jóvenes apuestas en vez de veteranos

El cine español busca nuevos talentos en el Festival de Málaga

Comienza el certamen dedicado al cine español sin grandes nombres en la Sección Oficial a competición y muchas óperas primas de jóvenes directores buscando consagrarse

Foto: Marqués-Marcet, el gran triunfador de la siguiente edición (EFE)
Marqués-Marcet, el gran triunfador de la siguiente edición (EFE)

Un festival dedicado sólo al cine español. A cualquiera que se le cuente pensará que todos los directores querrán tener un hueco en la Sección Oficial de dicho certamen, pero ‘Spain is different’, y en el Festival de Cine de Málaga se presenta un amplio abanico de las películas que se estrenarán en los próximos meses, pero sin ningún gran director a la cabeza que luche por la Biznaga de Oro.

Viendo la lista de filmes que lucharán por el premio gordo destaca el nombre de Joaquín Oristrell, que regresa al cine tras una época más dedicada al teatro, con Hablar, la cinta que inaugura el festival. Un plano secuencia de 80 minutos en el barrio de Lavapiés con 30 de los mejores actores españoles del momento: Raúl Arévalo, Juan Diego Botto, María Botto, Antonio de la Torre… Un reparto coral para una de las películas, a priori, más interesantes.

Si uno hace memoria se acordará de Antonio Hernández, que tras dirigir un peliculón como En la ciudad sin límites fue yendo a menos hasta acabar tocando fondo con la adaptación de El capitán Trueno, uno de los fracasos más sonados de nuestro cine reciente. Desde entonces se ha dedicado a la televisión, hasta que Málaga le devuelve a la palestra con Matar el tiempo. Es otro de los platos fuertes de esta edición.

Y ya. Esos son los nombres consagrados del festival que quieren la Biznaga. Ninguna de las películas más potentes con estreno previsto de aquí a final de año se presentará en Málaga. Ni rastro de Anacleto, ni de Palmeras en la nieve (mostrará cinco minutos exclusivos y deja de contar), ni de Fernando León, ni siquiera de Ahora o nunca, la comedia de María Ripoll con Dani Rovira y María Valverde, que parecía perfecta para presentarse en Málaga. Este año hasta Gracia Querejeta ha fallado. La realizadora es una de los pocos nombres de prestigio que el festival se suele asegurar. Ya ha ganado dos Biznagas de Oro, pero este año Felices 140 se estrenó la semana pasada. El motivo lo explicaba a este periódico la propia Querejeta: concursar en Málaga le obligaba a una fecha de estreno que no interesaba comercialmente. Blanco y en botella.

Sí estará, aunque fuera de concurso, Isabel Coixet, que recogerá uno de los premios honoríficos del festival. Presentará Aprendiendo a conducir, uno de los filmes que ha dirigido sin descanso en los últimos años. En esta ocasión junto a Ben Kingsley y Patricia Clarkson en una historia que le valió el segundo puesto del premio del público en Toronto.

Sin grandes nombres, el Festival de Málaga ha aceptado una misión aún más complicada: descubrir al nuevo talento del cine español. Cada año, aupados por las buenas críticas e incluso por los premios, salen directores noveles a los que el certamen les consigue más repercusión, un estreno más mediático e incluso una nominación al Goya.

En los últimos cursos de aquí ha salido Carlos Marqués-Marcet, que el año pasado hizo historia con su ópera prima, 10.000 km, al llevarse casi todo: Mejor película, director y actriz entre otros. Meses más tarde cayeron tres candidaturas a los Goya y el galardón al Mejor director novel. El segundo premio de la edición lo ganó Beatriz Sanchís por Todos están muertos. Resultado posterior: otra nominación al Goya para Sanchís por su ópera prima.

Sólo hay que echar atrás la mirada para ver que esto no es una excepción. En 2013 una de las sensaciones fue Stockholm, financiada mediante crowdfunding y que salió convertida en el fenómeno de la temporada. Luego llegaron las tres nominaciones a los Goya y la confirmación de Aura Garrido como una de las actrices jóvenes más prometedoras de nuestro cine. Paco León, Juana Macías, Mar Coll… Los directores más relevantes de la nueva hornada han pasado por Málaga.

Este año el Festival ha cogido el guante de nuevo y ha apostado en su Sección Oficial por un gran número de óperas primas. Muchas de ellas son, además, los trabajos de actores reconvertidos en directores, como Leticia Dolera, Daniel Guzmán o Zoe Berriatúa.

También hay coproducciones con EEUU, como La deuda, o con Colombia, como Tiempo sin aire y, por supuesto, mucha comedia. Málaga es un certamen que se debe a un público joven que abarrota las alfombras rojas y que también quiere encontrar un cine más popular entre los dramones festivaleros. El género estará muy presente compitiendo con Cómo sobrevivir a una despedida, Requisitos para ser una persona normal, Sexo fácil, películas tristes o la clausura con Sólo química, de Alfonso Albacete. 13 películas que buscan entrar en el selecto club de sorpresas que nacen en Málaga y acaban con un cabezón en su estantería.

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