ESTRENOS DE CINE

'Animales fantásticos y dónde encontrarlos': más Harry Potter... sin Harry Potter

El mundo de J.K. Rowling cruza el charco y visita el Nueva York de finales de los años veinte con el oscarizado Eddie Redmayne como protagonista

Foto: Fotograma de 'Animales fantásticos y dónde encontrarlos'.
Fotograma de 'Animales fantásticos y dónde encontrarlos'.

Pereza máxima. Fue lo primero que pensé cuando oí que iban a adaptar al cine 'Animales fantásticos y dónde encontrarlos'. Adaptación, por decir algo. ¿Cómo se adapta al cine un pequeño libelo tipo bestiario salido a rebufo del éxito 'potteriano', que incluso a mi yo preadolescente —entonces 'talifan' absoluta de Harry Potter— le pareció un soberano coñazo? Sin hablar del 'Quidditch a través de los tiempos', el ejemplo máximo de mercadotecnia desidiosa y sacacuartos para padres resignados. Pereza máxima, otra vez. Pero, cosas de la vida, de vez en cuando el tener el hocico tan grande como las gafas de pasta —mucho— hace que los prejuicios de 'cultureta' vuelvan como un bumerán a tapar bocas. De acuerdo que no es una obra maestra del cine contemporáneo, pero 'Animales fantásticos y dónde encontrarlos' es una película entretenida, un proyecto sólido de bella factura y, como —casi— todo el universo Potter, mágica y envolvente.

'Animales fantásticos y dónde encontrarlos': más Harry Potter... sin Harry Potter

Una vez que se sortea el tufo a desesperación por seguir 'ordeñando' la gallina de oro de este tipo de películas y las reticencias sobre si el universo Potter puede sobrevivir al propio Potter y además —¡herejía!— trasladado fuera de Inglaterra, aparece una historia de aventuras con ligero tinte 'noir', que compensa la puerilidad y la edulcoración de alguna de las entregas de la saga matriz con tramas más adultas y oscuras, y que presenta de nuevo la perenne lucha entre el bien y el mal con un trasfondo social bastante marcado y extrapolable a la actualidad más inmediata.

La película presenta de nuevo la perenne lucha entre el bien y el mal, con un trasfondo social bastante marcado y extrapolable a la actualidad más inmediata

Newt Scamander (Eddie Redmayne) llega desde Reino Unido al Nueva York de finales de los años veinte, inmerso en una ola de destrucción que tiene a la población acongojada. Algo, nadie sabe qué, está provocando el caos, destruyendo los edificios de la ciudad y manteniendo en vilo a las autoridades, tanto mágicas como 'nomajs' —el término que usan los estadounidenses para denominar a los 'muggles', en su persistente cruzada para 'ensalzar' el inglés británico—. Por un lado, las altas instancias de la comunidad mágica sospechan que Gellert Grindelwald (un Johnny Depp oxigenado en busca de nueva franquicia) puede estar detrás del caos terrorista. Por el otro, cada vez son más los 'nomajs' que recelan de la gente mágica, sugestionados por los Segundos Salemitas, una secta fundamentalista que incita al odio contra los magos y las brujas, a los que culpa de todos los males. 'Para una América sin brujería, necesitamos un segundo Salem', rezan sus panfletos.

Por una serie de catastróficas desdichas, Scamander se ve involucrado involuntariamente como sospechoso de uno de los 'atentados', y junto a la 'auror' degradada Propertina Goldstein (Katherine Waterston), su hermana Queenie (Alison Sudol) y el 'nomaj' Jacob Kowalski (Dan Fogler, quien eclipsa absolutamente al resto del reparto) intentará descubrir el origen de la devastación mientras hace una 'tournée' de muestra de todos los animales fantásticos que posee dentro de su maletín/animalario. Y, obviamente, explicando dónde encontrarlos.

Rowling incide en virtudes como la tolerancia, la bondad y la amistad, y carga contra la inhumanidad de las administraciones y la intolerancia provocada por el miedo a lo diferente

J.K. Rowling consigue firmar un guion solvente, aunque predecible por seguir la estructura repetida una y otra vez en cada una de sus novelas juveniles, que vuelve a incidir en virtudes como la tolerancia, la bondad y la amistad, y que carga contra la inhumanidad de las administraciones y la intolerancia provocada por el miedo a lo diferente. Y nunca está de más recordar —o inocular, si hiciese falta— ciertos valores en desuso. La película también pone sobre la mesa los peligros de la represión, el desarraigo y la no aceptación —tanto de la propia identidad como de la de los demás—, amenazas encarnadas en el perturbador personaje de Ezra Miller.

Sin embargo, la previsibilidad de la trama se compensa con el ingenio y la originalidad de Rowling y David Yates —que ya tiene un máster en 'potterología', después de haber dirigido cuatro de sus películas— a la hora de construir el universo mágico, lleno de cachivaches extraordinarios, mecanismos alambicados, personajes estrafalarios y bestias insólitas perfectamente insertadas en un cuidado escenario que mezcla la estética del 'art decó' y el 'art nouveau' y la añoranza del encanto inocente de los años veinte, antes de las crisis económicas y morales que trajo la siguiente década.   

El detalle con el que están cuidados la escenografía —también la generada por ordenador— y el vestuario ayuda a hacer casi táctil el mundo mágico que proponen Rowling y Yates, que recurre a los mecanismos del cine negro a la hora de retratar los aspectos más siniestros de la historia, desde el misterioso Percival Graves (Colin Farrell), un funcionario del Ministerio de Magia de Estados Unidos (MACUSA) con aires de detective corrupto, hasta el retrato de los miembros de los Segundos Salemitas, con una estética salida del 'gótico americano'.

'Animales fantásticos y dónde encontrarlos' se mueve ágilmente entre la fantasía, el humor, la acción y la comedia romántica

En esa mezcolanza de géneros, 'Animales fantásticos y dónde encontrarlos' se mueve ágilmente entre la fantasía, el humor, la acción y la comedia romántica en un ensamblaje que en ningún momento cojea o deja de funcionar, con el habitual giro final del sello Rowling. 

A pesar del papel protagonista de Redmayne, que no demuestra plena soltura en este registro, el personaje patoso y bienintencionado de Dan Fogler se revela como un 'robaescenas' desde el minuto uno, en su papel de secuaz entrañable y como contrapunto cómico de un Scamander con pocas dotes para la interacción social. Por su parte, los personajes de las hermanas Goldstein representan dos modelos opuestos de mujer —la rubia encantadora y la morena apocada y sobria—, con dos tipos de inteligencia diferentes, pero no por ello menos válidos.   

Cartel de 'Animales fantásticos y dónde encontrarlos'.
Cartel de 'Animales fantásticos y dónde encontrarlos'.

Rowling, la George Lucas del mundo Hogwarts, ha conseguido con este 'spin off' que la maquinaria siga en marcha y engrasada. De momento, antes de que 'Animales fantásticos y dónde encontrarlos' haya llegado a los cines, Warner ya ha anunciado que habrá otras cuatro secuelas, la primera de ellas prevista para 2018, en cuyo reparto confirmado repiten Redmayne y Depp, y al que se une Zoë Kravitz. Nunca un librillo de 64 páginas escasas dio para tanto. Y tan —extrañamente— bien.   

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