entrevista con el director

Bill Plympton, el último guerrillero de la animación estadounidense

El cineasta Bill Plympton, icono del cine de animación independiente, analiza las claves de su carrera en el Festival de Gijón

Foto: Fotograma de 'Idiotas y Ángeles', de Bill Plympton
Fotograma de 'Idiotas y Ángeles', de Bill Plympton

Papel, lápiz… y miles de horas por delante. “Me levanto todos los días a las seis de la mañana y me pongo a hacer dibujos. Hasta la diez de la noche”, asegura Bill Plympton (Oregón, 1946). En efecto, suena a exageración… a no ser que estés familiarizado con su carrera: bienvenidos al loco mundo del animador que dibuja todos y cada uno de los planos de sus películas.

 Cuando Bill Plympton empezó a dibujar/rodar filmes, Pixar no existía. Desde entonces hasta ahora la industria de la animación ha sufrido un vuelco completo –irrupción de los ordenadores, salto al dibujo digital, boom  de nuevos estudios, ampliación del público (del infantil al adulto) y estreno de decenas de películas de éxito crítico y comercial cada año– lo que no ha impedido que Plympton siga a lo suyo: creando películas artesanales e independientes en las que ejerce de hombre orquesta: director, dibujante, animador, voz de los personajes, compositor y hasta  encargado de marketing.

El director está estos días en el Festival de Cine de Gijón, que dedica una amplia retrospectiva al último mohicano de la animación artesanal.

“Decidí que quería dedicarme a esto a los cinco años. Viendo en televisión un capítulo de El club de Mickey Mouse”, cuenta Plympton a este periódico. Y de primeras, choca: los mundos de Disney están a años luz de los de Plympton, tanto a nivel industrial como temático, lo que no significa que el animador estadounidense no reconozca una genialidad animada cuando la tiene delante de los ojos. “Primero, me gustan las películas de Disney. Segundo, Walt Disney fue el gran nombre del entretenimiento estadounidense en la segunda mitad del siglo XX”, concede.

“Viendo Mickey Mouse fui consciente de un hecho fundamental que cambiaría mi vida: los dibujos del papel podían cobrar vida en pantalla. Suena a obviedad, pero para un niño pequeño no fue precisamente poca cosa”, aclara.

Humor físico, surrealista y loco. Eso está en Bugs Bunny. Y está también en mis películasNo obstante, las claves de la obra de Plympton no están en Mickey Mouse, sino en otro de sus dibujos preferidos de la infancia: Bugs Bunny.  Resumiendo: lo que ha hecho Plympton es su propia versión del espíritu más enloquecido de los gags de dibujos animados: exageración cómica, surrealismo negro y  mutaciones físicas absurdas e imposibles de los personajes.  El autor lo resume así: “Humor físico, surrealista y loco. Eso está en Bugs Bunny. Y está también en mis películas”.

Debido al estratosférico éxito de estudios como Pixar (ahora propiedad de Disney) y DreamWorks, cuyas películas llevan sacudiendo las taquillas de medio mundo desde hace un par de décadas, resulta difícil de creer que hubo un tiempo cercano en el que la animación estadounidense vivió momentos sombríos. Corría el principio de los años ochenta y Plympton, que en los setenta se había dedicado con éxito al caricaturismo político en prensa escrita, no tenía muchos referentes contemporáneos de animación a los que agarrarse.    

El empujón laboral definitivo no se lo dio, por tanto, el mundillo de la animación, sino el del cine independiente de los años ochenta, que vivía entonces un momento de ebullición (Jim Jarmusch y compañía). Fue entonces cuando Plympton se dio cuenta de que él también podía hacer la película que le diera la gana y buscarse las castañas de la financiación. Y en esas sigue. En el hazlo tú mismo. “Yo soy el dueño de mis películas. Esto es algo irrenunciable para mí. Aunque mis rodajes son baratos, no ha sido fácil financiar algunos de ellos. Hasta ahora, cuando internet y el crowdfunding han facilitado mucho las cosas”, analiza el autor, cuyas películas se financian sin problemas en plataformas como Kickstarter.

Su último filme estrenado, Cheatin´(2013), es uno de los veinte preseleccionados por la Academia para los Oscar 2014. Plympton ya tiene una estatuilla en casa, por el  cortometraje animado Your Face (1987), pero su valor no reside en que Hollywood le haga o no caso, sino más bien en lo contrario: la fascinación del autor de culto al que otros artistas rinden pleitesía.

Plympton  ha dirigido un puñado de videoclips musicales, entre ellos el de Heard ‘Em Say (2005) del celebérrimo rapero Kanye West. El vídeo llevaba el inconfundible sello del autor, aunque el rapero supervisó todo el proceso. “No me interesa el hip hop, pero de ningún modo iba a decirlo ‘no’ a una figura artística tan grande como la de Kanye West. Eso sí, tuve apenas una semana para rodarlo, con West encima mía para que nuestras visiones confluyeran”, zanja.

 

Cine
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios