'Sieranevada', Buñuel y Berlanga en Bucarest en una gran comedia
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'Sieranevada', Buñuel y Berlanga en Bucarest en una gran comedia

Cristi Puiu encapsula en una magistral tragicomedia familiar de aires beckettianos una radiografía de las mutaciones de la Rumanía contemporánea

Foto: 'Sieranevada'.
'Sieranevada'.

Pocos países reflejan tan bien los brutales cambios políticos y socieconómicos que han tenido lugar en Europa en lo que va de siglo como Rumanía. Y pocas cinematografías plasman con tanto acierto las transformaciones del propio territorio como la rumana. Entre los grandes nombres de la Nueva Ola de Cine Rumano que empezó a despuntar hace ya más de 10 años, destaca el de Cristi Puiu. Ahora nos llega su cuarto largometraje, 'Sieranevada', uno de los títulos más indiscutibles del Festival de Cannes 2016.

Tráiler de 'Sieranevada'

El filme resume la rapidez con que este antiguo país comunista se ha adaptado a las inercias de la sociedad de consumo en una breve conversación en el coche entre el matrimonio protagonista, Lary (Mimi Brănescu) y Laura (Catalina Moga). Discuten a causa de un tema cotidiano: Lary no ha comprado el disfraz que le habían indicado para la función escolar de su hija. A partir de esta charla de apariencia banal, Puiu nos sitúa en la Rumanía contemporánea. Como en el resto de países occidentales, aquí también el imaginario popular infantil ha sido totalmente colonizado por Disney. De hecho, la bronca surge porque el hombre ha adquirido un vestido de Bella Durmiente cuando tocaba el de Blancanieves. El ascensor social ha funcionado de forma espectacular para algunos. La madre se queja de que con ese atuendo la niña se va a parecer a otra, cuyos padres siguen “recogiendo fresas en Almería”. Además, le anuncia a su marido las virtudes de unas vacaciones en la exótica Tailandia, nada que ver con hacerlas en Grecia. Todo ello mientras se dirigen a un evento familiar. El caos del tráfico, eso sí, sigue siendo el habitual desde hace décadas en los países que hablamos lenguas romances.

El filme resume la rapidez con que este antiguo país comunista se ha adaptado a las inercias de la sociedad de consumo

Tras este prólogo, 'Sieranevada' se sitúa casi en su totalidad en el interior del angosto piso de los padres de Lary. Ahí toda la familia anda ajetreada con los preparativos de la comida en honor al patriarca, fallecido recientemente. Durante las prácticamente tres horas que dura el filme, los personajes entran y salen, charlan y discuten, se mueven de una habitación a otra, esperan a ese cura que tanto se retrasa y acogen a recién llegados... sin llegar a sentarse nunca a la mesa.

Coreografía del caos

Con la misma maestría que un director de orquesta, Cristi Puiu consigue coreografiar todos los elementos de este caos, que tiene tanto de Beckett como de Berlanga, en una unidad de (sin)sentido global que mantiene su tensión durante todo el metraje. Aunque el escenario sea único, ese trasiego sin un eje central, ese movimiento continuo a través del que el cineasta retrata las dinámicas familiares, es puro cine. Pocas películas han sabido ofrecer una panorámica así de aguda de un encuentro familiar con todo su ruido, su tempo dilatado, sus afinidades y roces, su repartición de roles, sus momentos cómicos y sus desahogos dramáticos, sus temas de conversaciones, del más anecdótico al más profundo, del más íntimo al más colectivo...

Si en el largometraje que dio a conocer a Puiu internacionalmente, 'La muerte del Sr. Lazarescu' (2005), el moribundo del título que deambulaba de servicio de urgencias en servicio de urgencias tenía algo de metáfora de una Rumanía agonizante de la que ya nadie quería hacerse cargo, en 'Sieranevada' ese fallecido del que casi nadie habla también encarna un pasado muy reciente que los protagonistas no se ven capaces de afrontar, asumir y enterrar de una vez por todas.

Pero la película no se agota en su lectura metafórica, ni mucho menos. Grandísimo guionista además de director, Puiu otorga entidad a todos y cada uno de los protagonistas, que no son pocos, desde la abuela comunista irredenta a la nieta fiestera pasando por el hijo militar escéptico o nuestro protagonista, un médico que debe reconciliarse con su pasado. El director consigue concentrar en tres horas una compleja trama de relaciones integrada por personajes de todo tipo que algunas series televisivas tardarían toda una temporada en plantear.

¿Y a que viene ese misterioso título de sonoridad castellana, pero escrito de forma equívoca, que nos recuerda a un lugar, a un accidente geográfico o incluso a una marca de cerveza estadounidense? No hay ni una sola referencia directa o indirecta a la tal 'sieranevada' (sic) en todo el filme. Las únicas alusiones a España son anecdóticas y tienen lugar en la mencionada conversación en el coche entre la pareja protagonista al inicio del filme y en la charla de un familiar conspiranoico que enumera atentados con el número 11 en la fecha, como el 11-M. Quizá la conexión resulte más tangencial. Al fin y al cabo, fue otro director español, Luis Buñuel, el primero en bautizar una de sus películas, 'Un perro andaluz', con un título aleatorio y sin sentido que anticipaba el absurdo de todo lo que estaba por llegar.

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