un canto en favor de la eutanasia

La israelí 'La fiesta de despedida' logra la Espiga de Oro en la Seminci

La película se ha llevado el premio gordo y el de mejor actriz ex-aequo para sus intérpretes femeninas. 'Kreuzweg' la otra gran triunfadora

Foto: Tal Granit (d) y Sharon Maymon (i), posan durante la presentación de la película 'Mita tova', Espiga de Oro en Seminci (EFE)
Tal Granit (d) y Sharon Maymon (i), posan durante la presentación de la película 'Mita tova', Espiga de Oro en Seminci (EFE)

Reírse de la muerte tiene premio, al menos en Seminci. La comedia negra cargada de sentimientos La fiesta de despedida (Mita Tova), de Sharon Maymon y Tal Granit, ha logrado la Espiga de Oro en el Festival de Valladolid gracias a su "maestría narrativa" y la "maravillosa interpretación de sus actores", según el acta del jurado, que también ha entregado a sus actrices principales, Levana Finkelshtein y Aliza Rozen, el premio a la mejor interpretación femenina protagonista.

En la lectura del palmarés se ha destacado que a pesar de las "luchas grecorromanas" que ha habido en las deliberaciones el premio principal había sido entregado por unanimidad. Triunfa así una película que parecía destinada a ganar el Premio del Público (que fue para Mi último verano en Escocia), pero que también ha robado el corazón del Jurado de la Sección Oficial. Su capacidad para utilizar el humor en las situaciones más insospechadas sin olvidarse de sus personajes y de otorgar las dosis necesarias de emotividad han calado hondo.

La fiesta de despedida consigue la Espiga de Oro y el premio a la mejor actriz para sus dos protagonistas. Camino de la cruz es la otra gran triunfadora

Un canto en favor de la muerte digna y del derecho a decidir que encumbra a sus directores. Una historia sobre un escuadrón de la muerte de ancianos que ayudan a morir a sus compañeros de residencia que así lo deseen. Seminci premia la labor de Maymon y Granit, que habían presentado todos sus trabajos en el festival y que ya tenían una Espiga de Oro al mejor cortometraje.

Los realizadores confesaban a este periódico que aunque pensaban que el del público era el premio más importante no "dirían que no a la Espiga de Oro". Ya la tienen en su poder.

La otra gran triunfadora del palmarés ha sido Camino de la Cruz (Kreuzweg), de Dietrich Brüggemann, que ha conseguido la Espiga de Plata, el premio FIPRESCI de la crítica internacional y el de la Juventud. Era una de las grandes favoritas y ha rozado el Oro, pero esta denuncia de los fanatismos religiosos contado en 14 espectaculares planos secuencia se confirma como una de las revelaciones de una Seminci que ha contentado a casi todos con sus premios.

De quienes no se han acordado es de los hermanos Dardenne, de nuevo olvidados por el jurado. Una de las mejores películas del festival se ha ido de vacío. Los belgas ya no necesitan los premios, pero es una pena que un gran filme como Dos días y una noche no haya recibido algún reconocimiento.

Los premios al mejor director en los festivales se empiezan a parecer a un galardón honorífico. Elegir la labor de Volker Schlöndorff (por la notable Diplomacia) por encima de la de Jean-Pierre y Luc Dardenne no tiene mucha lógica, sí la tiene acordarse de su protagonista Niels Arestrup, como mejor actor, aunque se olvidan de su compañero en el filme, André Dusollier.

Los hermanos Dardenne han sido los grandes olvidados por el jurado. Una de las mejores películas del festival se ha ido de vacío. 'Dos días y una noche' merecía algún reconocimiento

Una de las sorpresas ha sido las dos menciones para la turca El corderito, de Kutlug Ataman. Un filme irregular que no encuentra el tono y que sin embargo ha sido distinguido con el premio al Mejor Guion y a la Mejor fotografía. Sin llegar al pateo que en otras ocasiones se han vivido en la sala de prensa, los murmullos sí que se han sentido al escuchar un nombre con el que nadie contaba. Un guiño al país invitado de esta edición Turquía que ve como su único filme en Sección Oficial caza dos galardones.

Los momentos más divertidos de la lectura del palmarés los ha protagonizado Bong Joon-Ho, que ha comenzado haciendo fotos con su móvil a los presentes y no ha podido contener la alegría cuando han mencionado el Premio Pilar Miró al Mejor nuevo director para Whiplash, de Damien Chazelle, demostrando su posición hacia un filme que merecía más. Apunten su nombre, sonará para los próximos Oscar.

El jurado también se ha sacado de la manga un Premio Especial para todos los actores infantiles de las películas y cortometrajes de Sección Oficial, resumiendo el espíritu de una Seminci que ha destacado por sus miradas de la infancia.

Una Sección Oficial con un nivel notable (con sus clásicos bodrios) pero que vuelve a confirmar a Seminci como un festival importante y que ha conseguido que sus realizadores se acerquen a Valladolid a presentar sus filmes. El público se ha vuelto a volcar con el cine y según los primeros datos otorgados por el director del Festival, Javier Angulo, la ocupación ha llegado al 75% y se han conseguido más de 80.000 espectadores. 15.000 más que en la anterior edición gracias a las nuevas secciones como Miniminci y Seminci Joven por las que se ha mostrado muy orgulloso.

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