Críticas de cine: Muchos hijos, un mono y un castillo: la loca historia de una excéntrica madre española. Noticias de Cine
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'Muchos hijos, un mono y un castillo': la loca historia de una excéntrica madre española

El documental familiar de Gustavo Salmerón se convierte en un homenaje a su progenitora Julita y, a través de ella, a una forma vital y caótica de entender la maternidad

Foto: Julita Salmerón protagoniza 'Muchos hijos, un mono y un castillo'. (Caramel)
Julita Salmerón protagoniza 'Muchos hijos, un mono y un castillo'. (Caramel)

Ya desde el inicio de la película, Julita muestra su preocupación por encontrar unas vértebras que deben seguir guardadas en algún rincón de la casa. Sí, dos piezas que formaban parte de la columna de su bisabuela, asesinada durante la Guerra Civil junto a una de sus hijas. Gustavo Salmerón, director de este documental en torno a su propia madre, y sus hermanos no acaban de entender por qué la mujer ha custodiado un recuerdo tan macabro, los fragmentos de un esqueleto que deberían estar enterrados con el resto del cuerpo. La búsqueda de las vértebras entre los docenas y docenas de cajas, bultos y paquetes que la familia acumula en sus casas deviene la excusa narrativa de esta película que se está convirtiendo en la sorpresa de la temporada. Los huesos resumen a fin de cuentas el apego que siente la protagonista por los recuerdos que ha ido acumulando a su alrededor. Si es capaz de atesorar los objetos más banales porque los asocia a alguna emoción concreta de su vida, ¿como no va a guardar el testigo material del sufrimiento de las mujeres de su familia?

Las vértebras en una cajita también son uno de los signos de la cierta extravagancia que caracteriza a esta matriarca. Gustavo Salmerón ha filmado a su progenitora a lo largo de varios años para armar un documental que trasciende el mero ámbito doméstico y se erige en un homenaje a una mujer de vitalidad desbordante, simpatía contagiosa y talante espontáneo. El film podría haberse planteado como el reverso oscuro de un cuento de hadas. Como anuncia el título, los deseos de la pequeña Julia consistían en tener muchos hijos, un mono y un castillo. Cumplió los tres. Su prole la acompaña todavía en la casa familiar.

Julieta Salmerón y su mono en 'Muchos hijos, un mono y un castillo'. (Caramel)
Julieta Salmerón y su mono en 'Muchos hijos, un mono y un castillo'. (Caramel)

Pero el mono acabó sacrificado después de que resultara ser menos amistoso de lo previsto. Y el castillo que se compraron a partir de un golpe de fortuna que el film no acaba de detallar también pasa a otras manos por culpa de la crisis. Sin embargo, Julita mantiene el buen humor ante los golpes de mala suerte, aunque a veces desee desaparecer del mapa. Mientras padres y hermanos se dedican a organizar una mudanza sin saber muy bien adónde van a destinar muchos de los objetos de su antigua residencia regia, otra idea atraviesa la película. La tendencia al caos en las familias numerosas no es otra cosa que un signo de humanidad ante un panorama que solo se podría controlar a través de mano férrea y exceso de disciplina.

El mono acabó sacrificado después de que resultara ser menos amistoso de lo previsto

"¿A quién le va interesar una película casera como esta?", pregunta la matriarca al hijo que esgrime la cámara ante ella. La reflexión metacinematográfica aparece en un par de momentos, siempre de la mano de Julita, quien no acaba de entender cómo un film doméstico puede traspasar las fronteras de exhibición de su propio ámbito de rodaje. Al contrario de su hijo, ella no contempla su propio potencial como personaje en la gran pantalla ni intuye la facilidad con la que conectará con el público. Y eso que hace poco, otro actor pasado a director, Paco León, convirtió igualmente a su madre en la protagonista de un díptico imprescindible, 'Carmina o revienta' y 'Carmina y amén', que jugaba más en el terreno de la docuficción. Además, uno de los grandes títulos de la historia del cine español también es un documental familiar, 'El desencanto' de Jaime Chávarri, con otra madre carismática, Felicidad Blanc.

Otro fotograma de 'Muchos hijos, un mono y un castillo'. (Caramel)
Otro fotograma de 'Muchos hijos, un mono y un castillo'. (Caramel)

En cierta manera, 'Muchos hijos, un mono y un castillo' es el reverso tonal del film en torno a los Panero. Aquí no se pretende conjurar a los fantasmas familiares, ni psicoanalizar posibles traumas materno-filiales, ni poner en evidencia la distancia entre el discurso oficial de cara al público y la vida íntima de los personajes. La película de Salmerón no aspira a ser otro drama sobre secretos y mentiras familiares. Desde una lectura sociopolítica, resulta una oportuna visión de la crisis económica a través de a una familia que debe renunciar al sueño de vivir en un castillo. El film sobre todo celebra a una mujer que encarna una forma heterodoxa de entender la maternidad.

Cartel de 'Muchos hijos...'
Cartel de 'Muchos hijos...'

A 'Muchos hijos, un mono y un castillo' se le puede reprochar que pase de puntillas por algunos de los temas que esboza, como el origen de la puntual fortuna familiar o la filiación política de la madre, que primero se confiesa falangista debido a las circunstancias que vivió durante la Guerra Civil (en una de las pocas escenas en que Salmerón entra en cuadro para confrontar de forma directa el discurso de su madre) y después se pelea con el padre a propósito de la monarquía. Pero reivindica a un tipo de mujer tradicionalmente invisibilizada o juzgada solo por cómo encaja en el rol que la sociedad le ha adjudicado. Y Julita desborda las etiquetas de madre y esposa con un carisma que ya querrían para sí muchos personajes de ficción.

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