. Yo tendría entonces 24 años. Sería el año 70.

P. Unos años después llegó la época con Pajares en la que cada película era un pelotazo.
R. La idea que tuvo José María Reyzabal para 'Los Bingueros'. Tanto Andrés como yo teníamos nuestro éxito por separado. Habíamos hecho teatro y revista y llenado salas. Habíamos hecho televisión y éramos populares. Juntos funcionó perfectamente. Uno era positivo, divertido y alegre y el otro era patético. Estábamos muy a gusto dándonos la réplica. Y Mariano Ozores dio con esos dos personajes que les da por emprender de todo y al final todo les sale mal. Eran personajes que se hacían querer. Y pilló el momento justo. 'Los Bingueros' fue la primera película sobre el juego, que estaba recién autorizado. La he vuelto a ver y tengo que reconocer que está muy bien hecha. Es divertida y tiene ritmo.

P. La han vuelto a emitir en la Filmoteca, que es como reconocer que es parte de la historia del cine. Pero la crítica no les reconoció nunca.
R. Ni la criticaban. Podían decir que el producto no es bueno, pero no podían llamar imbéciles a tres o cuatro millones de espectadores. Críticas no tuvimos buenas, las cosas como son, pero la aceptación del público era total. Con Andrérs siempre comentamos cómo con una de las películas retrasamos el estreno de 'La guerra de las galaxias' [por fechas debió de ser 'El imperio contraataca']. Preguntaban: "¿Quiénes son esos dos que no salen del cine para que estrenemos nuestra película?". Entonces el cine era de empresarios que mandaban. Había cuatro sesiones y estaban todas llenas y decidieron esperar. En muchos sitios estuvimos más tiempo en cartel que 'La guerra de las galaxias'. En Cartagena, el crítico de cine, cuando ya llevábamos cinco semanas, publicó la crítica sobre 'Los Bingueros'. Pero no era una crítica sino un comentario: "Me había negado a escribir cuatro palabras sobre este proyecto de película pero como ya lleva cinco semanas no me queda más remedio que aconsejarles que no vayan más". Estaba desesperado. Me lo imagino tiŕandose del pelo escribiendo aquello.

P. ¿Le molestaba?
R. Yo veía cine y este tipo de cine es una parcela que existía en Italia y en Francia. En Italia lo hacían Sordi, Mastroiani, Vittorio de Sica..., un montón de grandes actores. Esto nuestro pues bueno... no se veía así. Pero veías tanta gente que entraba en el cine que te daba igual. Hace poco pusieron en La 2 'Los Bingueros' y todo el mundo me lo comentó al día siguiente. Hay cadenas que dan nuestras películas de tres en tres.

R. ¿Cuál es la mejor?
P. Yo creo que 'Los Bingueros' y después, 'Yo hice a Roque III'. De las que hice yo, 'El hijo del cura' y 'Al este del oeste'. Ahora hay amigos que se reúnen para ver la película y se saben los diálogos de memoria. Algo tienen que tener.

P. ¿Y les llegaba el dinero?

He vuelto a ver 'Los bingueros' y tengo que reconocer que está muy bien hecha. Es divertida y tiene ritmo

R. Sí porque éramos empresarios de nuestras compañías y sabíamos el caché que teníamos. Los productores de cine siempre dicen que la película puede ser un fracaso, no que puede ser un éxito. Y si la primera al final triunfa dicen que la segunda puede fracasar y quieren pagar lo mismo que en la primera. Entonces decidimos dejar parte de nuestro caché para coproducir y nos convertimos en coproductores y sí tuvimos un beneficio que no hubiéramos obtenido de ir al caché fijo.

P. ¿El destape era muy machista?
R. Yo nunca lo vi machista. Había mucha camaradería. Cuando había que rodar con algún desnudo te preocupabas de que la actriz estuviera tranquila, que la escena durase el menor tiempo posible, que no hubiera que repetir y que estuviese el equipo técnico imprescindible. Todo buscaba la risa, pero no reírnos de las mujeres, sino de nosotros mismos. Esa generación descubrió el sexo a través de la risa. Mastroiani hizo una película en la que hacía de concertista de violín. Y decía: "Yo hice la película pero no tenía 10 años para estudiar violín y poder tocarlo. Tenía que poner cara como de que sabía tocar el violín para que la gente me mirase a la cara y no mirase el arco". En las escenas con sexo nosotros salíamos con calcetines, pijama y todo. Teníamos que poner cara de que estabas haciendo algo y eso era lo que atraía la atención y se reían. En realidad, más que machista era feminista porque siempre la mujer podía con el hombre.

P. ¿Cómo se vive el primer fracaso de una de esas películas?
R. Es como si te dieras cuenta de que has repetido la misma película. Y fue también que Andrés quería hacer otro tipo de cine y yo quería también hacer teatro, que lo había dejado de lado. Teníamos un director que era como un mentor, Mariano Ozores, y queríamos conocer otras maneras de rodar, de hacer cine. Ahora me doy cuenta de que es muy importante. Hago colaboraciones en películas y con 'Incierta gloria', por ejemplo, descubrí al director de 'Pa Negre' [Agustí Villaronga] y empiezo a entender a Andrés. Un actor cómico está preparado para hacer un tragicómico y es un disfrute poder manejar los sentimientos y poner la cámara al servicio del personaje. Ahora soy mejor actor, más natural, y sé que hay que conocer muy bien la historia para poderla ignorar. Tienes que saberla muy bien, y la de todos, para poder ignorar qué es lo que va a ocurrir y que sorprenda.

P. ¿Nunca le tentó pasar a la tragedia o a géneros que más allá de la comedia?
R. En realidad todo es comedia. Una cosa es el drama y otra la comedia. El drama es 'Otelo', Shakespeaere y la madre que los parió. Pero la comedia puede ser de cualquier manera: puede ser divertida o testimonial, de cualquier manera. Pero sí me gusta algo que pueda sacar una sonrisa pero que sea profundo.

En realidad todo es comedia. El drama es 'Otelo', Shakespeaere y la madre que los parió. Pero la comedia puede ser de cualquier manera

P. Pajares sí se pasó a hacer un cine más serio.
R. No diga eso. Más serio, no.

P. Bueno, más reconocido. Hizo 'Ay, Carmela', con Carlos Saura, o 'Bwana', con Imanol Uribe. ¿No lamenta no haber intentado ese cambio de registro?
R. No me llamaron. Andrés tuvo una suerte tremenda cuando Carlos Saura le llamó para hacer 'Ay, Carmela' y yo tuve una sana envidia porque era el papel de mi vida. Yo había sido comediante y había ido de pueblo en pueblo con mis padres. Entonces yo era miembro de la Academia y no dudé en hacer público mi voto para Andrés Pajares en 'Ay, Carmela'. Cuando él lo vio me llamó y me dijo: "Fernandooo, Fernandoooo, gracias, hijo. Eres ese hermano que no tengo". Nos llevamos bien.

Fernando Esteso y Andrés Pajares en la gala de los Goya de 2016. (EFE)
Fernando Esteso y Andrés Pajares en la gala de los Goya de 2016. (EFE)

P. Pero en todas las parejas cómicas hay piques.
R. No hay manera. Todo los títulos eran 'Los algo', salvo en 'Yo hice a Roque III'. Y Mariano Ozores era increíble. Si diseccionabas sus guiones había tantos planos cortos de Andrés como míos y las mismas secuencias de cada uno. Los personajes siempre uno su nombre empezaba por A de Andrés y el otro por F de Fernando. Estaba todo pensado.

P. Pues daba la impresión de que hacían películas casi como churros.
R. Los rodajes eran de tres semanas y media o cuatro como mucho. Luego había que emplear una semana o semana y media en doblaje. No se podía rodar mucho porque el negativo valía dinero. Solo ensayábamos para reírnos allí y no en la toma. Porque con Mariano Ozores, Juanito Navarro... imagínese

P. Ha hablado antes de la Academia. ¿Siente que le debe un Goya?

Yo no he trabajado para el reconocimiento de la Academia sino para entretener al espectador

R. Yo no he trabajado para el reconocimiento de la Academia sino para entretener al espectador.

P. Pero tiene un papel en la historia del cine en España y ni un premio.
R. En las escuelas de cine ya ponen las películas. Ese es el reconocimiento.

P. ¿Con quién ha trabajado que dijera 'vaya monstruo'?
R. Me encantó tener una secuencia con Saza. No salgo en pantalla porque estaba en contraplano, pero la cámara de la foto fija me pilló y tenía una cara de bobo viéndole poner esas caras. En España hemos tenido una suerte, suerte que no tenemos ahora, de tener unos actores de reparto enormes.

P. ¿Y cómo llevaban la fama entonces?

Durante algún tiempo yo llevaba encima cámaras de usar y tirar y si alguien se acercaba la hacíamos con esa y se la llevaba

R. No había teléfonos móviles, era la época de los autógrafos o la gente iba con una cámara a buscarte. Durante algún tiempo yo llevaba encima cámaras de usar y tirar y si alguien se acercaba la hacíamos con esa y se la llevaba. Siempre ha habido artistas y actores que se han protegido del público, de no salir a la calle o esconderse. Pero nosotros éramos cercanos. Yo iba al cine, al teatro y estaba feliz de que me reconocieran. Si te dedicas a esto y lo pasas mal cuando te piden un autógrafo o te quieren dar la mano, dedícate a otra cosa.

P. Y si no tienes ganas de fiestas o estás de mal humor y la gente te pide que cuentes un chiste. Hay cómicos que dicen que a veces les molesta el público.
R. Los hay y es para darles una patada en la boca. No se puede matar la ilusión de la gente. Tú has salido para provocar ese acercamiento. No puedes ser tan necio pero los hay que lo son. No me paran por ser Fernando Esteso sino porque les gusta mi trabajo o se lo han pasado muy bien. Ayer una chica me paró y me dijo que ha visto mis películas con su madre. Que vengan a pedirte una foto porque le va a hacer ilusión a su abuela no te tiene que ofender, porque ya van tres generaciones. La abuela le ha tenido que hablar de ti a la madre y la madre a ella. Si eres un imbécil ahí se acaba eso. Desde los 13 hasta ahora me han visto cuatro generaciones. Los que tienen ahora unos 15 o 16 años escuchan el nombre de Fernando Esteso en 'La que se avecina'.

P. Con lo de "Fernando Esteso me chupó un pezón".
R. Sí, pero no me ponían cara. Hasta que intervine en un capítulo. Me da la impresión de que lo reponen cada semana. Entonces muchos jóvenes descubrieron quién era Fernando Esteso y volvieron a pararme chavales por la calle. "Tú eres el de 'La que se avecina", me decían. Y espero que me recomienden a sus hijos.

P. ¿Sigue yendo el cine?
R. Poco, porque me pasa que sé lo que va a pasar en la pantalla. Y cuando me sorprende me gustaría que terminara ahí, pero suelen seguir dándole vueltas. Parece que tienen que llegar a 90 minutos por cojones. La historia se acaba cuando se ve la sorpresa. Luego se pierde la magia.

Esteso posa ante el teatro Apolo de Barcelona. (R. M.)
Esteso posa ante el teatro Apolo de Barcelona. (R. M.)

P. ¿Ha habido momentos sin trabajo cuando lo haya pasado mal?
R. Es jodido a veces. El trabajo es lo primero en la vida. Sin trabajo eso te mina la salud, el dinero y el amor. El trabajo te da la estabilidad, la autoestima... Te queda el cariño del público y los saludos de la gente por la calle, gente que si sale una noticia negativa tuya parece que les afecta... Pero nunca he entrado en debates, no he contestado por mucho que me pudieran ofender las cosas. No lo he hecho porque al final te estás vendiendo. Yo he ido a televisión cuando era noticia el trabajo, cuando tenía que promocionar algo. Considero que a nadie le interesa cuántos concuñados tengo.

P. No hemos hablado de el 'procés'. ¿Ha venido a pararlo?

Andrés tuvo una suerte tremenda cuando Carlos Saura le llamó para hacer 'Ay, Carmela' y yo tuve una sana envidia porque era el papel de mi vida

R. No he venido a pararlo porque ni lo van a parar estos que están ni los que vengan. Esto lleva muchísimos años, pasa cada 40 años. Yo lo he sufrido en los telediarios pero cuando he venido lo he visto muy tranquilo. He visto algunos lazos amarillos pero no tensión. Vine aquí con 13 años, me hice profesional aquí y me acogieron de maravilla. Volví en 1992 y viví en El Garraf, un sitio precioso. Tenía mis sardinadas, mis calçotadas. Es triste que se haya dejado tanto, tanto, tanto. No tiene sentido.

P. Usted que forma parte de la historia de la Transición, ¿cómo ve que ahora se ponga esa etapa en cuestión?
R. Siento que formo parte de esa historia. Fui el primero en hablar de la censura en televisión. Empezaba a decir que ya se puede largar de todo sin que te llamaran. [Se pone a hacer el número]: "No creo que pase nada por decir esto, no me van a llamar, ¿no?". Era más o menos así.

P. A Wyoming cuando hacía un chiste político le sonaba un teléfono como si fuera Moncloa. Era algo que ya había hecho Pajares a finales de los 70. ¿Cómo ve el humor actual?
R. ¿El humor manchego? Si le hace gracia al país me hace gracia a mí. Todo el que salga con la intención de hacer reír a la gente para mí es bienvenido. Yo soy más de la época de Gila y Toni Leblanc, Tip y Coll. Entonces íbamos a vernos para no hacer lo mismo. Ahora eso ha cambiado.

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