'Wilson': cómo domesticar a un cascarrabias cuarentón
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'Wilson': cómo domesticar a un cascarrabias cuarentón

Harrelson protagoniza la adaptación al cine de la novela gráfica de Clowes, pero la perturbadora incomodidad que desprende el personaje original queda aguada por un exceso de sentimentalismo

placeholder Foto: 'Wilson'.
'Wilson'.

Estás tranquilamente sentado en un autobús y un hombre ocupa la butaca contigua. A los pocos segundos, te pregunta algo. Parece interesarse por tu respuesta. Pero no tarda en interrumpirte y tomar el control de la conversación. Y te abruma con su actitud hostil. O con un monólogo tedioso sobre algún asunto que nada tiene que ver contigo. Wilson, el protagonista de esta comedia protagonizada por Woody Harrelson, responde a este perfil. La del hombre de mediada edad casacarrabias con tendencia a amargarle la vida a su entorno que en cambio siempre se cree víctima de una sociedad incapaz de darle satisfacción.

'Wilson' nació de la mano de Daniel Clowes en la novela gráfica del mismo título que recoge las tiras cómicas protagonizadas por este misántropo tan patético como humano, como la mayoría de personajes del autor de 'Ghost World' y 'Bola ocho'. Clowes no construye una continuidad narrativa entre las diferentes tiras que configuran su libro, aunque sí que existe una evolución del personaje a lo largo del tiempo. Algo que cambia en la traslación al cine, en un guion firmado por el propio Clowes, donde se encaja al protagonista en una trama dramática más tradicional.

No resulta fácil transportar el universo oscuro a la vez que melancólico y divertido de Daniel Clowes a la gran pantalla. Terry Zwigoff lo clavó en su adaptación de 'Ghost World', que protagonizaban Scarlett Johansson y Thora Birch, así que volvió a intentarlo sin tan buenos resultados en 'Art School Confidential'. En principio, estaba previsto que Alexander Payne se encargara de dirigir la versión de 'Wilson'. El realizador de 'Entre copas' es un maestro a la hora de equilibrar drama y comedia, patetismo y emoción, así que parecía el más adecuado para abordar el proyecto, pero finalmente se cayó del mismo.

placeholder Detalle del cartel de 'Wilson'.
Detalle del cartel de 'Wilson'.

Y entonces fue a parar a las manos de Craig Johnson, cineasta forjado en las filas de la comedia 'indie' que ha pulido las aristas del personaje, ha domesticado su misantropía y ha subrayado su vena más humana. El director ha contado con la colaboración de dos grandes del cine independiente para darle una pátina de calidad a su filme: el director de fotografía, Frederick Elmes, habitual de David Lynch y Jim Jarmusch, y el músico Jon Brion, regular de Paul Thomas Anderson. Ni aun así la película se salva de su irritante tibieza.

Simpatía por el gruñón

Woody Harrelson da vida al Wilson cinematográfico y se ajusta casi como un guante al personaje. En el arranque del filme, ya lo oímos declamar desde la voz en 'off' en contra de los males de la sociedad moderna y lo vemos en diferentes situaciones de incómoda socialización. Al mismo tiempo, comprobamos que algo no acaba de funcionar con el personaje. Wilson es un cascarrabias, sí. Pero al espectador no le resulta especialmente antipático o embarazoso. Más bien responde a ese arquetipo de gruñón con buen fondo que puebla cierta comedia independiente. Hay incluso cierta indulgencia hacia la misantropía de Wilson. Como si al director del filme le hubiera dado miedo mostrar su faceta más desagradable y presentara sus tics machistas o misántropos como un mero recurso cómico.

La película desequilibra la balanza en favor del sentimentalismo y de una defensa de la vida y la familia en su forma más convencional

Wilson, además, no tarda en descubrir su vena emotiva. Cuando reencuentra a su esposa Pippi (Laura Dern), de la que lleva muchos años separado, descubre que tiene una hija. Pippi se quedó embarazada mientras todavía estaban juntos, pero no llegó a abortar como él creía y entregó el bebé en adopción. Wilson, que se ha dado cuenta de que vive más solo que la una, se obsesiona en conocer a la niña, Claire (Isabella Amara), ahora ya adolescente, a pesar de la oposición de los padres de ella. Por unos momentos, Wilson, Pippi y Claire viven como una familia convencional de esas que pasan el fin de semana en el parque de atracciones y cenan en un restaurante de comida rápida. Y aquí la película ya desequilibra la balanza de mala manera en favor del sentimentalismo y de cierta defensa de la vida y la familia entendidas en su formato más convencional y conservador, que poco tienen que ver con el espíritu del protagonista.

placeholder 'Wilson', el cómic original de Daniel Clowes.
'Wilson', el cómic original de Daniel Clowes.

Nos llegan destellos de lo que podría haber sido una adaptación como Dios manda de 'Wilson' a través de varios personajes secundarios. La gran Margo Martindale encarna a la perfección a esa mujer que se ofrece a tener una fugaz casi cita con el protagonista; David Warshofsky interpreta a ese viejo amigo 'difícil' a cuyo lado Wilson parece la persona más encantadora y sociable del mundo; mientras que Cheryl Hines se escapa de 'Curb Your Enthusiasm' para bordar a la cuñada bruja. Pero en su globalidad, la película no transmite esa sensación de sentirse extraño, de no acabar de encajar en el mundo, propia de las obras de Clowes. Y apoya todo su peso en la convincente interpretación de un Woody Harrelson que, sin embargo, no llega a resultar tan desagradable como debería.

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