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Así trastornó el franquismo al macho ibérico
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Así trastornó el franquismo al macho ibérico

El documental 'Manda huevos' analiza el comportamiento del hombre en la historia del cine español. Entre la represión sexual y la proeza amorosa imposible

Foto: Fotograma de 'Verano 70', de Pedro Lazaga
Fotograma de 'Verano 70', de Pedro Lazaga

Diego Galán (Tánger, 1946) vuelve a la carga. El antiguo director del Festival de San Sebastián está ahora envuelto en una jugosa cruzada cinéfila y sociológica: si en el documental 'Con la pata quebrada' (2013) analizó el papel de la mujer en la historia del cine español, en 'Manda huevos' hace lo propio con el hombre. Y donde dice hombre pueden ustedes decir macho ibérico o landismo sin problema alguno.

En efecto, Galán bucea en el cine de la posguerra, el tardodranquismo, la transición y la democracia para buscar los roles masculinos más característicos. ¿El resultado? 'Manda huevos', primera película española presentada en la sección oficial del Festival de San Sebastián, es un retrato inquietante de los españoles de ayer y hoy.

Tráiler del filme

PREGUNTA. ¿Cómo era el español ideal de la posguerra en el cine?

RESPUESTA. Creo que seguía la consigna de José Antonio Primo de Rivera de que el español tenía que ser mitad monje y mitad soldado. El cine reflejó pues a un hombre heroico, honesto y creyente. Ese era el típico varón español que aparecía en pantalla en los años cuarenta, y no difería mucho del de la vida real.

P. Llegado el tardofranquismo, con sus dosis de tecnocracia económica y turismo sueco, los hombres deben gestionar una contradicción sentimental tremenda: la represión sexual sigue al orden del día, pero se exige al macho ibérico todo tipo de proezas sexuales con las turistas. ¿Cómo se gestiona esa paradoja?

R. Esa contradicción existe: el hombre está totalmente salido y obsesionado con el sexo y, al mismo tiempo, en la mayoría de las películas fracasa en su intento de ligar suecas; siempre hay algo o alguien que se lo impide, ya sea su mujer, su suegra o las propias suecas que le engañan. 'Tres suecas para tres Rodríguez' (Pedro Lazaga, 1975), por ejemplo, es la historia de los fracasos rotundos de tres ligones que no consiguen llevar a buen puerto sus ambiciones. Es un cine previo al destape, donde se insinúan los primeros desnudos femeninos, pero también es un cine moralista. Este fracaso sexual refleja el que tenían los propios españoles en las calles.

'Tres suecas para tres Rodríguez'

P. Por seguir con el cine de picaresca sexual, pero saltando de la dictadura a la democracia: ¿Qué cambia entre el landismo y el cine de Pajares?

R. El cine de Pajares y Esteso era mucho más procaz, de brocha más gorda y chistes cuartelarios, mientras que el de Landa no llegaba a tanto. Con el tiempo la cosa se había despendolado.

P. Hablas de cambios en el lenguaje. ¿Hay cambios también en los roles? Digo porque las películas de Pajares y Esteso tampoco escapan a la dicotomía represión sexual/salidos sexuales.

El hombre está obsesionado con el sexo y, al mismo tiempo, fracasa en su intento de ligar suecas


R. Sí, pero algo menos que en la época de Landa y López Vázquez. El cine de Pajares sigue siendo moralista, pero no tanto como el de Landa.

P. Hay un parte del documental muy interesante por menos estudiada: cómo el cine del tardofranquismo anticipó uno de los roles masculinos estrellas de la democracia, el del varón como criatura consumista y lanzada al capitalismo de mercado. ¿Cómo perfiló ese modelo el tardofranquismo?

R. Sí, son películas como 'Los nuevos españoles' (Roberto Bodegas, 1974). Es el hombre consumista que es víctima de la necesidad de comprar y de tener cosas. Según el cine español de esa época, el culpable de todo ello no era el sistema, sino las mujeres: los hombres como víctimas de la insaciabilidad económica de las esposas, obsesionadas con comprar y comprar y subir así de estatus social. Era un hombre liberado políticamente del franquismo, pero atado a una nueva dinámica social.

'Los nuevos españoles'

P. En democracia hubo un giro en los equilibrios de poder entre hombres y mujeres. ¿Trató el cine las resistencias de los hombres a ceder poder?

R. Hay imágenes para todos los gustos: desde el hombre liberal que entiende que las mujeres deben tener sus derechos e incluso ayuda a que los consigan, hasta el rancio de toda la vida que sigue pensando que la mujer está mejor en casa con la pata quebrada. O como se dice en una de las películas de las que hablo en el documental: “El hombre que llega virgen al matrimonio es un gilipollas, mientras que la mujer que llega virgen es un don de dios”. Ese machismo permanece en el cine de la democracia porque permanece en la vida real.

Diego Galán (Tánger, 1946) vuelve a la carga. El antiguo director del Festival de San Sebastián está ahora envuelto en una jugosa cruzada cinéfila y sociológica: si en el documental 'Con la pata quebrada' (2013) analizó el papel de la mujer en la historia del cine español, en 'Manda huevos' hace lo propio con el hombre. Y donde dice hombre pueden ustedes decir macho ibérico o landismo sin problema alguno.