un libro recoge las mejores películas de serie z

La mejor basura del cine reivindica su lugar en la historia

'Sharknado', 'Megaspider', 'Atlantic Rim', títulos imposibles para películas delirantes hechas con cuatro duros pero con una legión de seguidores de lo denominado como 'arte trash'

Foto: Fotograma de la película 'Shraktopus'
Fotograma de la película 'Shraktopus'
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Piense en el argumento más delirante que haya visto en una película. El más retorcido e inverosímil que se le ocurra seguro que se queda corto comparado con los de Sharktopus, Aliens Vs Avatars, Mega Piraña o Kibris, La ley del equilibrio. Verdaderos ejemplos de la serie Z más casposa y cutre realizada en las últimas décadas. Filmes realizados con cuatro duros, actores de buen ver y poco talento, efectos especiales chuscos y tramas imposibles.

Lo mejor de este subgénero cinematográfico se agrupa en Cine Trash, el alimento de los dioses (Editorial Quarentena), el libro de Ángel Ferris y Núria Fontanet que bucea en 300 obras de la mejor basura del cine.

Mutaciones genéticas, cine gore, alienígenas, secuelas, precuelas y mockbusters (copias baratas de blockbusters, por ejemplo Atlantic Rim, versión cutre de Pacific Rim). Así es el oscuro universo de producciones tan malas que llegan a ser brillantes, tal como afirman sus autores en las primeras páginas del libro.

Una obra que nace a raíz de otro título, Malas pero divertidas, de Naxo Fiol. “ Después de leerlo nos percatamos de que no existía en el mercado editorial nada semejante, no había nada más sobre este nauseabundo y denostado tema que tanto interesa a la gente sucia”, aseguran con sorna sus autores a El Confidencial.

Cine Trash, el alimento de los dioses comienza con una dedicatoria para todos aquellos que afirmaron categóricamente que Ed Wood era el peor director de la historia del cine, y es que, como explican Ferris y Fontanet, se nota que todos ellos no conocían “la legión de hijos bastardos que engendró”. “Al menos Ed Wood ponía pasión y creía en lo que hacía, aunque lo hiciera mal”, añaden.

Como en todo, hay clases y clases, y la propia serie Z tiene sus buenas y sus malas obras. “Se pueden fabricar ex profeso buenas y malas películas trash para colmar los adictivos deseos por estos subproductos por parte de cierto sector postmoderno freak. Dentro del cine basura hay clásicos que mantienen ad eternum todavía su frescura. En otros, tras el paso inexorable del tiempo, su candidez es cada vez más patente”, comentan los autores del libro.

Se pueden fabricar buenas y malas películas trash para colmar los adictivos deseos por estos subproductos por parte de cierto sector postmoderno freak

Y es que el cine trash también tiene sus directores de culto. Sus Godard, Fellini y Kubrick. Realizadores conocidos dentro de este peculiar submundo. Muchos de ellos incluso han sido ayudantes y colaboradores de grandes nombres como James Cameron o John Carpenter, aunque no han podido seguir sus pasos. Su trayectoria tomó un destino mucho más mugriento. Gente como Fred Olen Ry, David DeCoteau y Ted Nicolaou, conocidos como 'el tridente basurilla' gracias a filmes como Alienator, Voodo Academy o Terrorvision.

Ángel Ferris y Núria Fontanet aclaran que estas 300 obras son las más mainstream dentro de este peculiar universo, ya que podían “haber descendido a profundidades más abisales” y haber hablado de nombres como Avi Nesher (Ritual), Ralph E. Portillo (Campamento Sangriento, Fever Lake), o Iren Koster (Mustang Sally).

El fenómeno 'Sharknado'

A pesar de llevar décadas, el cine trash está viviendo una segunda juventud gracias a la cadena SyFy y al éxito sorpresa de Sharknado, filme de serie Z sobre una lluvia de tiburones arrastrados por un tornado, que arrasó en redes sociales (más que en audiencia) y que se convirtió en un auténtico fenómeno de masas. Para los autores de Cine Trash, el alimento de los dioses, sí que popularizó este tipo de filmes, pero este “enjambre de ideas mal dirigidas por la no industria siempre encuentra un público fiel”.

Esto se debe a que la serie Z es “puro material espartano”. “El secreto del cine trash está en su receta, en su tiempo de cocción y en la capacidad de sus arteros realizadores para conducir al público por el terreno del absurdo; situaciones, a priori, de vergüenza ajena, que rozan en ocasiones incluso el nivel metafílmico”, analizan Ferris y Fontanet.

En su libro llegan a referirse a estas películas como 'arte trash', dos términos, a priori, antagónicos. “Hay exposiciones del llamado arte basura en medio mundo; los cuadros del celebérrimo John Wayne Gacy, 'el payaso asesino', están muy cotizados; hay un tal Pricasso (Tim Patch es su verdadero nombre) por ahí que pinta retratos utilizando su miembro viril como pincel . 'El arte es basura' es un axioma promulgado hasta la nausea en las paredes de la Ciudad Condal por Pájaro, un artista urbano”, justifican mientras intentan hacer entender que es posible criticar estas producciones, a la vez que se disfrutan e incluso se paladean si uno se acerca a ellas sin ningún prejuicio y con la única misión de divertirse.

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