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'La seducción': el matriarcado se defiende castrando

Bajo su apariencia sobria y delicada, 'La seducción' de Sofia Coppola esconde un cuento oscuro y lleno de ironía en torno a una venganza femenina

Foto: Fotograma de 'La seducción'. (Universal)
Fotograma de 'La seducción'. (Universal)
Cuando apareció la noticia de que Sofia Coppola llevaba a cabo una nueva versión de 'The Beguiled', la novela de Thomas P. Cullinan que adaptó Don Siegel en 1971 con el título español de 'El seductor', una atractiva posibilidad se dibujó en el horizonte. La primera versión del libro, protagonizada por Clint Eastwood y Geraldine Page, refleja como pocos otros filmes la misoginia que impregnó el cine estadounidense de los setenta como respuesta a las luchas por la liberación de la mujer. A mayor número de derechos conseguidos, a más poder conquistado, más violencia contra los personajes femeninos en las películas, como evidenciaron teóricas diversas, entre ellas Molly Haskell en su imprescindible 'From Reverence to Rape'.

La fascinante película de Siegel, cuento gótico en torno a una escuela de señoritas en el sur de Estados Unidos que queda aislada durante la Guerra de Secesión y ve su supuesta armonía quebrada por la irrupción de un soldado herido, funciona como la representación perfecta de este miedo masculino a un mundo en que mandan las mujeres. El director caricaturizaba este microcosmos matriarcal como un espacio endogámico y estéril que el protagonista intentaba controlar utilizando las armas de la seducción, a falta de otros atributos habituales para ejercer el poder, desde las armas literales a las estructuras de dominación patriarcales que seguían imperando en el mundo exterior.

Fotograma de 'La seducción' de Sofia Coppola. (Universal)
Fotograma de 'La seducción' de Sofia Coppola. (Universal)

Como en todo proceso de estigmatización, las mujeres eran presentadas a la vez como incapaces (sus sexualidades respectivas respondían a algún tipo de patología) y peligrosas. Todo ello desembocaba en un cuento de hadas oscuro en torno al mayor fantasma de los hombres frente a unas mujeres que escapan a su control: el miedo a la castración.

'La seducción' es una poderosa variante en femenino de la película de Siegel y uno de los títulos más interesantes de la temporadaUna mujer directora podía darle la vuelta a todo este material manteniendo la idea de venganza femenina explicitada en torno al ritual simbólico de la amputación del cuerpo masculino. Así, una nueva versión de 'The Beguiled' podía erigirse como una relectura de la original en forma de 'revenge movie' con conciencia histórica respecto a la violencia que habían sufrido las mujeres en el cine de los setenta. 'La seducción' de Sofia Coppola no ha tomado exactamente este camino, ya que no solo su punto de vista, también su tono, dista mucho de la virulencia y la carnalidad propia de 'El seductor'. Pero no por ello deja de ser una poderosa variante en femenino de la película de Siegel y uno de los títulos más interesantes de la temporada.

Colin Farrell y Elle Fanning, en 'La seducción'. (Universal)
Colin Farrell y Elle Fanning, en 'La seducción'. (Universal)

'El seductor' encajaba muy bien en la filmografía de Don Siegel, centrada en buena parte en protagonistas que sienten su masculinidad, entendida como una forma de poder, en crisis. Partiendo de la misma novela, una directora tan opuesta a Siegel como Sofia Coppola lleva a cabo un filme que también sintoniza a la perfección con el resto de su obra. La cineasta neoyorquina se centra en personajes, sobre todo mujeres, encerrados en un universo propio, un mundo ensimismado donde se sienten protegidos y reprimidos al mismo tiempo.

Las protagonistas de 'La seducción' son un grupo de féminas que viven en parte aisladas del exterior

Como las hermanas de 'Las vírgenes suicidas' (1999), las protagonistas de 'La seducción' son un grupo de féminas que viven en parte aisladas del exterior en un entorno de aparente estabilidad que queda resquebrajada con el despertar de sus respectivas sexualidades. Como la reina de 'María Antonieta' (2006), también siguen sus rutinas ajenas al devenir de la Historia, aquí esa guerra de la que se oyen puntualmente ecos lejanos y que se inmiscuirá en su territorio a través de este soldado enemigo sin demasiada vocación militar.

Nicole Kidman, en un momento de la película. (Universal)
Nicole Kidman, en un momento de la película. (Universal)

Coppola ha llevado a cabo un proceso de depuración narrativa y estética respecto al primer filme. No solo ha eliminado la misoginia original, también a personajes como el hermano de la directora Miss Martha (Nicole Kidman) y la sirvienta Hallie junto a toda la subtrama racial. Todo ello redunda en una narración mucho más sobria y directa, sin circunloquios dramáticos ni preciosismos formales. La directora se aproxima a sus personajes femeninos respetando la ambigüedad de sus emociones, que contempla desde cierta perspectiva irónica. Así, inyecta una dosis de sutil humor a la hora de presentar las reacciones de las mujeres ante la llegada del soldado enemigo herido (Colin Farrell).

Un humor que se torna negro cuando se inicia la ceremonia de venganza. Y no simplifica la relación que algunas de ellas mantienen con el hombre. Miss Martha, por ejemplo, juega un doble rol, como directora del lugar que debe ante todo proteger al resto de residentes y como mujer que se siente atraída por el militar. Este doble posicionamiento se manifiesta de forma explícita en la relación con el cuerpo del hombre.

Otro fotograma de 'La seducción'. (Universal)
Otro fotograma de 'La seducción'. (Universal)

Es ella quien toma la decisión de no entregarlo a los soldados sudistas tras curarle las heridas, no sabemos si movida por la caridad o por el deseo. También es ella quien ejecuta la operación que lo mutila, una vez más sin que quede claro si actúa con el afán de salvarlo o desde el resentimiento. La profesora Edwina (Kirsten Dunst) no deja de estar enamorada de este tipo que espera que la salve de su destino de solterona, cosa que él no tiene ninguna intención de llevar a cabo, mientras que la alumna Alicia, a la que da vida Elle Fanning, no confiesa su evidente deseo activo hacia el soldado.

Cartel de 'La seducción'.
Cartel de 'La seducción'.

Coppola, por tanto, no fuerza que sus personajes del siglo XIX actúen desde una conciencia de género más propia del siglo XXI, lo que dota de coherencia interior al filme. A su manera, resulta mucho más potente que este grupo de 'southern belles' acabe utilizando aquellos mismos saberes tradicionalmente femeninos que les han inculcado para agasajar a un hombre (la cocina, los cuidados, la costura...) también para destruirlo. Por tanto, a Coppola tampoco le hace falta distanciarse de su imaginario de feminidad clásica para tejer un cuento oscuro en torno a un colectivo de mujeres que unen fuerzas para eliminar al hombre que pretendía controlarlas.

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