entrevista con juanma bajo ulloa

“La industria del cine español se basa en el mamoneo y la dedocracia”

El director vasco presenta su nueva película 'Rey gitano', una comedia que recuerda a su pelotazo 'Airbag', con la que vuelve tras once años de parón y en la que se ríe de la sociedad española

Foto: El cineasta Juanma Bajo Ulloa, durante la presentación hoy en Madrid de 'Rey Gitano' (EFE)
El cineasta Juanma Bajo Ulloa, durante la presentación hoy en Madrid de 'Rey Gitano' (EFE)

En 1991 un director de Vitoria sacudió el festival de cine de San Sebastián. Juanma Bajo Ulloa presentaba su ópera prima, Alas de mariposa, y se convertía en el director más joven en lograr la Concha de Oro con sólo 24 años. El cine español tenía nuevo niño prodigio, que además dos años después se consagraba con La madre muerta. Por si fuera poco, con su tercera película, Airbag, reventó las taquillas. Una comedia alocada que fueron a ver más de dos millones de personas y que dejó frases míticas para la historia de nuestro cine.

Siete años tardó Juanma Bajo Ulloa en volver al cine tras tal pelotazo. Lo hizo con una película personal y pequeña, Frágil (2004), que no fue bien recibida ni por la crítica ni por los espectadores. Desde entonces el gran público no había vuelto a saber nada de ese cineasta 'destroyer' y prometedor que sacudió la industria en los 90. Ahora regresa con una comedia con ecos de Airbag (empezando por su pareja protagonista, Manuel Manquiña y Karra Elejalde) en la que propone una situación surrealista: un gitano descubre que es hijo bastardo del (ex)rey y contratará a dos detectives desastrosos y casposos, uno facha y otro independentista, para conseguir una prueba de ADN que le asegure sus derechos de sucesión.

Una road movie llena de acción, explosiones, bromas chuscas, parodias y crítica a la sociedad y a la política española. Así es Rey Gitano, que llega el próximo viernes a las salas sin el apoyo de una gran cadena que asegure una gran promoción al regreso de Bajo Ulloa, que afirma en esta entrevista con El Confidencial, que eso le ha permitido hacerla desde la “libertad”.

PREGUNTA. Han pasado once años desde Frágil, ¿dónde se ha metido Juanma Bajo Ulloa?

RESPUESTA. Pues la gente piensa que no he hecho nada, pero hay un recorrido. Yo empecé muy joven, muy precozmente, contando cosas que tenía la necesidad de contar, y pasando de un género a otro. Pero de repente me encontré con que no se daban las circunstancias adecuadas, no quería repetirme, y no quería rodar a cualquier precio o de cualquier manera. Tengo claro que sólo voy a rodar si tengo una buena razón para hacerlo y si las condiciones son de total libertad. Como esas circunstancias no se están dando, seguramente seguiré dilatando el espacio entre una película y otra. Pero en medio me he metido mucho en la música, he hecho dos documentales de rock, videoclips y hasta zarzuela. Además el público desconoce que hay proyectos que se levantan y no se materializan, y en mi carrera ha habido dos o tres, como El Capitán Trueno.

P. ¿Sigue la industria del cine español cómo la dejó?

R. Es que nunca he considerado que exista una industria, eso existe en América y algo parecido en Francia y Bollywood. Aquí hay francotiradores, oportunistas, cadenas de televisión… pero no una industria como tal. De hecho hay grandes cineastas que no están rodando y hay mediocres cineastas que lo hacen cada dos por tres. Una industria real está basada en el mérito, y la española está basada en el mamoneo y en la dedocracia.

Presentación 'rey gitano'
Presentación 'rey gitano'

P. Ha mencionado a las cadenas de televisión, ¿cree que han polarizado el cine español entre lo que ellos producen y un cine 'low cost'?

R. Claro, pero es que hoy se polariza todo. El clima, las ideas políticas, o eres de los míos o estás contra mí, o eres rojo o eres de los azules, y en el cine o estás con la cadena o no existes. Esto es una radicalidad que está creando pobreza cultural e histórica. Pero creo que hay motivo para la esperanza, porque la gente se está levantando de su asiento y saliendo a la calle para hacer algo más que quejarse en el bar.

P. Su película nace sin el apoyo de esas cadenas, ¿cómo conseguió esas condiciones de libertad para rodar?

R. Es que no se dieron. Simplemente decidí hacer la película por encima de todo. Sabía que sería complicado, que no íbamos a ser apoyados y que cuando llegáramos a la calle habría represalias como el aislamiento o los malos comentarios excesivos y gratuitos. Pero creemos que hay gente que está dispuesta a ver una película hecha desde esa intención de libertad y que no es que critique sólo al poder, es que se ríe de todo. Del ciudadano, de las dos Españas, del radical, del político, de la monarquía...

P. No deja títere con cabeza, ¿en algún momento escribiendo el guion o rodando pensó que se estaba pasando de la raya?

R. Escribí libremente y no creo que sea una película especialmente ofensiva, creo que todo está en una linea de parodia y diversión. Creo que la gente de la calle es muy madura en ese sentido y que es el estamento político el que es menos maduro y se ponen la venda en los ojos antes de recibir la pedrada. Son ellos los que nos dicen de qué hay que reírse y qué es lo políticamente correcto, pero la gente, ya sea de derechas o de izquierdas, tiene unas tragaderas bastante más amplias y es capaz de discernir el humor del insulto.

'La gente, ya sea de derecha o de izquierdas, tiene unas tragaderas más amplias que los políticos y es capaz de discernir el humor del insulto'

P. ¿Tiene límites el humor?

R. La libertad de expresión es sagrada, aunque evidentemente existe el mal gusto y el buen gusto, el oportunismo y la falta de oportunidad para hacer una broma, pero creo que no se debe juzgar a una persona porque en un momento dado tenga un humor excesivamente negro, igual que no nos metemos con la sexualidad de cada persona. En un país que se considera democrático la libertad de expresión tiene que estar por encima de todo.

P. ¿Es consciente de que todo el mundo comparará Rey Gitano con Airbag?

R. Nos da igual. Airbag es mi hija, y siempre que haga comedia se va a notar mi firma, así que no puedes evitar que la gente compare. La película tiene una estructura que se parece por ser una 'road movie', pero esta es más realista, más contextualizada con la realidad.

P. También repite con Karra Elejalde y Manuel Manquiña.

R. Haciendo Airbag les vi por primera vez. Cuando aparecieron los dos y empezaron a trabajar juntos, la magia que surgía era difícil de superar. El equipo se quedaba mirándoles y desde entonces tenía la idea de hacer una película en la que fueran los dos protagonistas. Que fueran una pareja como Walter Mathau y Jack Lemmon.

'España es un país intolerante con capacidad de tolerancia. Cada día admitimos cosas inadmisibles'

P. Son un poco más Mortadelo y Filemón…

R. No pensé en ello, pero es verdad que me han influenciado mucho, igual que Quijote y Sancho Panza. Dos desastres, dos perdedores y eso estaba desde hace muchos años en mi cabeza, pero no encontraba el momento. Cuando vi el devenir de los acontecimientos histórico sociales vi la oportunidad de contar las dos Españas, el facha y el rojo, e introducir al pícaro y a la chica.

P. ¿Cree que España aceptaría un rey gitano como el que propone en su película?

R. España es un país intolerante con capacidad de tolerancia y creo que sería capaz de admitir eso y más. Ya estamos admitiendo todos los días cosas inadmisibles.

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