estreno del filme sobre martin luther king

Selma somos todos

Llega a las salas españolas el filme olvidado por los Oscar (sólo logró dos nominaciones) y que recoge las marchas por la igualdad de voto en EEUU

Foto: Selma somos todos

El cine le debía una a Martin Luther King. A pesar de la importancia de su figura en la lucha por la igualdad de derechos, no había habido ninguna película relevante que centrara su mirada en el activista. Otros como Malcom X sí que han disfrutado de su biopic. Era extraño, ya que además Martin Luther King es uno de los iconos de la cultura negra, con una personalidad muy atractiva y una vida llena de hitos que lo hacían carne de cañón para el cine.

Puede que la culpa de este retraso en abordar su figura se deba al celo con el que sus herederos guardan los derechos de King. Es más, sus discursos, incluido el mítico ‘I have a dream’ ya tienen dueño, y no son los hijos del icono negro. Steven Spielberg y Dreamworks los compraron con vistas a realizar una película que nunca llegó, por lo que nadie puede usarlos sin pasa previamente por caja.

Así hemos tenido que esperar cincuenta años para tener una película que contara lo que supuso Martin Luter King para el curso de la historia. Lo que llama la atención de Selma es que se ha realizado un filme que se aleja de todo lo que uno puede considerar un biopic al uso. Esto se deja ver en la elección de la directora de la película, la afroamericana Ava DuVernay, una casi desconocida con sólo dos filmes a sus espaldas que tomó las riendas (y la coescritura del guion) de un proyecto que parecía pensado para Spike Lee o Lee Daniels.

Su labor es uno de los grandes aciertos de Selma, ya que la mirada que propone DuVernay junto a su coguionista Paul Webb se sitúa en un término medio entre el panfleto de Lee y el melodrama sentimentaloide de Daniels. Dos de los grandes riesgos al tratar un material tan delicado.

Para ello la película se centra en un acontecimiento muy concreto, las marchas que tuvieron lugar desde Selma a Montgomery, Alabama, para pedir el derecho al voto negro. Ahora se cumplen 50 años de un acontecimiento histórico, que sin embargo ha quedado en un segundo plano tras otros logros de Martin Luther King. Todo el mundo se acuerda de su Nobel de la paz, de su ya citado discurso, o de su asesinato, pero pocos recuerdan como puso en jaque a un país y a un gobierno con una marcha pacífica. Gracias a ella forzó al presidente Johnson a que acelerara su reforma de la Ley de voto y consiguió que una mayoría blanca apoyaran sus manifestaciones.

El guion no va más allá de este acontecimiento, no nos habla de su infancia, ni de cómo se forjó el héroe, ni de su muerte, y sin embargo resume a la perfección el espíritu de lucha y del personaje. King era un hombre carismático, pero también un estratega que sabía cómo presionar y dónde hacerlo. Las marchas de Selma fueron tan necesarias como calculadas.

Selma se aleja de la hagiografía y no confía toda su suerte a la fuerza de su denuncia, sino que desde el primer momento se aprecia una apuesta estilística que lo aleja de otros filmes al uso, con una estructura en la que cada punto de giro viene marcado por la muerte. Sólo la muerte hace que las personas reaccionen a la desigualdad y a las injusticias.

David Oyelowo en una escena de 'Selma'
David Oyelowo en una escena de 'Selma'

DuVernay cuida cada escena al detalle y propone una narración que se mueve entre el drama y hasta el thriller. La figura de Luter King es tan importante como el contexto y los personajes que lo rodearon, y esto enriquece la historia. Sólo la parte familiar y esos insertos de los informes del FBI chirrían en un conjunto sólido y potente.

Pero lo que consigue Selma es que la película no se quede en la anécdota histórica, sino que resuene en cada espectador, que la sienta actual. Esa marcha por el puente de Pettus pudo ser ayer mismo. El mensaje de DuVernay es claro, y se encargaron de repetirlo John Legend y Common cuando ganaron su Oscar por el tema Glory con el que cierra el filme: Selma somos todos, y Selma sigue ocurriendo aquí y ahora. Es imposible ver la película y no pensar en las manifestaciones que hace meses tuvieron lugar en numerosos estados de EEUU por el asesinato de Michael Brown a manos de un policía. La película de DuVernay recoge ese sentimiento y eso la hace necesaria e importante.

Hablar de Selma es hablar de Luter King, y por tanto hay que hacerlo de David Oyelowo, el actor británico que se pone en su piel bordando un personaje complejo que va más allá del parecido físico o en el tono de voz. Oyelowo desprende el carisma de King y en cada discurso que dice (reescrito por los guionistas ya que no consiguieron los derechos) está la esencia del líder. Una injusticia que su labor no fuera reconocida con una nominación al Oscar que sí obtuvo un actor más limitado y en un papel menos relevante, como Bradley Cooper por El francotirador.

 

Selma

Dirección: Ava DuVernay

Duración: 127 minutos

Género: Drama, biopic

Nacionalidad: EEUU

Intérpretes: David Oyelowo, Tom Wilkinson, Tim Roth, Giovanni Ribisi, Cuba Gooding Jr., Common, Carmen Ejogo

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