ESTRENOS DE CINE

'Michelle & Obama': cuando Barack conoció a Michelle

Más interesante de lo que podría preverse, esta es una historia romántica que se inspira en el cine de Linklater donde el amor se nutre de las experiencias de negritud

Foto: Un fotograma de 'Michelle & Obama'.
Un fotograma de 'Michelle & Obama'.

¿Qué nos cuenta el arte sobre nuestras vidas? En 'Michelle & Obama', el director Richard Tanne recrea la primera cita en 1989 de los por entonces jóvenes Barack Obama y Michelle Robinson, que se conocen de trabajar en el mismo bufete. Mientras pasean por el barrio de Southside en Chicago, Barack lleva a Michelle a una exposición titulada 'Afrocentrismo'. Entre esculturas africanas talladas en madera y retratos de Billie Holiday, a ambos les llaman la atención las pinturas de Ernie Barnes, el artista conocido por plasmar la belleza del día a día en el gueto a través de cuadros desbordantes de vida y movimiento.

Como explica el personaje de Obama, el pintor cobró popularidad cuando la 'sitcom' 'Good Times', una de las primeras en estar protagonizadas por afroamericanos, incorporó su óleo 'Sugar Shack' en los créditos. Michelle confiesa que en su casa no miraban ese programa de televisión. En cambio, para ella el cuadro 'Room Ful’A Sistahs' retrata el ambiente de un domingo por la tarde entre las mujeres de su familia, que bailan y cantan alrededor de un piano mientras los hombres permanecen fuera de campo viendo deportes en otra habitación.

'Michelle & Obama': cuando Barack conoció a Michelle

En 'Michelle & Obama', el arte se entiende como un espejo de la vida. Quizá por ello, la primera cita entre los protagonistas arranca con una visita a una muestra artística y concluye con la proyección de 'Haz lo que debas', de Spike Lee, que se estrenó justo ese año. Los dos hitos culturales que flanquean esta jornada de Barack y Michelle no son gratuitos. Richard Tanne confiesa que ha reconstruido los hechos a partir de entrevistas con ambos personajes en que explicaban cómo habían pasado su primer día juntos. Aunque la fidelidad a la historia en este caso interesa poco. Porque el mérito de Tanne radica en su capacidad para hacer funcionar la película más allá de quiénes son sus protagonistas. 'Michelle & Obama' resulta un filme muy interesante justo porque seguiría teniendo vida propia aunque sus personajes no se llamaran como lo hacen.

Tika Sumpter y Parker Sawyer son Michelle Robinson y Barack Obama.
Tika Sumpter y Parker Sawyer son Michelle Robinson y Barack Obama.

Al contrario de otros 'biopics' sobre la juventud de alguna figura famosa, aquí no se moldea el pasado de los protagonistas a partir de lo que conocemos de su futuro, desde un determinismo tramposo. Barack no es solo el futuro presidente de los Estados Unidos, aunque en un par de escenas se apunta su carisma y su capacidad para la negociación. Michelle tiene las preocupaciones propias de una mujer profesional que intenta labrarse una carrera con muchos condicionantes en contra. La película incluso desmitifica en una conversación los orígenes de Obama.

Centrada en un único día, la película se estructura de una manera semejante a la trilogía 'Antes de' de Richard LinklaterCuando Michelle reconoce que debía ser muy duro para una mujer blanca de Kansas criar sola en los años sesenta a su hijo fruto de una relación con un estudiante de Kenia, Barack le quita hierro al asunto y habla de su padre como una figura ausente, como la de tantas otras familias de padres separados. El filme también remarca la doble presión que sufre Michelle por el hecho de ser mujer y negra. En el trabajo, ella se exige más y se suelta menos. Por eso muestra reticencias ante la posibilidad de iniciar una relación con un compañero de trabajo.

Centrada en un único día, la película se estructura de una manera semejante a la trilogía 'Antes de' de Richard Linklater, lo que le permite escaparse de la rutina funcional propia de los 'biopics' o las comedias románticas. 'Michelle & Obama' es un filme hablado y andado, en que la relación de la pareja se va configurando a medida que avanzan en su paseo por el barrio afroamericano de Chicago (no por casualidad, el título original es 'Southside With You'). En sus charlas, comparten experiencias familiares, contraponen gustos y preferencias (a él le gustan los pasteles, ella prefiere los helados) y sobre todo intercambian experiencias desde su vida como afroamericanos.

La película reconstruye la primera cita de los Obama.
La película reconstruye la primera cita de los Obama.

Porque 'Michelle & Obama' es una historia de amor en que la intimidad se gana a partir de la puesta en común de lo que representaba ser joven y negro en la América de los ochenta, en un momento en que la cultura a su alrededor empezaba a espejar esa vivencia concreta. Por ello resulta significativa la incorporación de la película de Spike Lee y el hecho de que ambos lean la reseña entusiasta que le dedicó el por entonces crítico más influyente de Estados Unidos, Roger Ebert.

No resulta tanto un ejercicio oportunista como una muestra más de que la cuestión racial ha sido clave en el cine y la televisión norteamericanosCuando por la noche asisten a la proyección de la película, Tanne reproduce un fragmento concreto, la muerte del personaje de Radio Raheem en manos de un policía. La escena conecta esta película de 1989 con un movimiento surgido justo durante los años de presidencia de Obama, el Black Lives Matter, trazando una continuidad entre las problemáticas de los afroamericanos en los ochenta y las de la actualidad. Todavía resulta más sintomática la discusión que tienen al salir del cine y los diferentes roles que Barack y Michelle juegan en ella.

Cartel de 'Michelle & Obama'.
Cartel de 'Michelle & Obama'.

A pocas semanas de que Barack Obama termine su mandato como presidente de los Estados Unidos, esta película sobre su primera cita con Michelle no resulta tanto un ejercicio oportunista como una muestra más de que la cuestión racial ha sido clave en el cine y la televisión norteamericanos de estos dos o tres últimos años, como ponen en evidencia títulos como 'El nacimiento de una nación', 'Loving' o 'Moonlight', o las dos series en torno a O.J. Simpson. Desde la época de 'Haz lo que debas', el audiovisual estadounidense no había conseguido articular tal conjunto de películas (y ficciones televisivas) que funcionaran como espejo de la experiencia de ser afroamericano en Estados Unidos. La era Trump se inicia con un cine estadounidense más negro que nunca.

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