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'Abracadabra': un drama fantástico con forma de comedia choni

Maribel Verdú deslumbra en la nueva cinta de Berger tras 'Blancanieves', una irregular y atrevida propuesta que mezcla géneros y subvierte el imaginario de la españolada

Foto: Maribel Verdú en 'Abracadabra'. (Atresmedia/Sony)
Maribel Verdú en 'Abracadabra'. (Atresmedia/Sony)

¿Comedia choni, drama romántico, realismo mágico o thriller fantástico? El tercer largometraje de Pablo Berger, 'Abracadabra', atraviesa y entremezcla estos y otros géneros en uno de los films más sorprendentes y mutantes de la temporada. A primera vista, el director de 'Blancanieves' se distancia de su obra anterior. Si allí llevaba a cabo una estilizada revisión, en blanco y negro y sin diálogos, del cuento popular a través de las estéticas propias del cine de vanguardia, aquí emprende una comedia de toques realistas ambientada en el Madrid contemporáneo.

Todo arranca cuando el matrimonio que forman Carmen (Maribel Verdú) y Carlos (Antonio de la Torre) se dirige junto a su hija a la boda de un familiar, para disgusto del hombre que hubiera preferido quedarse en casa siguiendo el partido del Real Madrid. En el convite, el primo de Carmen, Pepe (José Mota), lleva a cabo uno de sus números de hipnotizador aficionado. Carlos se presta a ser su voluntario medio en broma. Pero al día siguiente Carmen se da cuenta de que su marido ha cambiado. Se muestra más cariñoso, ayuda a la niña con sus deberes de ciencia y parece tocado por el don del baile. El tipo también se da cuenta en el trabajo de que algo no funciona ya que es incapaz de mantener el control de la grúa que maneja. ¿La hipnosis fue más efectiva de lo previsto? ¿Está poseído por el espíritu de un muerto? ¿Quién era el difunto? ¿Por qué este nuevo Carlos parece querer a Carmen más y mejor que el original?

'Abracadabra' empieza como una comedia de costumbres choni pero pronto la historia empieza a moverse por derroteros inesperados

'Abracadabra' empieza como una comedia de costumbres choni, con sus chistes sobre fútbol y su subrayado autoconsciente del imaginario popular-hortera por el que se mueven los personajes. Se diría que Berger pretende apuntarse a la moda del humor hispano de regusto televisivo y retranca cuñada que triunfa en la cartelera. Pero, y en eso 'Abracadabra' tiene mucho que ver con los títulos anteriores del director, la historia empieza a moverse por derroteros y registros inesperados.

Si las incursiones en lo cómico derrapan por lo obvio o por lo forzado, la película sube enteros cuando deviene una suerte de 'Misterioso Asesinato en Carabanchel', una historia detectivesca protagonizada por dos investigadores aficionados de barrio como son Carmen y Pepe, este último un José Mota de lo más convincente en su papel de cómplice de la protagonista. Y 'Abracadabra' resulta apasionante cuando se despliega como drama romántico con la esquizofrenia como telón de fondo en que la protagonista descubre su capacidad para enamorarse de otro hombre que habita el mismo cuerpo que su marido.

Macho ibérico de barrio

Carmen entronca en cierta manera con su homónima interpretada por Candela Peña en 'Torremolinos 73', el magnífico debut en el largometraje de Pablo Berger. En ambos casos nos encontramos ante mujeres de extracción popular que aman sin cinismos a un marido incapaz de quererlas de la misma forma. En el primer film porque el protagonista al que daba vida Javier Cámara se mostraba por momentos más devoto de su otra pasión, el cine. En 'Abracadabra', por pura cerrilidad machista. De hecho, mientras el personaje que encarna Maribel Verdú brilla en toda su complejidad, el de Antonio de la Torre queda reducido al estereotipo de macho ibérico de barrio que no ve más allá del futbol, el curro en la obra y las latas de cerveza. Y no haría falta recurrir al trazo grueso en el dibujo de un personaje masculino para destacar el poderío del personaje femenino.

Escena de 'Abracadabra'
Escena de 'Abracadabra'

Porque una vez más nos tenemos que rendir ante el trabajo de una Marivel Verdú esplendorosa. Ella otorga fondo a una Carmen que podía caer fácilmente en la caricatura choni condescendiente. Y sobre todo consigue hacer creíble una situación increíble, la de una mujer que se encuentra a ella misma en el proceso de decidirse entre dos hombres... que viven en el mismo cuerpo. Con la complicación añadida de que ese nuevo Carlos que la hace vibrar en la pista de baile cuando suena el 'Abracadabra' de Steve Miller Band tiene todos los números de haber sido un psicópata en su vida anterior.

'Abracadabra' concluye una suerte de trilogía de Berger que subvierte el concepto de “españolada” a través de contrastes

Tan diferente en su estética y registro de 'Torremolinos 73' y 'Blancanieves', sin embargo 'Abracadabra' conforma con estos otros dos títulos de Pablo Berger una suerte de trilogía que subvierte el concepto cambiante de “españolada” a través del juego de contrastes. En su ópera prima, el director plasmaba la tensión entre el deseo de apertura y modernidad de la sociedad española del tardofranquismo y el arraigo en lo tradicional y lo castizo a través de esa vocación cinematográfica del protagonista que lo conducía, posibilismo mediante, a convertirse en una especie de Ingmar Bergman del destape.

'Abracadabra'
'Abracadabra'

En 'Blancanieves', se producía toda una relectura consciente del imaginario de la “españolada”, entendida allí como ese subgénero nacido con el Romanticismo que cultiva la fascinación por los tópicos folklóricos y exóticos de la cultura española, desde las estéticas rupturistas de las vanguardias. Y 'Abracadabra', este drama fantástico que habita en el cuerpo de una comedia choni, trasciende la parodia del costumbrismo cañí a través de una reencarnación de géneros que desemboca en la liberación última de la mujer sometida al macho ibérico de toda la vida.

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