historia de un patinazo

Así se fabrica un terrorista

'Manual para fabricar un terrorista, un viaje a Euskal Herria', película de final de carrera de una estudiante checa, rodada en 2010, se convirtió en los titulares de hace una semana en otra cosa

Foto: Efectivos de la Guardia Civil en Pamplona. (EFE)
Efectivos de la Guardia Civil en Pamplona. (EFE)

El pasado 27 de marzo, varios medios saltaron con una noticia impactante: “Una de las detenidas del frente de cárceles de ETA tenía un manual de cómo fabricar un terrorista”, entre ellos este periódico. El desmentido llegó tres días después, en forma de una carta firmada por Pavel Jech, decano de Escuela de Cine y Televisión de la Academia de Artes Escénicas de Praga (FAMU): el citado manual es el título de una película, Manual para fabricar un terrorista, un viaje a Euskal Herria, rodada en 2010 como trabajo de fin de carrera por la estudiante de 34 años Tereza Reichová.

La película analiza la extensión del concepto de terrorismo a todas las áreas de la disidencia y está editada en DVD, a la venta y disponible en internet. Retrata, con entrevistas (claras influencias del Cinéma vérité francés) los orígenes y consecuencias de las leyes antiterroristas en la zona vascófona de Navarra. La carta del decano incluía el contacto de su directora, dispuesta a hablar con los medios españoles para aclarar el entuerto. Cuando le contactamos, El Confidencial fue el primero en hacerlo.

P. ¿Cómo supo que su película había sido confundida con un manual para entrenar terroristas?

R. Una amiga española me mandó un mensaje avisándome de que mi película era conocida por toda España.

P. ¿Y qué pensó al leerlo?

R. No podía creer lo que estaba leyendo, y tardé mucho en asumir que era un malentendido. Me entró pánico porque me sentía responsable. Me sabía muy mal que alguien pudiera tener problemas por comprar nuestro documental, que es totalmente legal. Además, los titulares hablaban del “manual para fabricar terrorista”, pero en el texto de las noticias no se hablaba del supuesto manual.

P. ¿Cree que la noticia fue un error, algo intencionado o simplemente una mala praxis por parte de los medios que difundieron sin comprobar?

R. Creo que es una combinación de todo esto. El primer error lo cometió seguramente el juez Velasco diciendo que una de las detenidas tenía un manual de cómo fabricar un terrorista. Resulta difícil creer que si tuviera ese manual la dejaran salir bajo fianza de 15.000 euros. El segundo error lo cometió Europa Press y EFE al colocarlo en el titular de la noticia. Y el tercero vino por parte de prensa que sólo repetía esa noticia sin contrastar la información.

'Me interesaba saber cómo se puede abusar del terrorismo en la lucha política contra la gente incómoda para el Estado'

P. La carta también pasó desapercibida.  

R. Hay otra cosa que me horroriza: el escándalo duró cuatro días y resultó muy difícil que los medios españoles publicaran la carta de la facultad, firmada por el decano. Muchos medios que habían difundido la primera noticia no publicaron el desmentido. El resultado es que millones de españoles han leído sólo el titular de la primera noticia y consideran la organización Etxerat como una organización terrorista.

P. ¿De dónde viene el título de su película?

R. Cuando preparábamos el guion, en el departamento del cine documental en nuestra facultad, teníamos que saber describir el tema de la película en una sola frase: “Consigues convertir a una persona en terrorista aunque no lo sea, como si hubiera un manual para fabricar un terrorista y quienes los fabrican son los mecanismos represivos del Estado”. Añadí un subtítulo: “El viaje a Euskal Herria”, aunque ahora veo que no fue suficiente.

P. ¿Cómo nació el proyecto?

R. Llevaba diez años viajando a España y me enamoré del País Vasco y de la gente del norte. Allí hice buenas migas con alguna gente de Navarra que se sentían vascos. Por entonces me daba igual el nacionalismo, hasta que la represión tocó de manera muy fuerte a gente que conocía. Y me puse a investigar más a fondo, para entender cómo a alguien le puedes aplicar la ley antiterrorista aunque no tenga relación directa, ni haya tocado explosivos, ni nada similar. 

'Decidí rodar el documental en Navarra, porque para la gente a favor de la independencia este tema es aún más complicado'

P. La película se centra, supongo que conscientemente, en los testimonios del ámbito de la izquierda nacionalista, ¿por qué lo decidió así?

R. Conozco muy bien el documental La pelota vasca, que trata de mirar el problema vasco de todos los puntos de vista y de manera muy compleja. Ese no era mi propósito. A mí me interesaba más el mecanismo de cómo se puede abusar del terrorismo en la lucha política contra la gente incómoda para el Estado. Da igual si son políticos o vienen del movimiento antiglobalización. Cuando quise rodar en el País Vasco tenía claro que lo haría principalmente con la gente de la izquierda nacionalista. Pensé que la otra opinión se mostraría en la calle, pero esto no sucedió. Me sorprendió mucho que la mayoría de la gente que paramos con la cámara no negara que se practica la tortura, el exilio involuntario o la dispersión de presos políticos. No creo que fueran abertzales, pero debían tener familiares o conocidos. No me resultó sencillo encontrar a gente que desmintiera esas cosas. Rodamos con una pareja de Manos Limpias que tenía una opinión totalmente contraria a la de los abertzales, pero a pesar de eso reconocían que se atentaba contra los derechos humanos.

P. ¿Y por qué decidió centrarse en la zona de influencia vasca en Navarra?

R. Decidí rodar el documental en Navarra, porque para la gente a favor de la independencia este tema es aún más complicado, ya que no tienen los mismos derechos que la gente en Euskadi. Por otro lado, esperaba que lo que me contasen los entrevistados en la calle no fuera tan en blanco y negro como me pasaba por ejemplo en Vitoria-Gasteiz.

P. La película recuerda a películas del cinema-vérité, interpelando a los entrevistados por la calle, desde una posición aparentemente inocente, intentando revelar algo que permanece oculto. ¿Tenía clara la manera de enfrentarse al tema?

R. Sí que lo tenía claro, me inspiraron las películas de Chris Marker de los años sesenta, donde utiliza preguntas inocentes y logra extraer respuestas complejas. Para hacer que la gente hablara de la represión utilicé las pintadas políticas en las paredes. Pedía a los transeúntes que me las tradujeran y explicaran. Los entrevistados mismos se ponían a hablar sobre las consecuencias de la ley antiterrorista, aunque no lo había preguntado.

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