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Cinco días con el último gran novelista norteamericano
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estreno de 'the end of the tour'

Cinco días con el último gran novelista norteamericano

En una aproximación de bajo perfil a David Foster Wallace, The End of Tour recrea las conversaciones entre el periodista David Lipsky y el autor de La broma infinita.

Foto: Un fotograma de 'The end of tour'
Un fotograma de 'The end of tour'

En una escena de 'The End of Tour', el jefe del protagonista, colaborador de la 'Rolling Stone', le insta violentamente a que consiga un titular ligado a la adicción a la heroína de sus conversaciones con David Foster Wallace. El diálogo resulta un tanto simplista, pero ilustra muy bien la idea de que la figura de Wallace podría haber propiciado el más horrible de los biopics. Uno que solo se detuviera en los elementos más escabrosos de su vida y de su muerte: la relación con todo tipo de drogas que nutre su obra literaria, la depresión que le llevó a suicidarse con 46 años, la discreción con que envolvió su vida privada, las pistas para descifrar ese mundo interior torrencial que se plasma en sus libros... En definitiva, una película que se quedara con la idea del artista genial y atormentado reducida a caricatura tópica y grotesca.

El director James Ponsoldt y el guionista Donald Margulies han optado por una aproximación más centrada y de perfil bajo. Lejos de querer abarcar la biografía del autor de 'La broma infinita', de glosar la inconmensurable cantidad de elogios que generó la publicación de la Gran Novela Norteamericana de finales del siglo XX o de querer desentrañar las causas de su aflicción, 'The End of Tour' se concentra en los cinco días durante los que el periodista David Lipsky le entrevistó para 'Rolling Stone' y que sirvieron de base para su libro 'Although of Course You End Up Becoming Yourself'.

A partir de esta obra, la película desgrana tanto las charlas en torno a todo tipo de temas que mantuvieron Lipsky y Wallace a lo largo de esos cinco días como esa ojeada fugaz a la intimidad del escritor que supuso esa casi semana de convivencia. Centrada en torno a un periodista que quiere extraer la visión más completa de su admirado autor en apenas cinco jornadas y un escritor que intenta dirimir su complicada relación con su creciente fama y su exposición pública, 'The End of Tour' deviene una película sobre un tema que atañe tanto al periodismo como a las narrativas de la modernidad y la postmodernidad: los límites de la autoconciencia.

¿Hasta qué punto Wallace se construye un personaje para enfrentarse a la prensa? ¿Se aprovecha Lipsky de que el narrador le abra las puertas de su casa para conseguir un titular de éxito? ¿Ponen ambos personajes todas sus cartas sobre la mesa en sus conversaciones? ¿Cuál debe ser tu posición como autor de éxito si te incomoda la feria de las vanidades del mundo literario pero odias, todavía más, a ese tipo de escritor que se sitúa por encima de estos tinglados? ¿Hay posibilidad, si te acercas a David Foster Wallace, de escapar del relato del escritor maldito, aquel que entroncaría su figura con Hemingway por sus tendencias suicidas y con Pynchon o Salinger por su gusto por la reclusión? Sobre todos estos dilemas discuten los dos protagonistas o se plantean a lo largo de un film que por momentos resulta excesivamente discreto.

'The End of Tour' adolece de algunos de los defectos propios del cine independiente norteamericano, sobre todo de esa tibieza que impide explorar territorios realmente oscuros o radicales tanto en lo que a los personajes como a la puesta en escena se refiere. Pero al menos intentan aproximarnos a Wallace a través de sus propias inquietudes y palabras. Así, en la película resuenan asuntos como la televisión como una de las peores adicciones aunque no resulte tan sexy para los retratos de novelistas como la heroína; la voluntad de ejercer de persona normal en un entorno donde se subraya constantemente tu naturaleza extraordinaria; las formas de convivencia con personas o animales; la frustración, finalmente, que se siente al conformar la vida a la manera del sentir norteamericano: “si consigues a, b y c significa que todo irá bien”...

En su formato de biopic conversado, 'The End of Tour' basa buena parte de su fuerza en el pulso entre los dos actores protagonistas, Jason Segel y Jesse Eisenberg. Formado en la escuela televisiva de sitcoms como 'Freaks and Geeks' y 'Cómo conocí a vuestra madre', y principal actor de carne y hueso de una de las últimas remesas cinematográficas de los Teleñecos, Segel no es el primer nombre que te viene a la mente cuando piensas en David Foster Wallace. Pero ha sabido meterse en la piel del escritor sin que su interpretación caiga en los tics más habituales de imitadores, cómicos y actores con tendencia a la sobreactuación. Y mientras otros actores siempre buscan la vena más amable de los personajes que interpretan, Jesse Eisenberg tiene la cualidad de otorgarle siempre una pizca de antipatía a sus roles. Así, su David Lipsky no cae en la autocomplacencia de un personaje similar, el joven talentoso e ingenuo protagonista también de la 'Rolling Stone' que se embarcaba en la gira de uno de sus grupos preferidos y en el que se reflejaba Cameron Crowe en 'Casi famosos'. La escena más prescindible de Lipsky es aquella en que entona un panegírico en memoria del ya fallecido Wallace, en un texto donde se concentra todo el sentimentalismo y la simpleza que el film había conseguido -más o menos- esquivar hasta entonces.

En una escena de 'The End of Tour', el jefe del protagonista, colaborador de la 'Rolling Stone', le insta violentamente a que consiga un titular ligado a la adicción a la heroína de sus conversaciones con David Foster Wallace. El diálogo resulta un tanto simplista, pero ilustra muy bien la idea de que la figura de Wallace podría haber propiciado el más horrible de los biopics. Uno que solo se detuviera en los elementos más escabrosos de su vida y de su muerte: la relación con todo tipo de drogas que nutre su obra literaria, la depresión que le llevó a suicidarse con 46 años, la discreción con que envolvió su vida privada, las pistas para descifrar ese mundo interior torrencial que se plasma en sus libros... En definitiva, una película que se quedara con la idea del artista genial y atormentado reducida a caricatura tópica y grotesca.

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