estreno de 'langosta'

Un '1984' para solteros sin compromiso

Yorgos Lanthimos propone una distopía romántica a doble cara y repleta de humor negro

Foto: Fotograma del filme griego
Fotograma del filme griego

“Y usted, ¿en qué animal desea convertirse en caso de no lograrlo?”. Esta es la principal pregunta que se plantea a David (Colin Farrell) a su llegada al Hotel. Hombre de perfil gris, David acaba de ser abandonado por su mujer tras 12 años de matrimonio. Y en su Ciudad, vivir sin pareja se considera un crimen. Por ello ha sido trasladado, como si de un delincuente se tratara, a este Hotel, en realidad una suerte de campo de reeducación para solteros donde tiene 45 días para encontrar a una nueva compañera. Si no lo consigue, acabará transformado en un animal de su elección. David conoce bien las normas. Al establecimiento le acompaña un perro, de hecho su propio hermano que no superó la prueba durante su estancia en el Hotel.

En su primera producción en inglés, el cineasta griego Yorgos Lanthimos pule al tiempo que amplía su visión oscura de una sociedad asfixiante que se rige por unas normas tan férreas como absurdas. En 'Langosta' lleva al extremo los prejuicios de una cultura donde la soltería se contempla no como una opción de vida o como el derecho a equivocarse sino como un crimen o un defecto.

Burlando el futurismo

Aunque planteada en clave de distopía, 'Langosta' no funciona como la típica película futurista de ciencia-ficción que especula y visualiza los cambios tecnológicos y arquitectónicos de los tiempos que vendrán. Más bien imagina una especie de mundo paralelo muy cercano. Por ello su sociedad de tintes distópicos, con esos retiros en complejos turísticos para encontrar pareja, el matrimonio contemplado como un triunfo social y la vigilancia constante por parte de una pulcra administración del control de los individuos, deviene tan terriblemente reconocible.

Lanthimos pule al tiempo que amplía su visión oscura de una sociedad asfixiante que se rige por normas tan férreas como absurdas

La mirada que ofrece 'Langosta' respecto a la institucionalización del amor resulta desencantada y sombría, pero también está cargada de humor absurdo. En la primera mitad de la película que tiene lugar en el Hotel, la más lograda y divertida, Lanthimos junto a su guionista habitual Efthimis Filippou, desarrolla los códigos de funcionamiento de este campo de reeducación para solteros. Una serie de reglas que se revelan grotescamente ridículas por el hecho de que podrían ser reales: los solteros deben explicar ante todo un auditorio los rasgos de su carácter que consideran más atractivos; tienen prohibido masturbarse y hay una trabajadora del hotel encargada de probar sus límites en este sentido; y a las parejas que no acaban de consolidarse se les asigna un par de hijos para arreglar la situación.

A la caza del single

El Hotel también programa una macabra opción para ganar tiempo extra en caso de que se agote el plazo para encontrar pareja. Organizan partidas de caza en El Bosque para capturar a los Solitarios. Con este nombre se conocen aquellas personas que se han rebelado contra las opresivas normas de la Ciudad y se esconden en los bosques a modo de guerrilla de resistencia. Tras varias tribulaciones en el Hotel, David finalmente opta por escaparse y unirse a los rebeldes.

 

Lanthimos no resulta más complaciente con este sistema de vida alternativo. El grupo de Solitarios está encabezado por una Líder sin nombre (Léa Seydoux) que mantiene también ella un rígido control sobre sus compañeros. En una concepción igualmente dogmática de las relaciones humanas, entre los Solitarios está prohibido emparejarse, flirtear o mantener relaciones sexuales. La rebelión final del protagonista encarnado por Colin Farrell consiste precisamente en enamorarse de una de sus colegas de clandestinidad, una mujer con problemas de vista (Rachel Weisz)... En la sociedad imaginada por Lanthimos el amor verdadero supone un acto de doble rebeldía.

Un tipo raro

Este cineasta griego se dio a conocer internacionalmente con su segundo largometraje, 'Canino' (Kinodontas, 2009), en que plasmaba la endogamia familiar a través de unos padres de apariencia normal que mantienen encerrados a sus hijos en un simulacro de realidad donde incluso las palabras cobraban un significado diferente. En 'Alps' (2011) volvía a perfilar una comunidad con sus propias reglas de funcionamiento a través de un grupo que confortaba a personas en duelo intentando suplantar a los fallecidos.

'Langosta' es el estreno comercial más bizarro del año

Las películas de Lanthimos se caracterizan por partir de una idea ingeniosa que no siempre aguanta su desarrollo en largometraje ni su ambición de funcionar como acerada fábula sobre los absurdos códigos de comportamiento de la sociedad contemporánea. El principal mérito de 'Langosta' consiste en ofrecer una atractiva propuesta con vocación de llegar a un público de amplio espectro (película hablada en inglés, con estrellas internacionales, con un presupuesto holgado que le otorga el aspecto de producción muy cuidada...) sin renunciar en ningún momento a la carga de surrealismo corrosivo que caracteriza el cine del realizador griego.

En este sentido, 'Langosta' es el estreno comercial más bizarro del año. A esta normalización, que no domesticación, de lo extraño contribuye en buena parte el plantel de intérpretes, sobre todo Colin Farrell. El actor irlandés ha sido blanco de los palos de la crítica por muchos de sus papeles. Aquí logra una de sus mejores interpretaciones al otorgar credibilidad a su personaje de hombre gris en un contexto surreal que va cobrando conciencia de su propia individualidad diferenciada. ¿A quién se le ocurriría si no escoger la langosta como primera opción de animal en que convertirse?

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