piden cambios en la ley del cine

El documental español resurge de sus cenizas

Por fin las televisiones pueden dedicar a documentales parte del 5% de sus ingresos que tienen que dedicar obligatoriamente a producción española, ahora necesitan más apoyo

Foto: Rodaje del documental 'Guadalquivir' (Wanda)
Rodaje del documental 'Guadalquivir' (Wanda)

'El hombre y la tierra', 'La ruta del Samarkanda', 'El laberinto del Tíbet'… grandes series documentales españolas emitidas con éxito de audiencia por nuestros canales. El documental gusta. Puede sonar a la típica respuesta que cualquier famosillo da en un test cultural asegurando que le encantan los programas de naturaleza de La 2, pero los datos hablan por sí solos. Según un informe de EGEDA se alcanza prácticamente el millón de minutos al año del género emitidos en nuestra televisión, más de 45 horas al día, casi una cuarta parte de las cuales fueron en cadenas de ámbito nacional. A ello hay que sumar el papel de dos canales como Xplora y Discovery Max que promueven el documental..

Este gusto no es sólo una costumbre española, sino que el documental se encuentra en el tercer puesto de consumo de productos audiovisuales de los cinco mercados principales europeos según el Informe de Tendencias de programación europea de la Fundación Telefónica.

Sin embargo, y a pesar de los datos, los productores de documentales que enfocan sus productos a la televisión, han estado al borde de la extinción. Después de una edad de oro en los 90 en el que había una industria fuerte, se ha pasado a un contexto actual en el que sólo sobreviven un puñado de empresas, gracias a que coproducen y venden en el exterior.

La Ley General de Comunicación Audiovisual dejó a la industria tocada y hundida, ya que las series documentales no contabilizaban dentro del porcentaje de producción obligatoria de las televisiones, por lo que las cadenas, especialmente TVE dejaron de dar dinero a estos productos. Una edad de oro que esperan que vuelva tras el último cambio en la ley que vuelve a poner a las series documentales en el mapa.

Larry Levene, vicepresidente de ADN, la Asociación Española de Productores de Documentales, cuenta a El Confidencial lo sucedido. “El número de documentales en España no ha disminuido, pero se ha fragmentado su producción, algo producido por la crisis del cine que ha hecho que mucha gente haga documentales porque cuestan menos dinero. Hay cientos de trabajos magníficos hechos de forma individual que encuentran formas públicas para producirse y tienen vida en festivales, pero el proyecto nace y muere en sí mismo. No hay detrás una productora con continuidad. Eso no genera industria, la gente trabaja por amistad o por cantidades irrisorias. Esa es la realidad. Además, son productos que difícilmente llegan a tener audiencia. La lista de los documentales que compiten por los Goya, ¿donde se han visto? ¿Se han emitido o se emitirán en alguna cadena? Pues desgraciadamente, la mayor parte, no”, explica Levene.

Los documentales se hacen de forma individual, sin una productora detrás. Eso no genera industria, la gente trabaja o por amistad o por cantidades irrisorias y son productos que no se ven

El vicepresidente de ADN cree que el origen de esta desaparición del documental de producción española en la televisión es la eliminación de las series entre el contenido regulado en la obligación de emisión por parte de los operadores. “Antes TVE tenía dinero y apostaba por series documentales, que son lógicamente más caras de producir que un documental unitario, pero generan industria y fidelizan audiencia”, argumenta. Además, las aportaciones actuales de TVE para los unitarios rara vez superan los 50.000 euros, una cantidad que, según ADN, no hace viable un documental con “vocación internacional”,  lo que supone que cuando "vamos a los mercados internacionales a buscar coproductores estemos en desventaja frente al resto de los colegas europeos que obtienen de sus televisiones más del 50% del presupuesto".

Ahora, tras un proceso de negociación “callado y constante”, el Ministerio de Industria ha reincorporado a la Ley de Comunicación Audiovisual las series documentales dentro de los productos que contabilizan dentro de esa cuota obligatoria. “Esto significa tener de nuevo un motor de producción que no hemos tenido durante muchos años”, continúa Levene, que no confía en que las cadenas privadas dediquen ni un duro al género, pero sí TVE, las autonómicas y las cadenas temáticas con las que han ido de la mano en esta negociación.

Este argumento no lo comparten las 40 empresas productoras que integran Pro-Docs, que argumentan que los índices de audiencia de programas como 'Sense Ficció' de TV3, dedicado íntegramente al género, indican lo contrario. Para Pro-Docs otro indicador de la importancia de la producción de documentales en España es “que de las 143 películas candidatas a los Premios Goya, 63 son documentales, muchos de ellos participados por las televisiones públicas y con un extraordinario recorrido por los principales festivales de todo el mundo”.

De las 143 películas candidatas a los Premios Goya, 63 son documentales, muchos de ellos participados por las televisiones públicas y con un extraordinario recorrido por los principales festivales del mundo

Para la asociación son los largometrajes documentales de gran formato los que se encuentran en una situación más delicada por las dificultades de financiación que conllevan y el decrecimiento de las dotaciones de administraciones y, muy especialmente, de las televisiones públicas. “Hoy sería complicado repetir la nominación al Oscar de 'Balseros' o los éxitos de taquilla de 'En construcción', 'Garbo', 'Pura Vida', 'María y yo', 'Món petit' o 'Bicicleta, cuchara, manzana'. La recuperación de este tipo de documental, es uno de los grandes retos que tenemos por delante”, explican a este medio.

En relación a la propuesta de Reforma de La Ley de Comunicación Audiovisual, Pro-Docs advierte del peligro que puede suponer para los documentales unitarios para televisión la inclusión de las series en la obligación de las televisiones públicas de invertir el 25% del total de la financiación anticipada, ya que es un formato que maneja grandes presupuestos y se podría dar el caso que unas pocas producciones acaparasen todo el presupuesto de un año.

A vueltas con la Ley del cine

Como siempre, a la cultura se le da una de cal y otra de arena, porque mientras los productores de documentales celebran el cambio en la Ley General de Comunicación Audiovisual, también se lamentan tras conocer el borrador de la reforma de la Ley del Cine tan perseguida por toda la industria desde hace más de cuatro años y que ha supuesto, finalmente, una decepción que ha llevado a que el ICAA se llene de alegaciones.

David ProIwse presenta el documental español 'O am your father' (EFE)
David ProIwse presenta el documental español 'O am your father' (EFE)

La Asociación Española de Productores de Documentales también han realizado las suyas, ya que consideran que los requisitos que ha publicado Cultura son prácticamente irrealizables para cualquier producción. En sus alegaciones piden cambiar el presupuesto mínimo para los documentales de 700.000 euros a los 400.000 euros (una cifra a la que actualmente llegan muy pocos documentales), así como que la reducción sustancial de ese límite para la parte española de las coproducciones internacionales, ya que actualmente la colaboración internacional es fundamental para la no ficción.

El borrador de la reforma de la Ley del Cine pide a los documentales un estreno en 30 salas y un presupuesto mínimo de 700.000 euros. Algo que los productores consideran exageradoOtro de los puntos candentes es que con la reforma se exige asegurar el estreno en un número de salas para recibir la ayuda. En el caso de documentales se piden 30, un número al que sólo pueden aspirar grandes nombres como Michael Moore. El actual circuito de salas se reduce a un número muy inferior, por lo que desde ADN se pide en estas alegaciones 5, argumentando que “se trata de potenciar el circuito de cine documental, hoy prácticamente inexistente, no de equiparlo al cine de ficción en lenguas cooficiales como el catalán”.

Cambios imprescidibles para que el documental resurja de sus cenizas y vuelva a darnos grandes productos, ya sea en cine o en televisión.

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