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Disney sobreexplota a sus princesas
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Disney sobreexplota a sus princesas

La compañía recurre a las versiones de carne y hueso de sus clásicos para reventar la taquilla, y lo acompaña de cortometrajes de sus personajes más rentables

Foto: Fotograma de la nueva versión de Cenicienta
Fotograma de la nueva versión de Cenicienta

El estreno de la última película de Disney, una versión en imagen real del clásico Cenicienta, ha roto récords en China y logrado una audiencia de 70,1 millones de dólares (66 millones y medio de euros) en EEUU y Canadá. Acompañar la película con el cortometraje de animación Frozen Fever se ha confirmado como estrategia ganadora para Disney, que lleva camino de ser el estudio de mayor éxito en 2015.

La clave no era sólo el vestido. Casi 250 metros de tul en violeta, azul y lavanda sobre un miriñaque extra ligero, kilómetros de hilo y hasta 10.000 cristales Swarovsky. En ningún otro clásico del cine o la literatura infantil es tan importante el vestido como en Cenicienta y Disney recurrió a la nominadísima y premiadísima Sandy Powel (Oscar por el vestuario, entre otras, de Shakespeare in Love) para diseñar el famoso traje de noche. Estaba claro que el vestido tenía que ser perfecto. Pero no bastaba.

Porque hacer una nueva versión en imagen real de Cenicienta podía haberse convertido en un pequeño fiasco para el estudio. Tras el clásico de animación de los 50, al menos en dos ocasiones grandes nombres han trasladado con más o menos licencia la historia clásica al cine, Por siempre jamás, con Drew Barrimore y Angelica Huston en el papel de malvada madrastra en 1998 y Hechizada con Anne Hathaway en 2006.

Pero Disney, cuya Cenicienta de animación de 1950 se sigue considerando el clásico por excelencia, tenía que hacer una versión de canon. La versión perfecta. No miradas más o menos irónicas, cómicas o modernizadas del clásico de Perrault. Básicamente, una versión fiel casi plano por plano, en imagen real, de su filme animado (aunque hay que reconocer que la versión antigua gana en humor y ritmo a la versión siglo XXI, que es mucho más solemne y lacrimógena). Y sin mirar gastos. 95 millones de dólares de producción con decorados y vestuario de primera categoría, un Kenneth Branagh en pletórico dominio del cine de época más rutilante, Cate Blanchet como la malvada madrastra, Helena Boham-Carter como la adorable (y un pelín inquietante) hada madrina y unos efectos especiales espectaculares que convierten el momento del vestido, la carroza y los zapatitos de cristal en lo mejor de la película.

Pero, ante el temor de que una producción tan cuidada no fuera suficiente para levantar a la gente de sus sillones y traerla a las salas a ver una historia que, en definitiva, ya conocían bien, Disney ha puesto en marcha una estrategia que se ha demostrado brillante: acompañar el estreno de un cortometraje de animación muy especial. Acudir al cine para ver otra vez Cenicienta, por mucho vestido y efectos especiales que tuviera, puede dar cierta pereza. Pero cuando Cenicienta viene precedida de la palabra mágica, esa que ha dado a Disney su mayor éxito de animación de la historia, Frozen, la cosa cambia. Y la primera oportunidad de ver nuevas aventuras de las princesas Anna y Elsa desde 2013 ha llegado con el corto Frozen Fever, en exclusiva en cines justo antes de Cenicienta.

Princesas de carne y hueso

Disney se ha lanzado en los últimos años a transformar sus viejos clásicos de animación en películas de imagen real. Empezó en 2010 con Alicia en el País de las Maravillas, y obtuvo un gran éxito el año pasado con la versión de La bella durmiente desde el punto de vista de la malvada bruja. Maléfica, protagonizada por Angelina Jolie, fue un éxito global con más de 700 millones de dólares de recaudación. Ahora filma la versión de El libro de la selva y prepara La Bella y la Bestia y Dumbo. El reto, en el caso de Cenicienta, es que la versión de Chris Weitz, guionista de Un niño grande, no le da ninguna vuelta a la historia de la huérfana convertida en criada y después convertida en princesa por obra de un hada madrina y un zapatito de cristal. Su protagonista, la relativamente desconocida Lily James, no tiene el tirón de Jolie en la taquilla. Y tampoco está en 3D, garantía de éxito en mercados como el chino o el ruso.

La estrategia de proyectar un corto de animación delante de una película de imagen real no es habitual en Disney. La habían probado en el estreno de sus últimas películas de imagen real de los Teleñecos en 2011 y 2014. Frozen Fever, un corto de siete minutos, ha demostrado ser un enorme tirón en la taquilla. Y no es casual que la compañía esperara justo al jueves previo al estreno para anunciar oficialmente que prepara una segunda parte de Frozen.

Aunque es imposible calcular cuántos espectadores han acudido al cine para ver nuevas aventuras de las archifamosas princesas del hielo Elsa y Anna, varios expertos consideraban que al menos conseguiría aumentar la taquilla en un 10%. Según los datos de las consultoras sobre el fin de semana, un 30% de los espectadores han sido menores de 12 años y no cabe duda de que una gran proporción de ellos tenían hambre de Frozen a juzgar por las cifras de ventas de merchandising y música de esta película, las mayores de la historia de Disney. El éxito de Frozen ha venido acompañado por un récord en las ventas de juguetes, muñecas y disfraces de la compañía que el pasado cuatrimestre ascendió a 626 millones de dólares. Curiosamente, la segunda princesa Disney que más merchandising vende es Cenicienta.

No es de sorprender que el emparejamiento haya sido un acierto y Cenicienta, exhibida en 3875 salas este fin de semana, haya superado el récord de la Maléfica de Angelina Jolie en su primer fin de semana. En China ha sido el estreno en el mes de marzo con más espectadores de todos los tiempos (25 millones). La película se ha estrenado en un 60% del mercado internacional (30 países) con una recaudación internacional de 62,4 millones de dólares y se calcula que será una de esas "corredoras de fondo" que dura muchos meses en cartel. En la mayoría de países europeos se estrena a lo largo de esta semana al igual que en Japón, Brasil o Australia. A España llega el viernes 27, justo antes de la Semana Santa. Es el sexto estreno de marzo con mejores datos de la historia, y el tercero de Disney por detrás de Alicia en el país de las Maravillas (116,1 millones de dólares en el primer fin de semana) y Oz, un mundo de fantasía (79,1 millones).

Disney lleva una racha triunfadora, con su Big Hero 6 alcanzando los 632,8 millones de dólares y convirtiéndose en China en la tercera película de animación más vista de todos los tiempos (la primera si no se cuentan las secuelas). Con su Cenicienta, Disney ha mejorado en un 16% los datos de la taquilla de EEUU del año pasado. Otros estrenos de la compañía para 2015 como Los vengadores 2: la era de Ultron, Ant-man (Hombre hormiga), la versión en imagen real de El libro de la selva, y la película de ciencia ficción Tomorrowland, más dos estrenos de Pixar, propiedad de Disney (Inside Out y The Good Dinosaur) podrían dar al estudio unos 7.000 millones de dólares en 2015.

El estreno de la última película de Disney, una versión en imagen real del clásico Cenicienta, ha roto récords en China y logrado una audiencia de 70,1 millones de dólares (66 millones y medio de euros) en EEUU y Canadá. Acompañar la película con el cortometraje de animación Frozen Fever se ha confirmado como estrategia ganadora para Disney, que lleva camino de ser el estudio de mayor éxito en 2015.

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