nuevo anuncio de voll-damm

"El thriller ha ayudado a diluir esa sensación de que el cine español es monolítico"

El dúo del cine negro español lo forma Daniel Monzón y Luis Tosar. Ambos se volverán a reunir en la nueva comedia del director, pero antes se han juntado de la mano de Voll-Damm

Foto: Daniel Monzón y Luis Tosar durante el rodaje del nuevo spot de Voll-Damm
Daniel Monzón y Luis Tosar durante el rodaje del nuevo spot de Voll-Damm

Un magnífico chester de piel marrón preside un salón de otro tiempo. Podría ser un club inglés. El ambiente es sobrio, la luz cálida, la comida refinada y abundante, preside la estancia una pecera de la que pende bocabajo un hombre... Por este set de rodaje pasea el dúo perfecto del thriller español: Luis Tosar y Daniel Monzón. A ambos no solo se les nota la complicidad de años de amistad y relación profesional (‘Celda 211’ o ‘El niño’) sino que también cumplen a rajatabla eso de “si tú me dices ven, lo dejo todo”.

Actor y director se volverán a reunir en la nueva película de Monzón, una comedia que ha escrito con Jorge Gerrikaetxebarría en cuya preproducción está inmerso y de la cuenta poco excepto que espera que el rodaje empiece a final del otoño. Antes, ambos se han juntado para seguir engrasando la máquina del suspense español en la nueva campaña publicitaria de Voll-Damm. En pleno rodaje a las afueras de Barcelona hablamos con Tosar y Monzón, o Monzón y Tosar, sobre la cada vez más habitual presencia del thriller en las salas de cine español, algo que, aseguran, ha posibilitado la creación de anuncios como este que es "como una secuencia de una película".

"El thriller ha ayudado a diluir esa sensación de que el cine español es monolítico"

"Celda 211' abrió el camino al thriller español que ha tenido fieles seguidores y se ha ido instalando en el público. Es maravilloso. Ha contribuido mucho a subvertir esa cierta aversión que había por el cine patrio y yo creo que hemos llegado, a través del género, a contar historias que son muy cercanas a nuestra realidad y que el género consigue hacer más digeribles", explica Luis Tosar, que acaba de estrenar 'Cien años de perdón', de Daniel Calparsoro, y en el Festival de Cine de Málaga hara lo propio con 'Toro', el nuevo filme de Kike Maillo.

Si bien es cierto que títulos como 'El Lute', 'Perros callejeros' o 'El Pico' fueron éxitos del thriller español, está nueva hornada surge, como apunta el actor, al calor de la crisis. "Celda 211' es del año que empieza la crisis. Es una corriente que casi ha venido con la crisis. Ha sido una forma inteligente de que el público encuentre entretenimiento pero, al mismo tiempo, emoción, personajes e historias, algunas muy pegadas a la realidad como ha pasado con 'El desconocido' o 'Cien años de perdón". "Es una cosa cícilica", matiza Daniel Monzón, quien defiende que este género "posibilita hablar de ser humanos y la sociedad pero a través de una estructura de entretenimiento que te permite hacérselo muy atractivo al espectador". Aun así, agrega, la "moda" por el thriller es algo que ya ha pasado con otros géneros como por ejemplo el terror español y la atención internacional que concitaron directores como Paco Plaza, Jaume Balagueró, Alejandro Amenabar o Juan José Bayona.

El thriller españo ha tenido fieles seguidores y se ha ido instalando en el público. Ha contribuido mucho a subvertir esa cierta aversión que había por el cine patrio Esta moda no solo ha conseguido que títulos como 'El niño' se convirtieran en taquillazos sino que, en pleno reencuentro del público español con el cine hecho en su país gracias al llamado efecto 'Ocho apellidos', géneros como el thriller han ayudado a que "se vaya diluyendo esa sensación de que el cine español es monolítico, de que es un género en sí mismo", asegura Monzón. Además, agrega Tosar, "campañas como esta de Voll-Damm son fruto de esto. Hace años seguramente no hubiera ocurrido ni creo que me hubieran llamado para un anuncio en este tono. Al final, nos hemos ido abriendo camino en un género en el que empiezas a acostumbrar a la gente a que haya personajes duros, de cierto carácter y con tintes hacia lo mafioso, lumpen o más asociados al puro thriller y que antes habrían interpretado un actor inglés o americano. Era difícil que se te ocurriese que lo hiciera alguien de aquí. Ya es más natural, incluso para uno sería difícil hacer creer al público que esto pueda ser".

Por eso, ninguno de los dos se pensaron su participación en esta campaña de Voll-Damm. Ha habido total libertad para proponer este vuelo sobre el propio thriller. El anuncio es como un puzzle: se plantea una situación inquietante y hasta el final no acabas de cerrar el significado de todo. Y a lo que te concita es a una sonrisa", afirma el director del spot. Confiesa entre risas que en cuanto supieron que en este guion de suspense salpicado de humor negro estaba el otro, aceptaron sin pensarlo más. Tanto es así que dice entre risas Monzón "si me pidieran hacer un remake de 'Mujercitas' le pediría también a Luis Tosar que, con una falda y una peluca, se embarcara"."

"Se ha hecho mucho cine de guerrilla en la crisis"

Luis Tosar en el rodaje del nuevo anuncio de Voll-Damm
Luis Tosar en el rodaje del nuevo anuncio de Voll-Damm

A pesar de los dos buenos años en cifras del cine español, con ese "efecto sociológico" que traspasó la propia película que fue 'Ocho apellidos vascos' aseguran, nuestra industria sigue estando muy polarizada. Por un lado por la dicotonomía entre el desencuentro con las políticas estatales y el cada vez mayor acercamiento del público a pesar de esa imagen esteriotipada de las 'subvenciones' o escándalos como el fraude de las ayudas. "Ha sido un intento intencionado de crear un escándalo, pero no ha picado el anzuelo ni los propios medios de comunicación", resume Monzón y coincide Tosar.

Por otro lado, la doble realidad de grandes títulos (normalmente apoyados por las dos grandes televisiones) frente a películas más pequeñas a las que le cuesta mucho salir adelante. "Es más sencillo sacar una película grande que una que está en tierra de nadie. Los presupuestos medios son complicados. Se ha hecho también mucho cine de guerrilla en estos años de crisis, pero esa no puede ser la forma. Es imposible pensar en un sector profesionalizado a base de guerrilla porque la gente no puede trabajar en cooperativa continuamente ni puede capitalizar su trabajo. Así no hay forma de ganarse la vida y se trata de que el cine sea una industria profesional", afirma Tosar. 

Por eso, añade, no hay que perder la cabeza con los grandes éxitos de taquilla nunca antes vistos porque, dice,  "hemos tenido éxitos arrolladores, películas que han sido eventos, pero es algo que no pertenece a la normalidad. Por fortuna hay unas cuantas películas que funcionan muy bien taquilla pero ya responden a un patrón más normal". La única manera de seguir profesionalizando al sector, continúa, es con apoyo institucional "atento". "Necesitamos que la administración sepa de qué va y cuál es la mecánica de la industria. Y lo digo por los gobiernos de ahora y por los de antes. El PP nunca ha sido un gran amante de la cultura, lo sabemos, pero el PSOE tampoco se ha enterado de la mecánica para poder ayudar al cine español desde un lugar que realmente sea efectivo".

En cualquier parte del mundo se apoya al cine empezando por EEUU. No hay estado más proteccionista con su cine y la industria del entretenimiento que EEUU Monzón pone como referencias a Francia y Estados Unidos. No hay que inventar nada, insiste, simplemente que el cine se proteja y se nutra de sí mismo como pasa en el país vecino, donde de cada entrada vendida se destina un porcentaje a financiar el sector audiovisual. Y otro ejemplo más en el que mirarnos está en la gran industria del cine americano. "Que nadie piense que solo se apoya al cine en Francia, es en cualquier parte del mundo pero empezando, y sobre todo, por EEUU. No hay estado más proteccionista con su cine y la industria del entretenimiento que EEUU porque se dan cuenta de que para ellos es un ariete cultural con el que entrar en el mundo entero. Apoyan la cultura porque es su forma de promocionarse, pero también de transmitir lo que eres", cuenta el director.

El problema, añade Tosar, es que para adoptar estas fórmulas sería necesario un Gobierno decidido a asumir "el riesgo, una especie de inmolación política. Hay que encontrar a un Gobierno que quiera asumirlo y que sepa que se va a enfrentar con el monstruo americano [dice en referencia a los doblajes exentos de canon]. Es la única forma de que se solucionen las cosas realmente. La Ley del Cine la podemos cambiar 80 veces pero mientras no exista una protección similar siempre vamos a estar nosotros en desventaja". 

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