las dos industrias necesitan convivir

El cine catalán ¿ya es independiente?

¿Cómo afectaría a la industria cinematográfica española y catalana una hipotética independencia?Ambas se necesitan y se benefician de su convivencia

Foto: Escenas de la película 'Pa Negre', dirigida por Agustí Villaronga
Escenas de la película 'Pa Negre', dirigida por Agustí Villaronga

El cine catalán disfruta de las mismas ayudas del Estado que el resto de las películas, además de percibir otros apoyos de la Generalitat de Catalunya. ¿A alguien de los que se manifestaron ayer o se quedaron en casa le parece mal esta situaciónnbsp;En el negocio del cine, los asuntos de los patriotismos son muy extraños. Por ejemplo, el mejor director español de todos los tiempos ha sido el cineasta mexicano Luis Buñuel… Aunque también podríamos decir que el mejor director mexicano es el español Luis Buñuel. Y una de las figuras más importantes como actor, director, y escritor del espectáculo español ha sido el argentino, nacido en Perú, Fernando Fernán Gómez. Al igual que uno de nuestros más internacionales cineastas españoles es el chileno Alejandro Amenábar.

Una hipotética separación de Cataluña y España sería muy negativa para el cine como industria y medio cultural de carácter transnacional

Productores, actores, autores, directores y técnicos catalanes están en la misma médula del cine español. Fructuòs Gelabert es considerado nuestro padre como fabricante de la primera película de España, Riña en un café (1897). Productores y directores como Alfredo Matas (responsable de la mayoría de las grandes películas de Berlanga); los hermanos BalcázarIquinoPere PortabellaJulio FernándezVicente ArandaBigas LunaGonzalo SuárezJaime CaminoJorge GrauFrancesc BetriuFrancesc BellmuntVentura PonsManuel HuergaMarc RechaKike MailloAgustí VillarongaRosa VergésBalagueróPlazaJ.A. Bayona, etc., etc. Todos nombres asociados a grandes películas españolas, rodadas en Cataluña y el resto de España, en colaboración con otros cineastas nacionales.

Y eso sin hablar de actores y de actrices. La belleza e inteligencia de Mario Gas, Juanjo Puigcorbé, José María Pou, Emma Cohen, Mónica Randall, Sonia Bruno, David Janer, Anna Simón, Jordi Sánchez, Melanie Olivares, Ariadna Gil, Rosa María Sardá y tantos otros y otras que han iluminado nuestras pantallas.

Barcelona fue un importante centro de producción industrial cinematográfico durante muchos años. Con estudios de rodaje, laboratorios e industrias auxiliares. En Barcelona estaba uno de los dos más importantes centros cinematográficos de la Península Ibérica, en el que además de otras muchas películas, buenas, regulares y malas, se produjo el euforizante fenómeno de un estupendo cine policíaco en los años cuarenta y cincuenta (el de las cuatro ‘bes’: bueno, bonito, barato y barcelonés). En él brillaron actores como el asturiano Arturo Fernández, el portugués Carlos Otero, el abulense Conrado San Martín y hasta el madrileño Miguel Gila.

En Barcelona hay una institución fundamental: La ESCAC (Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya). Una sensacional escuela de cine. El mejor centro de estudios audiovisuales del sur de Europa, donde docenas de genios se preparan magníficamente para hacer películas.

Todo por la cultura

"Cine catalán es aquel que se realiza con un equipo y medios preferentemente catalanes". Durante los últimos años esta industria ha gozado de todos los beneficios de ser española y, además, de otros que SOLO se aplican al cine catalán. La Generalitat de Cataluña ha establecido a través de leyes, normas y hábitos, un Instituto de Crédito dependiente de la Generalitat, una TV3 que SOLO adquiere derechos de cine catalán y extranjero, pero no el rodado en castellano, y unas importantes subvenciones autonómicas exclusivas para los productores y cine catalán.

Todas las ayudas son insuficientes para tratar de levantar la cultura. No nos parece mal. Queremos que los gobernantes de los diferentes lugares de España peleen por ser los que más ayuden al cineComo no puede ser de otra manera, todas las películas catalanas gozan de los mismos beneficios que prevé el Estado central (Ministerio de Cultura, ICO, TVE, etc.) para el cine rodado por las demás productoras, técnicos y actores españoles fuera de Cataluña. Y los datos así lo indican: de un total de 1.845 largometrajes estrenados en salas comerciales españolas en los últimos 15 años, 627 (34%) fueron producidas parcial o totalmente por productoras radicadas en Cataluña.

De los 627 largometrajes, 310 (49,44%) recibieron apoyo de Televisió de Catalunya, 207 (33%) fueron apoyadas por TVE y 144 tuvieron el apoyo de ambas televisiones públicas. Pero no hay la menor envidia ni resquemor en estos comentarios: todas las ayudas son insuficientes para tratar de levantar la cultura. No nos parece mal. Lo que queremos es que en Extremadura ocurra lo mismo. Que los gobernantes de los diferentes lugares de España, incluso el Ayuntamiento de Almendralejo, peleasen por ser los que más ayudasen al cine… Extremadura tiene los mejores paisajes. Cáceres es Patrimonio de la Humanidad, allí se han rodado las mejores películas de época.

La independencia, un mal negocio

Aquellos que vivimos y trabajamos en otros lugares de España nos congratulamos de que nuestros colegas catalanes gocen de unas facilidades extraordinarias en su comunidad autónoma y puedan disfrutar de aquellas que gozamos nosotros del Estado central, por simpatía y porque, en el ordenamiento jurídico de Estado español, cualquier ciudadano puede libremente instalarse en Cataluña y gozar de las mismas facilidades que los cineastas residentes allí.

Sin embargo, por lógica, ante la hipótesis de una Cataluña independiente del Estado de España, ni los cineastas catalanes tendrían libre acceso al mercado español ni sus beneficios y, por lo tanto, tampoco podrían los cineastas españoles trabajar en Cataluña en igualdad de condiciones. Si alguna vez Cataluña es un Estado independiente, es presumible que su cine pierda el mercado español, las coproducciones entre compañías de los dos estados estarán sujetas a acuerdos internacionales, la libre circulación de personas y películas serán limitadas y a nivel internacional necesitará 20 años, dos generaciones de cineastas afectados, para homologarse como país productor y alcanzar la estatura de países como Noruega o Finlandia.

Las consecuencias de ello serían, quizá, muy desfavorables para el cine como industria y medio cultural de carácter transnacional. Podemos entender, y así lo hacemos algunos, que los catalanes tienen derecho a controlar plenamente su soberanía política y cultural, ser dueños de su propio destino, al igual que el resto de los ciudadanos de los diferentes pueblos de España, pero ello no nos impide poder señalar las dificultades y problemas que una total separación de poderes traería a todos nosotros, catalanes, resto de cineastas y espectadores del cine español y, en definitiva, a nuestras culturas.

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