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Los Coen celebran el Hollywood más mediocre y chatarrero
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arranca la 66 edición de la berlinale

Los Coen celebran el Hollywood más mediocre y chatarrero

En tres décadas los Coen rodaron comedias demenciales, intrigas detectivescas, y polvorientos westerns. Ahora, por primera vez, han hecho todas esas películas a la vez. El resultado es '¡Ave, César!'

Foto: Tilda Swinton y George Clooney en la Berlinale (EFE)
Tilda Swinton y George Clooney en la Berlinale (EFE)

A lo largo de sus tres décadas como directores, los Coen han hecho muchos tipos de películas. Han hecho comedias demenciales, y dramas de época, e intrigas detectivescas, y polvorientos westerns, y sátiras afiladas como un picahielos, y hasta musicales o algo parecido. Ahora, por primera vez, han hecho todos esos tipos de película a la vez. Y el resultado es '¡Ave, César!', que se ha encargado de abrir hoy la Berlinale entre aplausos medianamente convencidos.

“Es una visión romántica del Hollywood de los 50, una época en la que la maquinaria de hacer cine estaba diseñada de forma tan bella que resulta inevitable sentir afecto y admiración hacia ella”, decía esta mañana el mayor de los hermanos, Joel, acerca de una película que en efecto recuerda un tiempo en el que visitar un estudio de Hollywood era como hacer zapping en el programa de entretenimiento a bordo de una aerolínea. Uno habría una puerta y, si echaba una miradita, se encontraba con un cowboy tan diestro manejando la Colt 45 como tocando baladas cursis con la guitarra; abría otra y se encontraba una piscina gigante en la que unas sirenas hacían vistosas piruetas sincronizadas; abría otra y un grupo de machotes vestidos como si fueran a hacer la Primera Comunión se abandonaban al claqué. Y así.

El mentecato de George Clooney

Y, en realidad, '¡Ave, César!' es esencialmente una colección de miraditas a lo que hay tras esas puertas vagamente unidas entre sí por una trama y un personaje. La trama es el secuestro de un actor de péplums al que encarna George Clooney -que, por cuarta vez en su carrera, encarna para los Coen a un mentecato-, y el personaje es un productor de la Metro que reamente existió en los 50 llamado Eddie Mannix, y que intepreta Josh Brolin. Mannix se encargaba de ocultar los escándalos protagonizados por sus estrellas untando a la policía, organizando abortos clandestinos, manteniendo alejados a los reporteros y rompiéndole un brazo a todo aquel que quisiera dañar al estudio.

Eddie Mannix se encargaba de ocultar los escándalos de sus estrellas untando a la policía, organizando abortos clandestinos y rompiendo brazos

Por lo general las películas más explícitamente cómicas de los Coen suelen tener peor fama que su cine serio, y en ese sentido '¡Ave, César'! parece destinada a correr la misma suerte que las por otra parte francamente divertidas 'El gran salto (1994) y 'Quemar después de leer' (2008), a pesar de que todo lo que le falta de verdadera sustancia le sobra de ingenio. En todo caso, es posible que la película logre impacientar a algunos por su total desinterés en llevar sus bosquejos argumentales a alguna parte. Cierto que en el cine de los Coen son habituales las estructuras bizarras y los desvíos inesperados, pero aquí esa laxitud narrativa deriva en una sucesión de ideas a media cocción, secuencias surgidas de la nada e intérpretes cuya presencia en pantalla no computa como más que cameo.

A lo largo de sus tres décadas como directores, los Coen han hecho muchos tipos de películas. Han hecho comedias demenciales, y dramas de época, e intrigas detectivescas, y polvorientos westerns, y sátiras afiladas como un picahielos, y hasta musicales o algo parecido. Ahora, por primera vez, han hecho todos esos tipos de película a la vez. Y el resultado es '¡Ave, César!', que se ha encargado de abrir hoy la Berlinale entre aplausos medianamente convencidos.

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