ESTRENOS DE CINE

'Loving': la valiente historia de amor que legalizó los matrimonios interraciales

Después de que 'Midnight Special' (2016) pasase casi inadvertida, Jeff Nichols regresa con una historia de amor intimista protagonizada por Ruth Negga y Joel Edgerton

Foto: Fotograma de 'Loving', con Ruth Negga y Joel Edgerton.
Fotograma de 'Loving', con Ruth Negga y Joel Edgerton.

De no ser porque su director es Jeff Nichols, autor fuera de toda sospecha gracias a una filmografía que incluye obras magníficas como 'Shotgun Stories', 'Take Shelter' o 'Mud', sería tentador dar por hecho que 'Loving' ha sido específicamente diseñada con el objetivo de ganar premios. Después de todo, a primera vista parece tener el mismo marchamo de cine de prestigio que las películas de, por ejemplo, un director avaricioso de óscares como Tom Hooper. Recrea un hecho histórico de relevancia aún vigente, y lo hace derrochando tacto y elegancia y echando mano de una narración que peca de convencional. La diferencia es que Nichols no cacarea con inmodestia la importancia de su película. Todo lo contrario.

'Loving': la valiente historia de amor que legalizó los matrimonios interraciales

'Loving', en todo caso, es el tipo de película que llega a ver la luz únicamente porque cuenta una historia real y no porque esa historia cumpla particularmente bien con ciertos requisitos narrativos. Nos explicamos: Nichols cuenta la historia de Richard y Mildred Loving, una pareja mixta —él era blanco, ella negra— que se casó de forma ilegal en 1958, que a causa de ello se vio obligada a escoger entre la cárcel o el destierro, y que con el tiempo emprendió una batalla legal que, nueve años después, acabó con la prohibición de las parejas interraciales en todo el territorio estadounidense. Se mire como se mire, los Loving eran gente valiente y decente y digna de admiración. Ahora bien, la que llevaron fue una vida aparentemente llena de drama, pero no una vida especialmente dramática.

Los Loving eran gente valiente y decente y digna de admiración. Pero su vida aparentemente llena de drama no era una vida especialmente dramáticaNichols los presenta como dos personas felices de estar solas la una con la otra y junto a sus hijos, y lo más lejos posible de la notoriedad pública o la militancia social. No habría hecho falta que al final de la película un texto sobre negro nos informe de que a los Loving no les gustaba considerarse héroes; eso queda meridianamente claro gracias a la tendencia del director a centrarse en los tiempos muertos de la pareja y en el tranquilo deambular de su vida doméstica. Es en esos no-momentos donde reside lo mejor de 'Loving'. Las películas sobre eventos históricos suelen incluir escenas en las que los violines y las trompetas empiezan a sonar a todo trapo desde la banda sonora mientras los personajes se abrazan a cámara lenta rodeados de gente que vitorea. 'Loving' funciona de modo distinto. No incluye discursos finales, ni grandes gestos o diálogos sentimentales. Los 'Loving' no eran esa clase de personas y, en consecuencia, su historia no debería tener ese tipo de pompa.

Ruth Negga y Joel Edgertong dan vida a los Loving.
Ruth Negga y Joel Edgertong dan vida a los Loving.

Nichols siempre ha sido un maestro de la contención dramática. Viendo sus películas da la sensación de que, para él, una sola lágrima derramada o un solo sentimiento enfatizado por parte de sus personajes bastaría para arruinar su austero método narrativo. Probablemente tenga razón. Pero que el laconismo emocional funcione de maravilla en una película como 'Take Shelter' no significa que tenga necesariamente que hacerlo en una como 'Loving', cuyo asunto principal no es otro que el amor mismo y que por tanto podría permitir a sus amantes protagonistas intercambiarse muestras inequívocas de cariño. En otras palabras, tal vez Nichols no debería haber sido tan cauto evitando el melodrama: entre el hieratismo y el histrionismo hay todo un abanico de posibles reacciones emocionales.

En 'Loving', cuyo asunto principal no es otro que el amor mismo, Nichols podría permitir a sus amantes protagonistas intercambiarse muestras inequívocas de cariñoEl problema es que Nichols evita la hipérbole pero a cambio no ofrece una forma alternativa de energía dramática. La de los Loving es una historia de casi una década que se compone principalmente de cosas que no ocurren, y cuando las cosas sí suceden lo hacen lejos de los protagonistas y por tanto de la mirada de Nichols —y las pocas escenas que se alejan de la pareja para centrarse en el trabajo de sus abogados no resultan especialmente satisfactorias—. Es un tipo de narración difícil de estructurar y 'Loving' nunca lo logra del todo. Se producen elipsis de forma continuada, y algunas de ellas comunican eficazmente la falta de identidad que aqueja la vida de los Loving durante sus años en el exilio, pero la mayoría simplemente sirven para ir lo más rápido posible a las partes jugosas de su historia. En ese sentido, que sepamos adónde va la historia y cómo se resuelve no ayuda.

Los Loving se casaron en secreto, cuando el matrimonio interracial era ilegal en Estados Unidos.
Los Loving se casaron en secreto, cuando el matrimonio interracial era ilegal en Estados Unidos.

Dicho esto, la película tiene mucho de admirable más allá de su compromiso con una sociedad más justa —se agradece, en todo caso, que no vaya por ahí exhibiendo sus conexiones con injusticias actuales, como las dificultades para normalizar los matrimonios del mismo sexo o el creciente auge del nacionalismo blanco—. Nichols siempre ha sido brillante evocando la América rural y el ritmo de vida de sus habitantes, y por tanto la mirada que aquí dirige a dos personas que no aspiran a nada más que a la vida relajada y tranquila del campo está llena de olfato para el detalle y empatía.

Cartel de 'Loving'.
Cartel de 'Loving'.

A ello sin duda contribuye de forma instrumental el trabajo interpretativo de Ruth Negga y Joel Edgerton; él retrata a Richard como un hombre patológicamente hermético, visiblemente incómodo en cuanto se ve obligado a abrir la boca para pronunciar más que piezas cortas e indescifrables de ruido bucal. Y ella logra que Mildred sea como un folio en blanco para todos menos para la cámara, que captura su rostro cansado pero también su estoicismo inagotable. Hasta cierto punto, es una pena que Nichols no decidiera pasar con ellos más tiempo, el suficiente para perder el pudor a explorar las honduras de su amor.

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