ESTRENOS DE CINE

'Assassin's Creed', una adaptación que solo un cheque lleno de ceros puede explicar

Michael Fassbender y Marion Cotillard cambian la intensidad de 'Macbeth' por la guerra virtual contra los Templarios en la España del siglo XV

Foto: Fotograma de 'Assassin's Creed'.
Fotograma de 'Assassin's Creed'.

Pasado alrededor de un tercio del metraje de 'Assassin’s Creed', el héroe Callum Lynch se sienta a reflexionar, mira a su alrededor y, tras volverse hacia la cámara, dice algo así como: "¿Qué demonios está pasando?". Uno está tentado de suponer que fue una frase improvisada por el actor Michael Fassbender; que, al rodar la película, él estaba sintiendo el mismo tipo de desconcierto que nosotros al verla.

'Assassin's Creed', una adaptación que solo un cheque lleno de ceros puede explicar

'Assassin’s Creed', recordemos, se basa en la serie de videojuegos superventas que desde 2007 mezclan ciencia ficción, historia, luchas de espadas y saltos desde edificios muy, muy altos, en lo que ha llegado a convertirse en una mitología tan vasta como increíblemente estúpida. La vehiculan dos facciones secretas, los guerreros Asesinos y los caballeros Templarios, que se enfrentan en diferentes periodos históricos por el derecho de la humanidad al libre albedrío: los Asesinos están a favor de él; los Templarios en contra.

'Assassin’s Creed' se basa en la serie de videojuegos superventas que desde 2007 mezclan ciencia ficción, historia, luchas de espadas y saltos desde edificios muy, muy altos

En el centro de la pugna hay un artefacto mágico ancestral llamado la Manzana del Edén, del que se dice que contiene las semillas de la autodeterminación humana. Cómo el director Justin Kurzel logró convencer tanto a Fassbender como a Marion Cotillard para que trabajaran con él en una cosa tan tonta justo después de hacerlo en una cosa tan seria como 'Macbeth' (2015) es un misterio que solo un cheque lleno de ceros es capaz de explicar, especialmente porque, parece ser, ninguno de los tres estaba familiarizado con el videojuego.

Michael Fassbender es Callum Lynch.
Michael Fassbender es Callum Lynch.

Al principio de la película, Cal está a punto de ser ejecutado con una inyección letal, pero es rescatado 'in extremis' por una enigmática corporación. Sus líderes, Sofia (Cotillard) y su cadavérico padre Rikkin (Jeremy Irons), han descubierto que Cal es descendiente de Aguilar de Nerha, miembro de los Asesinos en la España del siglo XV. Esencialmente, quieren usar a Cal como rata de laboratorio: que a través de una máquina viaje mentalmente más de cinco siglos atrás en el tiempo, se conecte con los recuerdos de su guerrero antecesor y se pelee contra hordas de españoles a cuchillazos y flechazos con el fin de ayudar a los malos a localizar la Manzana, que en realidad no es una manzana. O algo así. Es todo muy confuso, y da la sensación de que no habría hecho falta que lo fuera tanto.

Contemplar 'Assassin’s Creed' es en buena medida como ver a otra persona jugando a los videojuegos

Al dividir el foco entre dos tiempos narrativos, 'Assassin’s Creed' acaba alternando su metraje entre secuencias de acción a las que se ve el plumero digital y un argumento fragmentado que se empeña en sobreexplicarse a sí mismo, y que en última instancia queda reducido a escenas que muestran el tormento físico de Cal mientras, día tras día, sufre un extenuante procedimiento médico. Lo vemos sujetado por unos arneses imaginando que es su álter ego y que se enfrenta a la Inquisición. Es decir, contemplar 'Assassin’s Creed' es en buena medida como ver a otra persona jugando a los videojuegos.

Marion Cotillard y Michael Fassbender, en un fotograma de la película.
Marion Cotillard y Michael Fassbender, en un fotograma de la película.

Durante un rato, resulta curioso ser testigo de cómo actores de la talla de Fassbender y Cotillard ponen un esfuerzo considerable en una empresa que no lo merece; pese a que el material que 'Assassin’s Creed' maneja es un completo sinsentido —como una película de Uwe Boll, solo que hecha con mucho dinero—, tanto ellos como sobre todo Kurzel lo tratan como si fuera Shakespeare.

Cartel de 'Assassin's Creed'.
Cartel de 'Assassin's Creed'.

Nada de eso llamaría tanto la atención si al menos, para compensar, 'Assassin’s Creed' ofreciera una experiencia visual impactante, pero tampoco. Las escenas de acción no solo están mediocremente coreografiadas y montadas de forma incoherente; la decisión de Kurzel de tintar las imágenes con un filtro cromático amarronado hace que también sean muy feas, y contribuyan así al tedio. No hace falta haberlo probado para saber que el videojuego es mucho más divertido que verla. De hecho, contemplar cómo una pared recién pintada se seca es más divertido que verla.

Marta MedinaMarta Medina

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